Música 05.04.2011Imprimir

Ellas CRean

Dayna Kurtz presenta mañana los avales de su disco `American Standard´

La cantautora neoyorquina combina en su más reciente álbum su característico sonido folk con ecos de rockabilly

Con solo un par de discos de estudio -Postcards from Downtown, de 2002, y Beautiful yesterday, de 2004-, Dayna Kurtz se convirtió en una mujer diferente. Esta cantante estadounidense no encuentra reparo alguno en asomarse al jazz, el folk-rock carece de secretos para ella y del rock ha hecho una lengua natural en sus canciones.

Dayna Kurtz presenta mañana los avales de su disco `American Standard´

En realidad, Dayna Kurtz es la cantautora estadounidense mejor valorada en los últimos años. Mejora, a decir de algunos, a Lucinda Williams, y sale muy bien parada, a decir de otros, cuando se la compara con la última Rickie Lee Jones, cuyos álbumes más recientes han sido sobrevalorados.

Dayna Kurtz clausura mañana miércoles en la Sala Galileo Galilei (CC/ Galileio, 100; 21.30h; 15 euros) la oferta musical del festival Ellas Crean, donde presentará en sociedad su álbum American Standard, donde el sonido folk se combina con ecos del mejor rockabilly. La neoyorquina acude acompañada npo el pianista Peter Vitalone, el bajista Dave Richards y el baterista Randy Crafton.

Dayna Kurtz podría ser una de las heroínas literarias de la generación beat, incluso aquella chica de Jersey de la que hablaba Tom Waits en una canción que acabó popularizando Bruce Springsteen. Cuando menos, escuchas reiteradas de los repertorios de ambos músicos, sí reconoce Dayna haber hecho. “Muchísimas”, ha dicho. “Y, también, de Nina Simone, Bob Dylan, Joni Mitchell, Coltrane y Van Morrison; de bluesistas como Mississippi Fred McDowell o Lightning Hopkins, y de un número indefinido de músicos folk cuyos nombres son poco –o nada- conocidos para el gran público”.

Su irrupción profesional se produjo en los albores de los años 90, en el circuito musical de su New Jersey natal. En aquellos restrictivos círculos, Dayna fue la sensación del momento. El resto de la década lo dedicó a foguearse en cada uno de los estados de su país, a través de un circuito de apretadas giras en las que contaba con la única compañía de su guitarra. La sorpresa, con el cambio de milenio, llegó, paradójicamente, desde Europa. En 2002, su álbum de debut, Postcards from Downtown se encaramó al top 20 de las listas de éxito de Holanda. Ni qué decir hay, que aquel acontecimiento le fue muy útil a Dayna para descubrir un público amplio y muy fiel en nuestro continente, al que, periódicamente, atiende a través de giras.

Las últimas veces que se la pudo ver en nuestro país, se apreciaba una jondura diferente, hermosa, en su voz quejumbrosa, aparentemente desgarbada, cuando se entretenía en sentir letanías tan sinceras como las de All over again y Hope she’ll be happier, de Johnny Cash y Bill Withers, respectivamente. El suyo es canto sacado, en parte, de la tradición escuchada, y, también, repensado por ella. Música moral y brújula, bien equilibrada y que entra siempre en materia, sin dificultad, con una rúbrica inconfundible: ella misma. Solo hay un problema: sabe a poco.

 

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