Cultura 28.09.2008Imprimir

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Una exposición une al austríaco Kokoschka y al irlandés Jack B. Yeats

(Noticiascadadía/Agencias).- Una exposición que se inauguró ayer en Compton Verney, un pequeño y hermoso museo en medio de la campiña inglesa, une al gran expresionista austríaco Oskar Kokoschka (1886-1980) y al irlandés Jack B. Yeats (1871-1957).

La exposición, que podrá visitarse hasta el 14 de diciembre, es fruto de la colaboración con la galería Albertina de Viena, poseedora de una de las mayores colecciones de Kokoshkas del mundo, y la Galería Nacional de Irlanda.

Mucho menos famoso internacionalmente que su hermano, el poeta William Butler Yeats, Jack B. Yeats es, sin embargo, el pintor irlandés más destacado de la primera mitad del siglo XX y algunas de sus obras se exhibieron en la exposición de la Armory Show neoyorquina en 1903 junto a otras de Picasso, Matisse o Duchamp.

Kokoschka, que se exilió en 1938 en Gran Bretaña y se hizo ciudadano británico en 1947, trabó amistad con Yeats hacia el final de la vida de éste, como atestigua una carta que le dirigió en 1956 y que se muestra en la exposición.

Ambos artistas sentían una fuerte fascinación por el mundo del circo y de modo más general por las personas en los márgenes de la sociedad, ambos escribieron para el teatro y ambos estaban además empeñados en la búsqueda de nuevas formas de expresión artística.

La parte de la exposición dedicada a Kokoschka, titulada "Exilio y nuevo hogar 1938-1940", se centra en la obra que desarrolló el artista austríaco en Praga, pero sobre todo durante su exilio en Gran Bretaña, primero, y luego en Suiza, a partir de 1953.

Condenado por el régimen nazi por su "arte degenerado", durante los cuatro años que vivió en Praga (1934-38), Kokoshka pintó una serie de paisajes urbanos y obras de fuerte contenido alegórico que transmiten una sensación de irrealidad y soledad.

Si durante una primera etapa, sobre todo durante su atormentada relación con Alma Mahler, la obra de Kokoschka estuvo marcada por sus dramáticas experiencias personales, a partir de su exilio, el artista prestó cada vez mayor atención al mundo exterior.

La exposición de Compton Verney reúne vistas de Praga, algunas de ellas recordadas desde la nostalgia en Gran Bretaña, o de Londres, pintadas, como muchos de sus paisajes, desde un punto elevado y en las que se refleja la agitación y el tráfago incesantes de la urbe moderna.

Hay también paisajes de la costa de Cornualles o Gales o de los Alpes, bodegones, litografías inspiradas por la Odisea o el Rey Lear, de Shakespeare, y un impresionante lienzo barroquizante de gran tamaño titulado "Amor y Psique", basado por el mito griego de la Metamorfosis de Apuleyo que Kokoschka.

Una de las obras más impactantes es la titulada "El Huevo Rojo", alegoría política que muestra de forma caricaturesca a Mussolini y Hitler, al león británico y un gato (Francia), repartiéndose Checoslovaquia.

El país centroeuropeo está simbolizado por un pollo que escapa volando con un cuchillo clavado en la espalda con una Praga incendiada al fondo mientras en primer plano, sobre un plato, aparece un huevo rojo y cascado.

Hay también varios dibujos que representan escenas de circo y esa temática, tan popular entre los artistas de fines y comienzos de siglo -desde Manet, Degas, Toulouse-Lautrec o Seurat hasta Picasso-, es el engarce con la parte de la exposición dedicada a Yeats bajo el título de "Mascarada y Espectáculo: El Circo y la Feria Ambulante".

El artista irlandés sintió desde pequeño una enorme fascinación por el exotismo del mundo del circo, sobre todo el de carácter itinerante, y a la vez por su impacto en las poblaciones rurales.

Es la suya una paleta limitada y pastosa de colores sucios en la que se detecta su profundo conocimiento de la obra del inglés Walter Sickert, quien había trabajado a su vez con Degas y Whistler en París. <---newpage--->

Yeats había aprendido también a componer al modo postimpresionista gracias a su temprana actividad de ilustrador y diseñador de carteles.

Sus dibujos y pinturas reflejan una fuerte empatía con los artistas del circo: desde los caballistas del Salvaje Oeste americano que vio en Londres hasta el personaje siempre poético y misterioso del clown, uno de sus motivos recurrentes.

 

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