Economía 26.09.2006Imprimir

Las farmacias no pueden hacer publicidad

La Junta de Andalucía prohíbe a las farmacias competir para captar clientela

Según Noticias Jurídicas, las farmacias no podrán competir en el mercado por la captación de clientes a través de la publicidad de los establecimientos. Así se prevé en el anteproyecto de la Ley de Farmacia de Andalucía, que la Consejería de Salud pretende someter al proceso parlamentario próximamente.

En la nueva Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos, de ámbito estatal, no se habla de este asunto. Sin embargo, en el anteproyecto de la Ley de Farmacia de Andalucía se dice (artículo 6.3) que "queda prohibida la realización de cualquier tipo de publicidad comercial de las oficinas de farmacia". La principal excepción es la referente a los horarios expuestos al público. Para el Consejo Económico y Social (CES), en cambio, "no es oportuna la prohibición, ya que es una cuestión que no contempla la norma estatal", según precisa este órgano consultivo en su dictamen sobre el texto.

En realidad, bajo ésta y otras discrepancias late la confrontación de diversas fuerzas que convergen en la definición de la realidad de la farmacia dentro y fuera de Andalucía. Reconocidas legalmente como "establecimientos sanitarios privados de interés público", las farmacias se entienden desde el Gobierno como un eslabón esencial para asegurar la equidad social en el acceso a los medicamentos. Por eso el actual modelo esté regulado en función de las necesidades estimadas de la población, poniendo límites a la libertad de mercado (la cifra de establecimientos está restringida en función del número de habitantes y las distancias entre farmacias) en virtud del interés público del servicio que prestan. La prohibición de la publicidad de las oficinas de farmacia es uno de esos límites, tendente a evitar el riesgo de una guerra comercial entre las más de 3.500 farmacias andaluzas en la que saldrían perdiendo, previsiblemente, las de menos ingresos, en función, básicamente, de su ubicación más o menos privilegiada. Para quienes temen la libre competencia, la desaparición de oficinas dificultaría el acceso a los medicamentos a determinados grupos poblacionales. Sin embargo, esta argumentación se ve cuestionada por quienes entienden, también dentro del colectivo, que es el mercado el único elemento regulador aceptable y que la situación actual es un oligopolio.

Precisamente, la Unión Europea acaba de terciar en este debate avisando a España sobre la necesidad de liberalizar su modelo de farmacia, lo que ha sembrado inquietud entre quienes defienden la vigencia del actual modelo regulado, fundamentalmente los colegios profesionales. De hecho, según estimaciones de los colegios andaluces, si se aplicase esa liberalización del sector, peligraría la supervivencia de unas 150 farmacias. El asunto se dirimirá en Bruselas, aunque la inercia liberalizadora parece inexorable. Mientras tanto, la Ley del Medicamento estatal y la norma andaluza deberán adaptarse a lo que se resuelva en la UE. Para ello aún quedan, previsiblemente, varios años: una eternidad, en términos políticos.

En el dictamen del CES se detectan algunos puntos tendentes a fundamentar la defensa del actual modelo farmacéutico y otras que inciden en aspectos más empresariales, dejando en un segundo plano la función articuladora de la prestación pública de las farmacias y primando su carácter de negocios privados. En esta línea argumental se sitúa una recomendación que preocupa en los colegios farmacéuticos, interlocutores estratégicos de la Junta a la hora de consolidar políticas estelares de la Consejería de Salud como la prescripción por principio activo, sustentada sobre un convenio renovable: el CES plantea la presencia "preceptiva y exclusiva" de las empresas (no de los colegios) en las negociaciones con implicaciones económicas que mantengan los farmaceúticos con la Junta, con la finalidad explícita de "garantizar la adecuada defensa de los intereses empresariales de los titulares de las oficinas de farmacia". <---newpage--->

Farmacéuticos de varias provincias andaluzas integrados en la plataforma de ámbito nacional Por la Libre Apertura de Farmacias exigieron ayer en Granada libertad "total" a la hora de abrir una famarcia, sin que haya límite de distancias e igualdad de condiciones en el establecimiento de éstas.

 

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