Jaén 05.09.2008Imprimir

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La asociación "Dislexia Jaén" informa sobre la Clínica San Vicente Mártir, de Valencia

(Noticiascadadia/Manuel Rodríguez).- La asociación “Dislexia Jaén y otras dificultades de aprendizaje” (Asdija) ha informado que la Clínica Universitaria de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” ha impulsado un servicio de asesoramiento y de ayuda a familias de niños disléxicos con el fin de orientarles para superar o prevenir posibles dificultades en el aprendizaje escolar.  Además la clínica ha habilitado la página web dislexia-ucv.blogspot.com para ofrecer mayor información y canalizar las dudas. 

La asociación "Dislexia Jaén" informa sobre la Clínica San Vicente Mártir, de Valencia

El servicio se ofrece a través de reuniones mensuales con padres cuyos hijos sufren dislexia para “proporcionarles información y apoyo técnico”.Según el responsable de la sección de Logopedia de la Clínica Universitaria, José Francisco Cervera, “la función de los padres es fundamental en los aspectos emocionales del problema, pero también puede ser definitiva al moldear la forma de estudio y conseguir que las lagunas en conocimientos no hagan que la dificultad escolar de sus hijos sea imposible de resolver”.

En la actualidad, “la dislexia afecta a un importante número de escolares y, aproximadamente, el 4 por ciento de la población sufre esta dificultad específica para aprender el lenguaje escrito”.La dificultad de aprendizaje “se manifiesta desde los primeros cursos de escolarización y, en ocasiones, la padecen varios miembros de la familia, generación tras generación”, ha añadido Cervera que ha asegurado que la medida “más importante para prevenir la dislexia es atender las dificultades del lenguaje oral en la edad preescolar desde una perspectiva psicolingüística”.

Aunque los síntomas empiezan a detectarse en niños desde los cuatro años, “no se diagnostica hasta los ocho, ya que los criterios internacionales para su diagnóstico exigen un retraso muy significativo en las habilidades de lectura cuando se considera que el proceso básico de aprendizaje ya ha concluido”.No obstante, Cervera, que es también vicedecano de Logopedia de la Universidad Católica, ha señalado que “no todos los retrasos en el aprendizaje de la lectura y escritura responden a un problema de dislexia, ya que pueden darse otros condicionantes intelectuales, pedagógicos, sociales o emocionales que los motiven”.

La característica que define a los niños disléxicos es “la dificultad para automatizar el código escrito” o la falta de habilidad para “reconocer rápidamente las palabras habituales en un solo golpe de vista, que permite alcanzar niveles notables de velocidad y precisión al leer, incluso si el significado no es del todo accesible a nuestros conocimientos”, ha matizado.Las manifestaciones principales de este problema afectan a la velocidad y precisión al leer, a la escritura y a la ortografía, y también, a la comprensión de lo que se lee. Ello puede conllevar un problema de desmoralización en el niño que “suele provocar el rechazo a lo escolar, frustración, apatía o agresividad”, según el experto.

La respuesta social al problema debe implicar a tres agentes: los especialistas que afrontan el problema específico de aprendizaje; los psicopedagogos, “que deben conseguir que el medio escolar comprenda la dificultad y trate de proporcionar un apoyo técnico y social”; y las familias, “que pueden contribuir a impedir el retraso en los conocimientos y proporcionar un apoyo emocional imprescindible”, según ha asegurado.Para participar en las sesiones de la Clínica Universitaria, que son gratuitas, se requiere cita previa en la sección de Logopedia de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Valencia.

 

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