España 26.05.2009Imprimir

Investigación

Un investigador de la Estación Biológica de Doñana demuestra que los animales también tienen personalidad

El húngaro László Garamszegi, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), y su equipo han realizado un estudio con el papamoscas, para concluir que los animales salvajes tienen su propio carácter, igual que los humanos

Está el tímido, el cruel, el escéptico y el educado. Los animales tienen también, al igual que los humanos, una personalidad. Es muy común escuchar a una persona decir que su perro es amistoso o arisco, y efectivamente estudios científicos han confirmado que los perros realmente tienen rasgos de personalidad similares a aquellos encontrados en la gente. Y ahora, sorprendentemente, un estudio ha conseguido demostrar este mismo hecho también en animales salvajes, sugiriendo además que datos científicos obtenidos mediante capturas pudieran estar sesgados.

Un investigador de la Estación Biológica de Doñana demuestra que los animales también tienen personalidad

El estudio en cuestión ha sido publicado en la revista Animal Behaviour (una publicación científica de la Asociación para el Estudio del Comportamiento Animal). Su autor es László Garamszegi, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) desde 2008 y anteriormente, en el momento del estudio, de la Universidad de Amberes (Bélgica).

Los animales objeto del experimento fueron papamoscas cerrojillos (Ficedula hypoleuca). László Garamszegi y sus colegas supervisaron el comportamiento de cortejo de esta especie. Los 41 machos utilizados en el estudio, anidaban en cajas nidos usadas durante mucho tiempo por la especie. El experimento consistió en la colocación de una hembra atractiva en una jaula sobre cada caja.

En primer lugar, el equipo midió la variación de los comportamientos de cortejo mostrados por los 33 machos que respondieron a la hembra. Después, colocaron una hoja de papel blanca a cada una de las cajas usadas por estos machos y comprobaron cómo los machos respondieron a esta novedad. Los investigadores encontraron que aproximadamente la mitad  actuó con miedo al papel y redujo su interés por la hembra. La otra mitad hizo caso omiso al papel y actuaron como habían hecho antes. 

En la tercera fase del experimento, un macho fue colocado en la jaula sobre la caja donde había estado anteriormente la hembra para medir la intensidad de agresión hacia este macho del macho que anidaba en dicha caja. En general, aquellos machos que no se había inmutado por la presencia del papel atacaron al competidor con vigor, mientras los que habían sido intimidados por ello parecieron poco dispuestos a atacar. 

Otra parte del estudio analizó la buena voluntad masculina para luchar en la presencia de depredadores potenciales. Para ello, se acercaba una persona. Aquellos machos que habían tenido miedo del papel, casi siempre escapaban cuando la persona se situaba a 20 metros de distancia. Los que habían seguido su cortejo en la presencia del papel, otra vez demostraron su coraje y lucha, y aguantaron hasta que la persona estuvo a menos de dos metros de distancia.

Finalmente, el Doctor Garamszegi y su equipo colocaron trampas dentro de las cajas nidos y supervisaron qué pájaros fueron capturadas. Ellos encontraron que los machos agresivos tenían el doble de probabilidad de ser capturados que los tímidos. 

Estos resultados son muy interesantes porque es la primera vez que ha conseguido demostrarse científicamente diferencias de la personalidad en pájaros salvajes. Si los pájaros, así como mamíferos, tienen personalidades, puede ser más fácil estudiar las presiones evolutivas que dan lugar a comportamientos sistemáticamente diferentes dentro de una especie. 

 

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