Cultura 06.02.2011Imprimir

Exposición

The Otolith Group piensa MACBA

La exposición es en realidad una reflexión sobre la percepción y la naturaleza de los documentos, de forma que sus filmes ‘se expanden’ y adquieren un efecto de ‘collage’ de imágenes que hacen referencia a un nuevo atlas que narra las diferentes formas de situaciones poscoloniales

Los otolitos son los desencadenantes del mareo y el vértigo. Estos cristales de calcio suspendidos en el líquido del oído interno proporcionan la información necesaria a un organismo para poder mantener el equilibrio. La súbita parada de un ascensor o el vaivén violento de un velero provocan un desplazamiento brusco de los otolitos y el consecuente estado de alerta de todo el cuerpo. The Otolith Group, el colectivo artístico fundado en 2000 en Londres por Anjalika Sagar y Kodwo Eshun, toma su nombre de estos cristales minúsculos ignorados por la inmensa mayoría pero fundamentales para la vida. Este hecho no es casual y el espectador descubrirá el porqué de esta afirmación. Bajo el título The Otolith Group. La forma del pensamiento, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), primero, y el MAXXI - Museo nazionale delle arti del XXI secolo, de Roma, luego, despliegan en sus salas buena parte de los trabajos que este colectivo ha realizado hasta la fecha e invitan al visitante a indagar en un método de trabajo original que, a través de películas, textos, pósters de ciencia ficción, fotografías y otros materiales, documentan procesos de toma de decisiones complejos que configuran la obra final, convirtiéndose en un reflejo de algo más que las películas que se exhiben.

The Otolith Group piensa MACBAThe Otolith Group

The Otolith Group

La exposición es en realidad una reflexión sobre la percepción y la naturaleza de los documentos, de forma que sus filmes ‘se expanden’ y adquieren un efecto de ‘collage’ de imágenes que hacen referencia a un nuevo atlas que narra las diferentes formas de situaciones poscoloniales. Desde la ideología de la Guerra Fría hasta los procesos del capitalismo global, la historia reciente aparece como un diario personal que, a su vez, podría ser ficción. En el marco de la exposición en Barcelona y coincidiendo con el Festival LOOP, tendrá lugar en el Auditorio MACBA el estreno mundial de la segunda parte de Hydra Decapita, la nueva trilogía de The Otolith Group coproducida con la Fundación MACBA. 

La exposición tiene como objetivo no sólo mostrar un gran número de los trabajos que The Otolith Group ha realizado hasta el momento, sino también familiarizar al espectador con su método: un modo complejo de entender cómo el cine inventa la imagen y la hace entrar en correspondencia con el sonido y la voz. Estos diferentes modos de crear, recrear y explicar la realidad se interrelacionan sirviendo así de guión a una película. En este método de composición, tan poco frecuente, no resulta extraña la incorporación de la escritura de ciencia ficción, que aflora constantemente. Pero, ¿qué les empuja a The Otolith Group a esta constante alteración de géneros? Un interés por la facultad del pensamiento de dar forma a las ideas.

El subtítulo de la muestra (La forma del pensamiento) da cuenta de ello. Está inspirado en Thought Forms (Formas del pensamiento), un libro publicado en 1901, escrito por la pensadora socialista, feminista y miembro activo de la Sociedad teosófica Annie Wood Besant (1847-1933) y por Charles W. Leadbeater (1854-1934), en el que los autores reflexionan sobre la naturaleza y el poder del pensamiento. «Existir no es suficiente», escriben en la última página, «deseamos vivir de forma inteligente. Para vivir debemos conocer, y para saber debemos estudiar; aquí se abre un vasto territorio ante nosotros (…)». Pensar no es razonar; pensar implica aprehender el significado más allá de lo que las palabras pueden expresar. El trabajo de The Otolith Group apunta constantemente a esta necesidad de ampliar el pensamiento, de ahí su empeño en complicar la tarea de interpretación del mismo para evitar lecturas inmediatas y en un solo sentido. <---newpage--->

Las imágenes en las que se inspira la obra de este colectivo artístico provienen de fuentes diversas y tienen un estatus también distinto. Comprenden una serie de pósters de ciencia ficción y una colección de fotografías históricas sobre delegaciones comunistas dentro y fuera de la India. A pesar de su disparidad, ambos conjuntos contribuyen de un modo muy particular a crear una imagen del mundo y dan cuenta de sistemas de referencias históricas e ideológicas muy concretas. La exposición nos acerca a una multiplicidad de relatos y materiales, porque no es una sucesión de argumentos, sino una ocasión para que el espectador se adentre en un modo de pensar. De pensar a través de la materia-imagen, de la materia-sonido, de la materia-memoria, de la materia-narración, de la materia-emoción; todo tiene una cualidad plástica a la que nuestra mente da forma. Comprender es moldear aquello que aprehendemos por medio de los sentidos y darle una forma en nuestra mente. Una forma que es distinta en cada uno de nosotros.

Avalancha de datos, hechos y personajes

Timeline (2003) es una de las obras que puede verse nada más entrar en la exposición: un eje cronológico en el que se sitúan una serie de hechos relacionados con The Otolith Group, pero que introduce datos y personajes que remiten a una realidad más «amplia» que la representada por estas dos personas o por la suma de sus obras. Un eje cronológico es una línea diseñada gráficamente para representar el tiempo lineal, la historia como sucesión de antes y después. El mero hecho de representar el tiempo mediante una línea nos hace pensar en la relación de unos acontecimientos con otros. Como afirmaba el filósofo británico David Hume (1711-1776) en su polémica refutación del principio de causalidad, es imposible probar empíricamente que algo suceda a causa de algo. Es la mente humana la que necesita establecer ese vínculo tan fuerte, de modo que pueda explicar un hecho gracias a la existencia de otro. Hemos aprendido a leer la historia de este modo y, en un intento de cuestionar esta lógica, The Otolith Group nos lanza una avalancha de datos, hechos y personajes que hace casi inimaginable ponerlos en relación.

Un tema importante a lo largo de toda la exposición es el «tono». El estudio de lo que se dice o del medio que se elige para expresarlo debe ir acompañado de una particular atención al papel ideológico que juega el tono, el componente emocional que aflora en la transmisión de una información. En Communists Like Us (2006) y en The Otolith Trilogy (2003-2009) esta cuestión aflora de un modo especial. Mientras que Communists Like Us adopta una forma narrativa más académica y presenta un episodio real (el viaje de la abuela de Anjalika Sagar a la China de Mao), The Otolith Trilogy es mucho más drástica a la hora de contraponer realidad y ficción. Se trata de un complejo ensayo fílmico realizado mediante la yuxtaposición constante de imágenes donde hechos reales y personajes de «verdad» conviven con otros que nunca han ocurrido o existido:

  • Las manifestaciones contra la guerra de Iraq que tuvieron lugar en Londres en 2003 entrecruzadas con la historia de la carrera espacial soviética y la visita de Anjalika Sagar al campo de entrenamiento en Moscú de Valentina Tereshkova (la primera mujer que viajó al espacio, a bordo del Vostok 6, en 1963), en Otolith I (2003).

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  • La historia de la modernidad en India, las condiciones laborales y de trabajo en una India futura e imágenes de Chandigarh, la ciudad construida por Le Corbusier, en Otolith II (2007).

  • El estudio de una película de ciencia ficción nunca realizada como la premisa para acercarse a India y verlo todo a través de la idea de un potencial escenario para su filmación, en Otolith III (2009).

El efecto del doble y la confusión

En el recorrido de la exposición el espectador se encuentra, por ejemplo, ante una serie de pinturas realizadas con pastel por Vidya Sagar, un artista educado en la India moderna, junto a otros materiales como las imágenes de Valentina Tereshkova o una serie de dibujos realizados por Jack Kirby, considerado uno de los autores más importantes de la historia del cómic norteamericano y el dibujante de superhéroes por excelencia. Los dibujos, al igual que las escenas en las que aparece Tereshkova o la serie de pasteles de Vidya Sagar, contribuyen a crear un efecto de «doble». El espectador ve ese material en dos espacios: el fílmico, porque aparece en alguna de las obras expuestas, y el real, porque está incluido como obras en la exposición. Y también en dos dimensiones temporales distintas, la de la obra y la de la visita actual que uno realiza al museo, en el tiempo de nuestra biografía como espectadores.

Esto contribuye a crear, además, otra confusión, que es la existencia o no de ese material previamente al trabajo. ¿Existe y por eso está reflejado en la obra? ¿O es una mera invención de los autores y de ahí que esté aquí, como una obra más? El constante juego con el tiempo, con las realidades simultáneas, así como el uso de lo anacrónico –el gran recurso que permite eludir la eterna cuestión del desarrollismo y el progreso fuera de las fronteras de Occidente–, es un intento de formular el discurso siguiendo una lógica distinta a la interpretación de los textos documentales o la revisión de los archivos que recogen los relatos orales. Mundos en paralelo significa poder imaginar archivos simétricos: uno real, compuesto por material del pasado, y otro futuro que hay que inventar, proponer, imaginar. Como en física cuántica, no solo tiene importancia lo que ha sucedido, sino también la posibilidad de que pueda suceder en dos mundos a la vez, en dos lugares a un tiempo.

El trabajo de The Otolith Group nos sitúa ante la importancia del método. Cada obra debe contribuir a crear un movimiento de rebelión especulativa, y hay que proceder a un estudio cuidadoso de cada una de las piezas que van a contraponerse para no banalizar los recursos. Una de sus propuestas consiste en (des)figurar nuestra comprensión de la historia y, más en concreto, del poder hegemónico de Europa en las colonias. Lejos de constituirse en intérpretes o comentaristas privilegiados del pasado, proponen la imposibilidad de coherencia dentro del texto, de la narración como el punto de partida, un discurso polisémico capaz de soslayar la pregunta acerca de lo que querrá decir realmente, sobre su sentido último.

 

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