###PREV_LINK### ###NEXT_LINK###

Gente 19.08.2010Imprimir

Turismo

Es el momento de descubrir la Ibiza más auténtica

Lugares como el hotel Hacienda Na Xamena permiten encontrar el alma de la isla y sus momentos mágicos

Cuando los días más intensos del verano están terminando y el bullicio de las discotecas y las multitudes de las playas de moda comienzan a diluirse, es el mejor momento para descubrir la Ibiza real, la Eivissa más auténtica y los rincones de la isla que animan al encuentro con uno mismo y a deleitarse con sus paisajes únicos. Ahora que el calor comienza a bajar y los atardeceres adelantan su espectáculo es tiempo de disfrutar los lugares mágicos de una isla con muchas caras. Se puede encontrar la Ibiza de las playas animadas o la de las calas recónditas, la meca del ocio nocturno o la del turismo rural, el enclave mágico y esotérico o el abierto escaparate de artistas bohemios.

La Ibiza tranquila se encuentra sin mucha dificultad. Es la Ibiza del sosiego, de la belleza, de las calas solitarias, de la naturaleza en armonía, la que se asienta sobre una ladera de casas blancas escalonadas, la de calles estrechas y empinadas, la de redes al sol en la orilla de un mar añil... Es la Ibiza culta que se muestra en exposiciones y museos, la Ibiza familiar y segura, la Ibiza de las compras tranquilas, de la artesanía hecha con amor. La Ibiza también de los hippies de toda la vida, de los místicos, de los modelos, artistas y bohemios.

Ahora es buen momento para recorrer, por ejemplo, las tierras altas ibicencas --Els Amunts-- que, en su encuentro con el mar, crean el tramo de costa más hermoso, abrupto y solitario de la isla, entre valles pronunciados y elevadas colinas, y en los frondosos pinares de la sierra de Mala Costa, que en tiempos dieron refugio a carboneros y leñadores, y descubrir los pueblitos de arquitectura tradicional con formas cuadradas y blancas fachadas de cal, donde sus habitantes han sabido preservar su identidad y su calma. Rodeándolos, los cultivos de cereal, viñas, almendros, higueras y centenarios algarrobos y olivos que componen un excepcional paisaje contrastado por el brillante azul del cielo mediterráneo. Y enfrente, en medio del mar inmensamente azul, la cercana isla de Tagomago, antigua base de piratas y contrabandistas y hoy refugio de multitud de aves.

Los mejores ejemplos de esta arquitectura popular se conservan en poblaciones como Sant Vicenç de Sa Cala, con su singular iglesia que brilla con su encalada figura como referente de encuentro ente los payeses que habitan las dispersas masías que se extienden entre almendros y pinares. En Sant Joan de Labritja, hay que contemplar su conjunto urbano y entorno. En la costa cercana, en Portinatx, se puede apreciar una torre defensiva del siglo XVIII conocida como torre de Sa Plana con su característico aspecto cónico.

Vale la pena dar un paseo hasta Sant Miquel de Balansat por sus caminos tranquilos y muy atractivos, pues muestran el característico paisaje rural ibicenco. En el elevado solar donde se sitúa su actual iglesia, de gruesos muros defensivos, estuvo la iglesia más antigua de la isla, construida en el siglo XIV.

Un hotel con alma

El alma de Ibiza puede descubrirse también en lugares privilegiados como el hotel Hacienda Na Ximena (www.hotelhacienda-ibiza.com y 971 33 45 00), cerca de Sant Miquel, el único establecimiento español seleccionado por la exigente guía Quintaessentially Reserve, entre los hoteles más lujosos de todo el mundo. Un lugar que cada año acoge a personajes famosos del mundo del espectáculo, poderosos de la banca o gente de la nobleza internacional que buscan intimidad y confort, pero que también recibe a anónimos huéspedes que saben apreciar el buen gusto, el trato personal, el exquisito servicio y la dimensión humana de este lugar.

Todos ellos disfrutarán de unas vistas absolutamente soberbias, una de las mejores de todas las Baleares. El hotel está espectacularmente situado al borde de un abrupto acantilado de 200 metros de altura sobre el nivel del mar, perfectamente integrado en la naturaleza, en una propiedad de 7 hectáreas y rodeado de un bosque de pinos mediterráneos. La zona es uno de los últimos espacios intactos del mapa ecológico de Europa, al noroeste de Ibiza, en el corazón de un amplio parque natural preservado, con una fauna y flora excepcionales.

Cada una de sus 65 habitaciones dispone de su propia terraza, jardín o balcón con vistas al mar y a sus impresionantes precipicios, donde dejarse sorprender por la naturaleza: el mar esmeralda pincelado de blanco, el acantilado salvaje, la naturaleza envolvente y unas puestas de sol inolvidables. Y aunque resulte difícil apartar los ojos de esas vistas exteriores, cuando se mira hacia dentro, se descubre una decoración elegante y exótica con todo tipo de detalles y una naturaleza que se integra en cada rincón. Como les gusta definirse, se trata del lujo del mañana, un lujo de experiencias y de momentos mágicos que seduce al 70% de sus clientes, que deciden regresar una y otra vez.

Un lujo compartido

 

Búsqueda de Noticias

Por favor, rellena el campo de búsqueda.

Ahora en portada...