Gente 07.12.2009Imprimir

Como en casa

Prohibido pasear en pijama

'Sea civilizado, nada de pijamas en lugares públicos', reza el lema de la campaña que han puesto en marcha en Ayuntamiento de Shanghai

De paseo por la calle, en improvisadas timbas en la acera, de compras en el supermercado, haciéndose la permanente e incluso montados en la moto. Cualquier ocasión es buena para que los habitantes de Shanghai, sin importar sexo ni edad, luzcan su peculiar pasión: la moda del pijama. Y como con cualquier otro estilo, éste tiene sus modalidades. Están los infantiles, que salen con modelos estampados con la imagen de Mickey Mouse, Hello Kitty o Snoopy; están las coquetas, que usan finos bordados, lucen escotes pronunciados y no renuncian a los zapatos de tacón o al maquillaje; y los tradicionales, con sus sobrios cuadrados y colores planos que suelen ir a juego con las zapatillas.

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Prohibido pasear en pijama
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Pero al Ayuntamiento no parece gustarle mucho esta arraigada costumbre. Menos aún cuando sólo quedan 150 días para que abra sus puertas la Exposición Universal de Shanghai, que espera suscitar la curiosidad de unos cinco millones de visitantes extranjeros que pueden quedarse con la boca abierta ante la visión de esta peculiar tribu urbana.

'Sea civilizado, nada de pijamas en lugares públicos', reza el lema de la campaña que han puesto en marcha esta semana para evitar que el 1 de mayo se produzca otro fenómeno estacional todavía más chocante: con el calor llega la moda del 'medio pijama y barriga al aire' entre el género masculino, una versión que sólo utiliza el pantalón de la prenda de dormir combinada con una camiseta, generalmente de tirantes, enrollada sobre el pecho para dejar al descubierto una generosa tripa.

Al igual que sucedió en Pekín durante los Juegos Olímpicos, a Shanghai le cuesta más adecuar los usos de su población a los estándares internacionales que levantar gigantescos pabellones. En esta ocasión, será la 'patrulla pijama' la que vele por la exquisitez indumentaria de cada barrio. Y, aunque la medida no es obligatoria, estos voluntarios tratarán convencer a la población de que sus prendas no conjugan bien con los rascacielos.

Pero se van a encontrar con una feroz resistencia. «Ir en pijama es una tradición de Shanghai que no hace daño a nadie», comenta a 'La Verdad' una mujer que, aunque no practica este hábito, considera que es humillante plegarse a las normas de los occidentales. «No creo que si la Expo se celebrara en París tuvieran que vestirse los franceses como nosotros para que no nos sintamos ofendidos». Muchos comparten su visión: «¿Por qué tenemos que comportarnos como los americanos o los europeos?», espeta un hombre que esconde su pijama bajo una bata. Por el frío, claro.

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Los jóvenes, sin embargo, coinciden con el objetivo de la campaña. Ellos prefieren lucir marcas occidentales y consideran la 'moda pijama' una característica de la población de edad más avanzada. «Tenemos que dar una buena imagen al mundo, como hizo Pekín con las Olimpiadas», dice una joven universitaria. Tal es la aceptación de esta vestimenta en lugares públicos que, en una ocasión, la colonia vasca de la ciudad decidió preparar una cena en un restaurante y que acudieran todos los comensales en pijama. Uno de ellos recuerda lo decepcionante que fue: «Nadie nos miraba».

por Agencias

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