Economía 31.03.2011Imprimir

Análisis

Se acabó el dólar débil

Miguel Ángel Rodríguez, analista asociado de XTB

Es muy posible que los Estados Unidos no puedan seguir manteniendo el dólar tan bajo por más tiempo. Digo manteniendo porque, en mi opinión, y en contra del antiguo mantra repetido hasta la saciedad “Un dólar fuerte está en el interés de los Estados Unidos” (por cierto en los últimos tiempos no se ha oído… hubiese sido excesivamente contradictorio), las autoridades económicas y monetarias estadounidenses han hecho todo lo posible para que su divisa estuviera situado en el mejor lugar de competitividad con respecto a las monedas del resto de los países.

Se acabó el dólar débil

Nada más y nada menos que desde el ya histórico acuerdo del hotel Plaza de 1985 el dólar no ha vuelto a recuperar los niveles de fortaleza que por entonces tenía y muy especialmente contra las divisas asiáticas.

Desde entonces sus déficits se han mantenido, a pesar de todo y su deuda externa y déficit presupuestario lejos de corregirse han aumentado. Y quizás aquí se encuentra el quid de la cuestión. No es un tema nuevo ni mucho menos, lo llevo oyendo muchos años, solo que en los momentos actuales, un nuevo, pero no por ello menos sabio y sobretodo potente actor en el panorama internacional está adquiriendo mayor protagonismo e influencia, hablo evidentemente de China. Este país, que a un ritmo vertiginoso se ha convertido en una de las primeras economías del mundo ha ido cediendo para revaluar su divisa contra el dólar americano. Lo ha venido haciendo de manera paulatina, lenta pero continuada, con minuciosidad, yo diría que con gran serenidad, no hay que olvidar que son chinos, ante la multitud de críticas e incluso amenazas que le venían del exterior.

Este movimiento de revalorización del yuan chino ha sido irradiado al resto de las divisas de su entorno incluido el yen y por supuesto ha ido presionando el dólar a la baja para regocijo de EEUU.

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La Reserva Federal por su parte, además se ha permitido mantener los tipos de interés a cero durante un largo periodo de tiempo, algo insólito en la historia de este país y en parte gracias a la no-inflación que durante tiempo se ha importado de países como China. Estas medidas excepcionales de liquidez, como le gusta llamar a los miembros de la Fed, ha permitido a Estados Unidos financiarse por menos de nada y por supuesto ha contribuido de manera notable a la recuperación de su economía.

Pero de todos era sabido que esto no podía durar de manera indefinida y no ya tanto por repuntes de inflación, que de momento no los hay, sino, en mi opinión, por el tema de la deuda externa americana.

 

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