Jaén 18.05.2008Imprimir

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Paseo turístico por la ciudad de Jaén

Comenzamos el recorrido en la Plaza de Santa María, centro neurálgico del casco antiguo y lugar donde encontraremos la joya de Jaén: la Catedral

(Noticiascadadía/Manuel Rodríguez Arévalo).- La ciudad de Jaén tiene numerosos rincones de interés turístico cultural, que no son demasiado conocidos, tanto para los propios ciudadanos como para las personas que la visitan. Por ello, vamos a realizar una serie de rutas en las que intentaremos acercar, no sólo la historia del monumento, sino las historias y leyendas que rondan sobre cada uno.

Paseo turístico por la ciudad de JaénLa Catedral, el Ayuntamiento y el Palacio Episcopal son tres de los monumentos más famosos de la Plaza Santa María de Jaén

La Catedral, el Ayuntamiento y el Palacio Episcopal son tres de los monumentos más famosos de la Plaza Santa María de Jaén

Paseo turístico por la ciudad de Jaén
Paseo turístico por la ciudad de Jaén

 

Comenzamos el recorrido en la Plaza de Santa María, centro neurálgico del casco antiguo y lugar donde encontraremos la joya de Jaén: la Catedral.

Es una de las principales obras del Renacimiento Andaluz y monumento de referencia de la ciudad. Su construcción se extiende desde 1570 hasta 1802, y fue Andrés de Vandelvira quien realizó el proyecto definitivo de la Catedral.

El templo conserva el lienzo de la Santa Faz, que según la tradición, fue utilizado por la Verónica para limpiar el rostro de Jesús.

El Sagrario, está adosado a la Catedral, por el norte. Se realizó entre 1764 y 1801. Constituye uno de los más bellos ejemplos del neoclasicismo predominante en el siglo XVIII.

Frente a la Catedral se encuentra el Ayuntamiento, Antiguo Palacio de Montemar, que fue demolido para construir la actual Casa Consistorial. Lo más destacado es la fachada, que tiene un cuerpo central donde sobresalen dos vanos adintelados en la planta baja y tres arcos ante el balcón principal, rematándose con un hastiar en la que figura el reloj.

La escalinata central con una gran cristalera puede visitarse en horario de oficina.

Junto al Ayuntamiento aparece el Palacio Episcopal.

El primitivo Palacio era del siglo XV, pero con el tiempo ha sufrido diversas modificaciones. La última de ella en el año 1980, bajo la dirección del arquitecto Luis Berges, que ha procurado que el edificio conservara su aspecto exterior. En la fachada destaca una portada compuesta por dos columnas de orden toscazo sobre un pedestal.

Desde la plaza de Santa María se toma la calle Maestra, que es peatonal. En la misma se encuentra la Oficina de Información Turística. Justo al lado de esta Oficina está la calle Compañía, donde su ubica el antiguo Convento de Jesuitas, hoy convertido en Conservatorio de Música.

Este edificio fue escenario de una serie de apariciones, según cuenta la leyenda. El obispo don Sancho Dávila decidió donar a los jesuitas unas casas ubicadas entre las calles Maestra y Escobar (actual Conservatorio), y sería consagrado el templo el 17 de abril de 1614, fecha en la que se produjo el primer milagro.

Resulta que entando celebrando la misa se levantó un furioso aire, comenzaron las ventanas y puertas a dar fuerte golpes. Apagáronse las velas, pero aún así, continuó la misa y al levantar el Santísimo Sacramento cesó el huracán.

Pero el halo milagroso que rodeaba a la casa jesuítica no sólo se vinculó exclusivamente con las advocaciones veneradas en ella. Un relato mucho más próximo a los jiennenses se difundirá desde mediados del siglo XVII: la aparición del padre Francisco Laredo, jesuita sevillano, afamado predicador y misionero, que falleció durante su estancia en el Colegio de Jaén en 1657. El padre Laredo se apareció al agustino Fray Benito de Esquivel tras oficiar las honras fúnebres promovidas en su memoria por la Congregación del Santo Espíritu.

Volviendo a la calle Maestra, encontramos el antiguo Palacio del Condestable Iranzo, utilizado por el Ayuntamiento de Jaén para sede del Patronato de Cultura y una de las bibliotecas municipales.

Un poco más adelante, a la izquierda, aparece la calle Madre de Dios, que lleva al Arco de San Lorenzo, lugar donde terminará la visita de hoy. <---newpage--->

Este arco es el único resto que se conserva de la iglesia de San Lorenzo, cuya construcción data del siglo XV. Fue en sus orígenes, parte de las murallas y una de las puertas de la ciudad.

Actualmente existe en su interior una pequeña capilla y la sede de la Asociación “Amigos de San Antón”. Destaca su azulejería mudéjar del siglo XIV

Fue declarado Monumento Nacional en el año 1877.

En este lugar murió Fernando IV, según cuenta la tradición, el llamado “El Emplazado”, por la siguiente historia. El rey siempre había tenido en su pensamiento destruir a todos sus enemigos por medio de conjuras y de falsas acusaciones. En ese grupo se encontraban Juan y Pedro Alfonso de Carvajal, nobles caballeros de Martos, a quienes decidió eliminar.

Encargó su asesinato a Juan Alfonso de Benavides, uno de sus favoritos reales. Después, él mismo pensaba encargarse de realizar justicia, traicionando y condenando a muerte a su propio favorito. Pero Juan Alfonso erró y fueron los caballeros quienes, “en defensa propia”, dieron muerte al favorito real.

El rey ordenó el arresto de los hermanos Carvajales, que fueron detenidos dos días después en la feria vallisoletana de Medina del Campo, mientras adquirían arreos para sus corceles.

Durante los días siguientes fueron humillados y vejados, mientras que el rey sufrió una de sus expectoraciones sanguinolentas (padecía hemoptisis, que es la expectoración de sangre proveniente de la tráquea, los bronquios o los pulmones, y le provocaba un mal humor feroz) que le obligó a un retiro en la ciudad de Jaén.

El juicio se inició con la reiterada petición de inocencia, por parte de ambos hermanos, que juraban que en ningún momento habían asesinado a sangre fría al favorito real, sino que se defendieron del ataque por la espalda que éste les infligió.

Pero como la intención de Fernando IV, desde un principio, era deshacerse de dos de sus más encarnizados enemigos, de nada sirvieron las promesas, los juramentos o las razones. Les condenó a ser trasladados hasta el cercano castillo de Martos, donde debían ser encerrados en una jaula de hierro y ser arrojados al vació desde la almena más alta.

Muchos de los partidarios de don Juan y Pedro Alfonso de Carvajal suplicaron al rey para que les condonara la pena, alegando que si en realidad hubieran realizado tamaña felonía, no habrían ido tranquilamente a comprar arreos para sus caballerizas a una feria tan concurrida e importante como la de Medina del Campo, ya que lo lógico hubiera sido huir, o bien ocultarse hasta que pasara la tormenta. Pero el rey, obcecado por su odio y por su enfermedad, hizo caso omiso de sus ruegos.

La mañana del día 7 de Agosto de 1312 el rey se presentó en el castillo de Martos para hacer cumplir la sentencia. La jaula fue alzada sobre la torre más occidental del castillo, y Fernando IV, antes de que fueran ejecutados, en un arranque de generosidad, decidió concederles una gracia para darles la opción de expresar su última voluntad.

Ambos hermanos le respondieron que ante Dios probarían su inocencia y la injusticia que se había cometido en sus personas. Esperaban que el Todopoderoso haría que el rey acudiera a su juicio, ante una justicia suprema e inapelable para responde de su menguada decisión. Así que le emplazaron para que, en el plazo de un mes, compareciera ante Dios. Mientras llegara ese momento, sólo podría vomitar sangre. <---newpage--->

Al oír aquello Fernando IV rió a carcajadas, a pesar del dolor que le producía realizar cualquier tipo de esfuerzo físico, pero en el mismo momento en que dio la orden y la jaula se precipitaba al vacío, el rey vomitó sangren en abundancia.

El tiempo pasó y la enfermedad del monarca no remitía. Mientras tanto, algunos lugareños construyeron una cruz de piedra, a la que llamaron “la cruz del lloro”, porque hasta ella se acercaba cada día vecinos de Martos para llorar la muerte de los hermanos Carvajales.

Al transcurrir, precisamente, treinta días desde el anuncio de los Carvajales, el rey se encontró mal, y después de comer se retiró a descansar. Al cabo de un rato le hallaron muerto.

De ahí que este Rey pasara a la historia con el sobrenombre de “El Emplazado”.

 

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