Gente 28.05.2012Imprimir

Cuidados

En verano la protección de la piel y del cabello es prioritaria

Las personas con acné deben potenciar el cuidado

Verano es sinónimo de sol pero, ¿qué sabemos sobre él? El sol es la estrella más próxima a nosotros. Es indispensable para la vida, para el crecimiento de los vegetales, los animales y los hombres; pero su radiación puede tener una incidencia nociva en el organismo, sobre todo en la piel.

La Tierra no recibe más que una pequeña parte de esta radiación ya que las diferentes capas de la atmósfera paran las radiaciones más nocivas para las personas. La capa de ozono situada a 25km de altura en la estratosfera, constituye una barrera ecológica indispensable para la Tierra, ya que absorbe de manera muy eficaz los rayos gamma, los rayos X y los UVC.

La energía que llega a la Tierra está constituida por:

En verano la protección de la piel y del cabello es prioritaria

Los rayos infrarrojos, responsables de la sensación de calor.

Luz visible, se compone de los siete colores del arco iris (violeta, índigo, azul, verde, amarillo, naranja y rojo).

Ultravioletas (UVA y UVB), invisibles al ojo humano y de energía superior a la luz visible.


Cada uno de estos componentes de la energía también es responsable de efectos nocivos, como la deshidratación o insolación (rayos infrarrojos), envejecimiento cutáneo (luz visible), cánceres cutáneos (rayos UVA), o quemaduras solares (rayos UVB).

Para poder protegernos, DERMUS aconseja conocer nuestro tipo de piel, ya que no somos todos iguales ante el sol. Todo depende de nuestro fototipo, que viene definido por el color de la piel, el color de los cabellos, la tendencia a las quemaduras solares y la aptitud al bronceado. Estas particularidades están genéticamente programadas. Una vez conocemos nuestro fofotipo ya podemos elegir la fotoprotección mejor adaptada a nuestra "sensibilidad" natural al sol.

Pero también hay que tener en cuenta las condiciones de exposición solar. Además, en ocasiones, la piel puede presentar una sensibilidad exacerbada al sol independientemente del fototipo, debido a que ha sufrido agresiones repetidas (climáticas, cosméticas, medicamentosas) o debido a que reacciona ante estímulos a los que una piel normal no reaccionaría (alergia) e incluso puede llegar a volverse intolerante al sol.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, un cielo nublado deja pasar los rayos UVA y UVB del sol. Solamente detiene los rayos infrarrojos, por eso no sentimos sensación de calor pero podemos llegar a quemarnos. Asimismo, nos olvidamos a menudo que la luz visible y los rayos ultravioletas del sol pueden alcanzar la piel humana también indirectamente, al reflejarse sobre diversas superficies: sobre el agua un 20%, sobre la hierba un 10%, sobre la nieve un 85% y sobre la arena de un 15 a un 25%.

Así pues será conveniente seguir una serie de recomendaciones básicas frente al sol y muy especialmente en los niños, según aconseja DERMUS, la Asociación de Clínicas privadas en Dermatología:

Cuidados para la piel del niño:

No se debe exponer al sol a un niño menor de 3 años.

No exponerse al sol entre las 12h y las 16h.

No olvide proteger al niño con camiseta, sombrero y gafas, además de la protección solar.

Utilice una protección adaptada al tipo de piel de los niños: resistente al agua, a la arena y con una alta tolerancia.

Aplique el producto solar 30 minutos antes de salir a la calle. <---newpage--->

Vuelva a aplicar el producto solar cada 2 horas y después de cada baño.

Insista sobre todo en espalda, rostro, nariz, orejas y nuca.

Proteja a su niño en todas sus actividades al sol.

En necesario beber agua de forma regular, pues la radiación solar deshidrata el organismo.


Cuidados para la piel del adulto sobre todo si tiene acné:

El acné es una afección que se presenta habitualmente en adolescentes, adultos jóvenes y en un pequeño porcentaje en personas mayores de 30 años. A veces, los efectos estéticos son importantes, puesto que las lesiones aparecen principalmente en cara, pecho y espalda afectando la autoestima del adolescente en un punto crítico de su desarrollo en que se está afianzando su personalidad, pudiéndose acompañar de afectación psicológica ya que sienten que su imagen está distorsionada.

El acné es una enfermedad curable y el paciente debe acudir al dermatólogo antes de la aparición de las secuelas, si es posible.

Una buena relación médico-paciente es por lo tanto primordial para garantizar un tratamiento correcto, siendo imprescindible ganar la confianza del paciente, ofreciéndole además del tratamiento médico y apoyo psicológico.

Es necesario explicar detalladamente al paciente la naturaleza de su acné, decirle que es una enfermedad auto resolutiva que puede requerir tratamiento en mayor o menor grado durante varios años.

Es muy importante un correcto estudio clínico para determinar las causas del proceso, pasando después a la aplicación del tratamiento más adecuado en cada caso.

La higiene facial es muy importante, pero sin abusar, solo mañana y noche, ya que de lo contrario desprotegemos la piel y se puede producir un efecto rebote con el consiguiente aumento de sebo y al mismo tiempo deshidratación de la piel.

Prohibir la manipulación de las lesiones para evitar en lo posible la aparición de cicatrices.

Debemos utilizar cosmética adecuada a este tipo de piel normalmente con aumento de seborrea, usando productos oil free o libres de grasa tanto en hidratantes, protectores, lociones para el afeitado o maquillajes, de lo contrario empeorara el acné.

Actualmente hay muchos productos oil free en el mercado que podemos aplicar sin ningún perjuicio.

Hay que evitar el contacto del pelo sobre la frente y mejillas o cualquier tipo de oclusión de las zonas afectadas porque podríamos empeorar el acné.

Conocer y cuidar nuestro pelo

Según la doctora Navarro de la Unidad de Alopecia del CDE de Alicante no deberíamos confundir la caída del pelo fisiológica que se produce comúnmente entre junio y noviembre con la alopecia, un término que engloba diferentes enfermedades. Esta caída estacional sólo es una parte del ciclo natural de un pelo, es decir, un recambio del mismo.

En todo caso, no todo el pelo del cuero cabelludo se encuentra en la misma fase de recambio. Habrá años en los que este recambio natural sea mínimo, pero, generalmente, cada cuatro o cinco años se producirá un gran recambio capilar o, lo que es lo mismo, una importante pérdida temporal de pelo.

Esta caída importante de nuestro cabello no implica que exista alopecia. Simplemente nos encontramos ante una parte del ciclo vital de un cabello.

Entre los meses de junio a noviembre, en ocasiones antes, experimentamos un aumento de la caída del cabello que puede llegar a resultar muy preocupante. Lo más importante es que exista un equilibrio entre el cabello que cae y el que nace. Después del verano se acelera el ciclo de crecimiento del pelo y éste coincide con una caída masiva. Sin embargo, este es un problema intrascendente que tiene buena solución. Sólo en aquellos casos que de fondo exista alopecia de tipo androgenética, efluvium, etc..., esta caída será más llamativa y deberíamos realizar un tratamiento médico paliativo.

El número de cabellos que perdemos a diario oscila alrededor de 80 a 100 unidades. Si no existiese una repoblación adecuada, lo perderíamos por completo en un período de tres meses aproximadamente.

Los tratamientos dirigidos al control de la alopecia no pueden evitar completamente la caída del cabello, es decir, el recambio de pelo en los meses de junio a noviembre que antes hemos descrito. Irán dirigidos a regular el ciclo folicular natural del pelo. Es decir, pretende lograr un equilibrio entre el cabello que cae y el que nace.

La doctora M.R Belmonte de la Unidad de Alopecia del CDE, socio de DERMUS; nos da una serie de pautas para cuidar nuestro cabello:

Dermoconsejos para el cabello en verano:
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El agua salada y las largas exposiciones al sol lo deterioran por lo tanto se exige una higiene mas tratada que durante los meses de invierno.

Si tienes el cabello muy graso o con seborrea el lavado diario es una necesidad.

No te alarmes con la caída del cabello entre los meses de junio a noviembre, no es patológica; es una muda natural de pelo.

Lavarse el pelo frecuentemente no aumenta la caída. Al contrario, es recomendable tener el cabello limpio cotidianamente.

Ten en cuenta que la alopecia solo significa caída de pelo. Solamente si se mantiene, y según las características, puede convertirse en una enfermedad. Por lo tanto, tu mejor tratamiento te lo puede proporcionar un médico.

Si la caída de tu pelo se prolonga más de un mes o se produce fuera de los meses de junio a noviembre, acude lo antes posible al médico especialista.

Córtate el pelo cuando te apetezca. Es un mito falso creer que el pelo crece con más fuerza después del corte.

No te obsesiones con el champú. Está demostrado que los champús solo limpian el cuero cabelludo, ni frenan ni evitan la caída del cuero cabelludo.

Puedes dejarte el pelo lo largo que quieras. Está demostrado que la longitud del cabello no determina su caída.

Recuerda que los tintes, secados, peinados, gominas, lacas. Espumas, etc., frente a lo que se piensa popularmente, no son causa de caída del cabello.

Los gorros, viseras o sombreros no son nocivos en verano, de hecho, resultan útiles contra las radiaciones ultravioletas en el cuero cabelludo. En todo caso, deja respirar el cuero cabelludo. No deberías llevar cubierta la cabeza todo el día.

 

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