Internacional 31.07.2008Imprimir

Luis Arias Manzo

Manifiesto para Chile

Artículo de opinión de Luis Arias Manzo, Fundador-Secretario General de Poetas del Mundo

Manifiesto para Chile

(Noticiascadadía/Opinión).- Válido para la Humanidad toda Entera. Humanos extasiados por la magia de vivir, ha llegado el instante en que quienes amamos la vida, tal como llega y sin decoraciones ni joyas que no enaltecen nuestra calidad de humanos, debemos unir las fuerzas para defender la continuidad de nuestra existencia. Vivimos actualmente el proceso de muerte de una etapa degenerada y el nacimiento de una NUEVA ERA en que tenemos un rol determinante que jugar.

La humanidad vive tiempos decisivos para su sobre-vivencia: sigue en dirección hacia el precipicio que la conduce a la extinción o cambia de timón fijando trayectoria hacia la superación colectiva que le asegure larga subsistencia.

Desde los tiempos más remotos que el hombre recuerde, la existencia humana se ha visto confrontada a coexistir con los medios ambientales, los que le aseguraron, y le siguen asegurando, la posibilidad de vivir. Pero al mismo tiempo, y paradójicamente, el hombre en su afán de ser MÁS, de CRECER y CRECER, ha ido deteriorando el planeta hasta llevarlo a límites que ponen en peligro la posibilidad de seguir existiendo como especie. Si el hombre no cambia de rumbo, ¡Y AHORA!, las próximas generaciones tendrán sólidas razones para odiarnos.

Por otro lado, en este mismo afán de querer ser siempre MÁS, no sólo se usan los medios materiales del planeta para crecer y subsistir, sino que también los medios humanos, arrastrándonos a la despiadada y criminal competencia entre los hombres, a tal punto que hoy nos estamos matando entre nosotros mismos para existir, para sobrevivir, para crecer, o simplemente para decir: SOY, esto o lo otro, pero ¡SOY! o soy más que él, más que tú, más que muchos, más que todos, en la razón de nuestra existencia, eso no tiene sentido…

Chile es un claro ejemplo de lo que estamos afirmando; nuestra sociedad está sometida a la lógica de la competencia por la competencia, olvidando el fin de porqué estamos aquí. El fin es la FELICIDAD, y ésta se construye de manera colectiva, o simplemente no existe, porque vivimos en sociedad, porque la competencia por la competencia sólo produce desigualdad, y la desigualdad atrae el odio, y el odio engendra infelicidad.

Las clases pudientes de nuestro país viven bajo el constante temor de ser víctimas de la delincuencia, pierden espacios públicos y viven enclaustradas tras rejas metálicas, modernos y sofisticados sistemas de alarmas, rodeadas de guardias de seguridad y en algunas ocasiones, armadas hasta los dientes. Mientras las clases medias o más pobres han caído en un nuevo tipo de esclavitud, viven para pagar deudas y su dinero se puede comparar con las ya casi olvidadas fichas que se usaban en tiempos del salitre, valor que sólo servía para comprar en ciertos lugares. Hoy, esas fichas son electrónicas, son las famosas tarjetas de crédito o dinero plástico, que sólo sirve para comprar en ciertos lugares, allí donde dan el crédito, no se puede comprar en otros lugares aunque las cosas sean más baratas.

Y qué decir de las clases más pobres, éstas están totalmente excluidas del sistema, viven inmersas en el peligro de la droga, la delincuencia, la prostitución y el Estado le responde con la represión y el uso de la fuerza.

Esta situación se repite en todos los países que ingresaron al modelo neoliberal y es consecuencia de la tan ponderada globalización que tanto avala la clase política. La globalización no es más que un paso suplementario para la dominación del mundo y se manifiesta a nivel planetario. Se basa en el dominio de las finanzas, en la explotación de las materias primas, el control de los bancos y en síntesis, en la implantación de las Trasnacionales que comienzan a invadir el mundo entero y a controlar las economías, incluso, las más independientes y soberanas del planeta.

Inexorablemente, la globalización pertenece a las Trasnacionales, que a la vez, pertenecen al Imperio y a las naciones más desarrolladas del planeta, y, afecta indiscutiblemente el medio ambiente, reduciendo progresivamente la capacidad de abastecer la población de agua potable, la biodiversidad, la energía, bienes vitales para la continuación de la especie humana. Quien controle estos tres elementos, controlará la vida futura de nuestra especie.

Ha llegado a tal grado la mezquindad de la clase dominante en el mundo, que no vacila en poner en peligro el equilibrio de nuestro magnífico astro. Así como deteriora el planeta constantemente con el uso abusivo de los recursos naturales y humanos, así construye armas de destrucción a gran escala, capaces de destruir toda la humanidad en pocas horas, y la supremacía del poder se concentra siempre en las mismas manos, en lo que hoy conocemos como naciones desarrolladas o modernas, o simplemente naciones aliadas al Imperio.

El Imperio no es algo imaginario, es una bestia bien real, es lo que invade países, ocupa territorios, se acapara de los recursos del planeta, contamina como nadie más, contamina las aguas; elemento esencial para vivir, el aire; tan necesario para la vida de la especie animal, y amenaza la continuidad de la existencia de la humanidad. Y no nos referimos sólo a esta humanidad, nos referimos a cientos y miles de generaciones que a través de los tiempos han forjado el crecimiento del hombre en este espacio del infinito cosmos, este espacio privilegiado que llamamos tierra.

El poder económico que se acentúa cada día a nivel global cuenta con la fuerza de las armas para proteger su proyecto de dominio absoluto. Es decir, los ejércitos se ponen al servicio de las trasnacionales más allá de los intereses nacionales, esta situación se acrecienta a medida que crece el poder y el dominio de la empresa privada.

En el siglo XX la humanidad enfrentó tres guerras mundiales, la Tercera fue atroz, cuyo escenario fue el mundo: guerras infames, batallas sangrientas, golpes de estado por doquier, asesinatos de personajes políticos y de presidentes, espionajes y contraespionajes, todo en el contexto de lo que se llamó “La Guerra Fría”, en efecto, lo que fue una guerra mundial en que el Este y el Oeste se disputaron el manejo del planeta, hasta que cayeron los muros, se derrumbó uno de los imperios que equilibraba el planeta dejando al Imperio norteamericano como único amo del mundo y con el triunfo de esa funesta Tercera Guerra Mundial.

Hoy vivimos tiempos de guerra, es una historia de nunca terminar; definitivamente vivimos la Cuarta Guerra Mundial, es lo que el Imperio llama “Guerra Contra el Terrorismo”, el escenario es el planeta todo entero y la disputa es el mundo desarrollado contra el mundo subdesarrollado, el Norte contra el Sur, las naciones potentes contra los pueblos débiles, la supremacía del poder contra las naciones que detentan parte importante de los recursos naturales. La disputa es por lo que queda del planeta avasallado por las mentes perversas que detentan el Poder gracias a sus malignos intereses y a sus desquiciadas y maquiavélicas prácticas. Sabemos cómo comenzó esta guerra, la historia situará su inicio un martes 11 de septiembre de 2001 pero nadie puede pronosticar cuando y cómo terminará.

Y en esta lógica de guerra y de ocupaciones en que el fuerte se esfuerza por adormecer a los pueblos para mejor arrebatarle su justo espacio en la tierra ¿En qué están los pueblos más subdesarrollados o más pobres del mundo? ¿Dónde están sus dirigentes? Con algunas escasas excepciones, están sometiéndose o vendiéndose al Imperio.

Pero no todo es negativo, porque el caos moral, el caos ético, el caos político [guerras infames], el caos económico [cosas absurdas] no son sino manifestaciones del PARTO DE LA HISTORIA, como cuando una mujer da a luz un niño; muere una etapa y surge otra de su seno.

Las nuevas generaciones, así como los jóvenes de hoy, están llamados a ser creativos para con imaginación encontrar las respuestas y explicaciones que HOY la humanidad reclama a gritos ante el evidente descalabro que vive. Por eso y porque amamos la vida declaramos nuestra disposición en luchar y buscar el camino que nos conduzca a la liberación y salvación de la humanidad.

1.- Frente a este afán de dominio absoluto que nos podría llevar inevitablemente a la autodestrucción, y ante tanta barbaridad, y a la luz de los nuevos tiempos que se anuncian, debemos emprender el camino de la protesta, por un lado, y de la construcción de un nuevo amanecer, por otro, que conduce a la liberación definitiva del hombre.

2.- Nuestro llamado va dirigido especialmente hacia las nuevas generaciones, y hacia los jóvenes que ven con preocupación el futuro oscuro que se anuncia de manera sigilosa, lo perciben, aunque no se vea con claridad, pues los medios de comunicación enturbian la realidad, empañan la visión, todo por el interés que hay detrás y que las mentes obscenas saben bien ocultar.

3.- Seremos el guerrero que cabalga por las llanuras de la existencia humana, como lo hizo desde la noche de los tiempos, en busca de la perfección y del crecimiento lícito de la vida, mientras se vive con los ropajes y las condiciones que tenemos para hacerlo. Es por eso que no seremos pasivos ante los crímenes que se cometen día a día en nombre de la libertad, levantaremos nuestra voz como un rayo de luz y haremos temblar al cobarde, porque la protesta la convertiremos en la mejor arma que el asesino haya conocido a lo largo y ancho de la historia.

4.- Nos declaramos todos iguales: los blancos y los negros, los aborígenes, los indios, mulatos, mestizos o amarillos, y juntos empuñaremos las mismas espadas para combatir lo que mata la vida, luchando codo a codo tras la misma barricada para defender la JUSTICIA [única para todos], la IGUALDAD [efectiva entre todos los habitantes de la tierra], la LIBERTAD [la verdadera, no la artificial] y el DERECHO de los pueblos a existir y vivir en paz.

5.- Nuestra voz pacífica y libertaria la llevaremos a todas partes, ya sea a los fríos palacios del poder o a la mísera caverna de la urbe, al césped donde labora el hombre de la tierra, o al fondo mismo de la mina donde escupe sangre el minero, a los suburbios miserables de las urbes o al lecho desdichado del pobre anónimo que sobrevive en las cloacas de lo que llamamos progreso. No dejaremos de visitar ningún lugar para llevar nuestra voz ansiosa de igualdad, como si ésta fuese lluvia que cae sobre la tierra, haciendo ver un espectáculo de gracia, como si fueran flores para los ojos de la humanidad. Seremos en la lucha la luz que busca el hombre desesperado, como si fuésemos dunas en la oscuridad de la noche.

6.- Nos declaramos pacifistas, pero ni cobardes ni pasivos; antibelicistas, pero de ninguna manera ingenuos. Sentimentalistas por naturaleza porque nos extasiamos con la expresión artística de la vida, y vivimos atrapados por la embriaguez del encanto artístico, hasta el vértigo doloroso de la creación. Nuestro sentimiento tenderá siempre hacia un objetivo determinado: PERFECCIONAR LA VIDA, la nuestra [la individual], la de todos [en colectividad]. Somos pacifistas en busca de la paz universal, pero LA PAZ no viene por que sí, hay que ganársela, luchar por ella. La PAZ no será si no hay JUSTICIA. La PAZ sólo será cuando reine primero la justicia, porque ella sólo puede serla si es consecuencia, fruto de la justicia. Sino será lo que es ahora en el reinado de los Imperios: PAZ DE CEMENTERIO.

Humanos extasiados por la magia de vivir,

¡Unámonos a esta batalla por la continuidad de la existencia humana!

¡Convirtámonos en el eslabón necesario para que continúe la VIDA!

* Luis Arias Manzo, Fundador-Secretario General de Poetas del Mundo. Miembro del Movimiento de Saneamiento Político y Social [MSPS] <---newpage--->

 

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