Economía 30.04.2009Imprimir

Opinión

1 de mayo: día del paro

Artículo de opinión de Fernando R. Ortega

Desde pequeño, esos símbolos cargados de hoces y martillos siempre me dieron miedo. Más miedo, aún, daban sólo los martillos de “The wall”. Hammer era el dictador renacido de Pinky. Menuda estafa, no la de Hammer, que lo es, como todos los dictadores rojos, azules o arco iris, sino la de esos señoritos que se les llena la boca al decir la palabra trabajadores al calor de un trapo rojo que un día abrió la ventana de la esperanza a millones de hombres y mujeres. Lástima los más de 15 millones que acabaron exterminados en la Unión Soviética de Stalin; para ellos, ese trapo sólo representaba el poder de las ratas a la hora de comerles el escroto lentamente en jaulas de apenas un metro cuadrado. Pero eso es ya otra Historia... la de la.. ¿Memoria Histórica? Tal vez. Pasa palabra. Nada de nada. Rian de tú que diría el raybanero Sarkosí que ha cometido el improperio de llamar poco inteligente a Míster ZP.

1 de mayo: día del paro

Del Presi, paso de hablar. Me da tanta pereza su caracansao que me canso sólo de verlo. Pero este señor, bajo su mandato, consenso, palio, progreso y jeta, ha mandado a la colita del paro a más de cuatro millones de almas, con nombres y apellidos. Y yo me pregunto ¿dónde están los otrora defensores de los trabajadores que no incineran la Moncloa en busca de expiar los pecados del Presidente, distinguido con la Cruz del mérito al trabajo, por ser el más parero de la Historia de España? Ni Adolfo, el inteligente; ni Leopoldo, el breve; ni Felipe, el g.a.l.eras, ni Josemari, el azores.

Nunca jamás antes, esta resquebrajada sociedad tuvo tal récord. En Europa sólo se conoce un caso: la Weimarer Republik, que trajo después a Hitler en 1933 .¡Menudo antecedente! Allí se fueron a esa cola un millón trescientos mil en un año. Aquí, en 2009, ochocientos mil en tres meses. ¡Con un par! Si es que aquí los huevos los tenemos como el Monasterio de El Escorial.

Y mientras el panzúo y cabezúo -al más estilo motrileño- de Méndez, dice que son los empresarios los que quieren aprovecharse de esta situación y abaratar el despido. Yo a este señor le metía sus manos ugeteras a modo de tacto rectal para que se sensibilizase con los de la colita. Le pinchaba las ruedas de su carraco oficial para que fuera a pata como los coleros. Y la banderita roja en la que él se envolvió/envuelve/¿envolverá?, junto con el de los cocos, que ignoro cómo se llama desde que se fue el largo Fidalgo, la usaba de pañales para que les recogieran sus cagaleras ante la quema sistemática de todo ese entramado de liberados, edificios, subvenciones, peseuves y la madre que parió a San Nani el de las tortas. ¡Qué banda de bandidos hipócritas!

Mientras esto pasa en mi imaginación libertaria, este viernes, será 1 de mayo, no ya día del trabajo -¡pa mearse, niño!-, que el que lo tiene, se pilla el buga y ahueca el ala a la playita, a la montañita o a descansar como San Marx manda. Es el día del paro, del que no tiene ni pa pipas, porque hay medio millón de hogares donde no entra ni un sólo pavo, sea de cartón, chocolate o fotocopiado.

Pero como creo que nada de esto pasará, que la listita crecerá y que los señores panzúos y cabezúos seguirán donde están, éste, el que escribe, piensa cada día un poco más en cómo pirarse de este país de golfos. Me irrita profundamente pagarles con mis impuestos. <---newpage--->

por Fernando R. Ortega www.fernandortega.com

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