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Tecnología 11.04.2012Imprimir

Desmadre de la TDT

La mayoría de canales privados nacionales de TDT podrían ser declarados ilegales por el Tribunal Supremo

Informe de MassMedia Assistants, asesores jurídicos en Telecomunicaciones y Nuevas Tecnologías. sobre el recurso que está conociendo el TS sobre la concesión de 17 canales de TDT sin concurso

El último gobierno socialista regaló a las televisiones "de siempre" la totalidad de los nuevos canales que propició la implantación de la TDT,  sin cumplir la legislación que exige otorgarlos mediante concurso público, a modo de auténtico expolio de recursos públicos para beneficio exclusivo del oligopolio audiovisual privado.  

El Tribunal Supremo está conociendo un recurso contra dicha resolución que, de prosperar,  la práctica totalidad de los licenciatarios actuales de TDT privados nacionales volverán a disponer de un único canal  y el actual Gobierno se verá obligado a organizar el correspondiente concurso para la asignación de, al menos, 17 canales privados nacionales. Existe pues una posibilidad de deshacer la lesiva política audiovisual de los últimos ocho años.

A finales de diciembre de 2005 existían 6 canales privados de televisión nacional: Antena 3, Tele 5, Cuatro y La Sexta emitiendo tanto en analógico como en digital, y Net TV y Veo TV emitiendo sólo en digital.

La plena implantación de la tecnología digital (TDT) permitía multiplicar el número de canales privados nacionales de 6 a 24. Se abría así un escenario de mayor pluralidad, en el que nuevas televisiones podrían acercar al televidente español nuevos y variados contenidos.

No obstante, el anterior Gobierno ignoró la obligación de convocar los correspondientes concursos públicos para la adjudicación de los nuevos canales, claramente establecida en la legislación nacional entonces vigente y en las Directivas comunitarias. El Gobierno prefirió repartir los nuevos canales entre las televisiones de siempre mediante la dudosa figura de la ampliación de la concesión.

La ulterior autorización de concentración de los titulares de los canales (Tele 5 más Cuatro y Antena 3 más la Sexta) ha desembocado en un escenario en el que la dos principales televisiones controlan 16 canales y un porcentaje escandaloso de la facturación publicitaria española.

Los 8 canales restantes son controlados por dos grupos empresariales con escasa tradición en lo audiovisual que, beneficiándose de la nueva opción introducida en la legislación sectorial, han acabado alquilándolos a grupos con mayor vocación industrial. Así, los nuevos jugadores sólo pueden acceder al mercado de la mano de las televisiones establecidas, si estas arbitrariamente así lo permiten, y sólo pagando el correspondiente peaje a dichas televisiones en forma de renta de sus canales.

De este modo y, paradójicamente, contra del fin y principios que se esgrimieron para modificar el marco legislativo, ha acabado por implantarse un panorama audiovisual altamente concentrado, sin el pluralismo anunciado, y muy pobre de contenidos.

¿Cómo hemos podido llegar a un escenario tan desfavorable? Una cadena de favores políticos al margen de la ley nacional y europea explica el mediocre resultado.

El punto de partida

La Ley 10/1988 de televisión privada permitió la apertura en 1989 de tres canales de televisión privada, canales que, mediante concurso público, fueron adjudicados a Antena 3, Tele5 y Sogecable, si bien este último canal se otorgó para emisiones de acceso condicional, con limitadísimas ventanas “en abierto”, para desarrollar un modelo de televisión “de pago” no comercial. Las concesiones se renovaron en el año 2000.

Dos nuevos canales fueron adjudicados, también mediante concurso público, el 24 de noviembre del año 2000 al Grupo liderado por Vocento (NET TV) y al Grupo liderado por UNEDISA, editora de El Mundo (Veo TV), aunque lo fue sólo para la emisión con la incipiente tecnología digital terrestre, no en analógico, pues se entendía que ya no había capacidad técnica para otorgar nuevos canales analógicos, y eso a pesar de que la penetración de la TDT en el año 2000 era prácticamente nula, aunque por entonces se esperaba una inminente y rápida implantación de la mano de la novedosa, pero finalmente fracasada, plataforma de contenidos “Quiero TV”.

 

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