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Gente 16.07.2009Imprimir

Salud

Oi2 desvela las seis claves para proteger la audición este verano

La falta de cuidado del sentido auditivo en el mar o en la piscina podría causar infecciones importantes en el oído

Con el verano llega el buen tiempo y el calor, la mejor época para lucir el bañador y zambullirse en el agua para combatir las altas temperaturas. En este contexto, Oi2, especialistas en el cuidado de la audición, lanza hoy una guía de los principales consejos a tener en cuenta para la protección adecuada del oído sin renunciar a las actividades acuáticas típicas de esta época del año.

Factores combinados como el calor y la humedad constituyen una fuente importante para el desarrollo de microorganismos y bacterias que pueden dañar los oídos, causando hongos e infecciones. Además, en diversas ocasiones, estas molestias podrían agravarse y derivar en complicaciones severas del sentido auditivo.

Según un estudio elaborado por Oi2, una de las causas de la tardía detección de la pérdida auditiva se debe a que los españoles tardan una media de entre tres y cinco años en acudir al especialista e incluso 8 de cada 10 españoles declara no haber acudido nunca. En este sentido, la principal advertencia pública de Oi2 es la necesidad de realizar revisiones periódicas de la audición, del mismo modo que se realizan revisiones de la vista habitualmente, para descartar cualquier anomalía o bien detectarla a tiempo para dar con la solución adecuada.

¿Eres todo Oi2 este verano?

  1. Evitar nadar en playas sin bandera azul o en aguas poco saludables

Nadar o bucear en costas que no posean el galardón internacional que cada año otorga la Fundación de Educación Ambiental, es signo de que sus aguas no han sido debidamente tratadas y pueden estar contaminadas. Esto propicia la aparición de gérmenes y bacterias que ocasionarían, entre otras complicaciones, infecciones en el oído. Es por esto que lo mejor es cerciorarse antes de dónde se toma el baño para evitar cualquier contagio innecesario.

  1. Zambullirse sí, pero despacio

Al sumergirse en el agua, la presión es mucho más rigurosa que en la superficie, por lo que debe hacerse de forma lenta y pausada, sobre todo si las aguas son profundas. De lo contrario, una zambullida precipitada podría provocar la entrada brusca de agua en los oídos y la consiguiente aparición de infecciones.

  1. Oídos secos después de cada baño

Tras el baño, y para que nada agüe las vacaciones de verano, es necesario proteger adecuadamente los oídos una vez salgamos fuera del agua para evitar que la humedad existente en nuestro conducto auditivo externo ocasione hongos o infecciones y se generen tapones de agua. Para evitarlo, se debe mantener el oído externo siempre seco después del baño, utilizando toallitas o volteando la cabeza hacia un lado para eliminar cualquier residuo líquido del interior del oído.

  1. Prohibido el uso de bastoncillos o elementos punzantes

En verano, los taponamientos de oídos son unas de las complicaciones auditivas más habituales, ya que la cera acumulada en el oído absorbe el agua durante el baño, hinchándose y provocando así la formación de un tapón. El conducto auditivo cuenta con un sistema natural de limpieza que procura que el cerumen vaya saliendo hacia fuera y se caiga. Pero contrariamente a lo que se piensa, no se deben utilizar elementos punzantes o bastoncillos para retirar esta cera y limpiar el oído. El uso de estos elementos puede obstruir el canal auditivo empeorando el taponamiento, lastimar la piel del conducto auditivo e incluso alcanzar el tímpano y perforarlo. La pérdida repentina de audición es uno de los síntomas más claros para reconocer que se tiene un tapón en el oído. En este sentido, Oi2 aconseja acudir a los profesionales para extraer los tapones que se formen y así recuperar rápidamente la audición.

 

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