España 18.06.2012Imprimir

Mediterráneamente

Formentor, protagonista del anuncio más famoso del verano

La playa de Formentor, en Mallorca, ha sido la elegida para reflejar el espíritu de este verano en el spot de una conocida marca de cerveza

Desconexión, alegría y despreocupación en un entono único. Es el feeling que desprende el spot de una conocida marca de cerveza, que ha elegido la playa de Formentor, en Mallorca como escenario para esta pieza que simboliza el inicio del verano.

Formentor, protagonista del anuncio más famoso del verano

‘Mediterráneamente’, reza el famoso anuncio; el titulo no puede ser más acertado, teniendo en cuenta que Barceló Formentor fue nombrado uno de los 30 mejores destinos de la costa mediterránea por el prestigioso diario británico The Times: el establecimiento no es solo un hotel donde descansar, el ambiente de este enclave único invita a dejarse envolver por la magia de su entorno inigualable.

 

La playa de Formentor, a la que el hotel cuenta con acceso directo, es un paisaje inolvidable al norte de Mallorca, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, cuya personalidad propia hace imaginarse estar en una isla dentro de otra. Ningún otro sitio mejor que el “el lugar más bello del mundo” (como aseguró el escritor Carlos Fuentes, huésped del hotel) para representar el espíritu y esencia de la felicidad que la mente une a esta época del año.

El paraíso en una península deshabitada

Gracias al Barceló Formentor, y en concreto a Adan Diehl (fundador del hotel) el paraíso de Formentor fue descubierto como destino. Poeta, amante de las artes, amigo de la belleza, el paisaje, la vida y la cultura, soñó el mejor establecimiento que se pudiera construir, no solo por su diseño o su arquitectura, sino por su entorno, su paisaje y su relación con él, en un contexto único, privilegiado, enfocado a que los huéspedes mostraran y se encontraran con lo mejor de sí mismos.

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Diehl eligió para su proyecto una tierra casi inexplorada; una península apenas visitada, inmersa en 1.200 hectáreas de bosque mediterráneo, desconocida entonces para la mayoría de los habitantes de la isla, prácticamente incomunicada salvo por mar, y durante siglos únicamente frecuentada por piratas o contrabandistas. Pero en este paisaje él vio algo más: el inmenso e imbatible valor de la belleza, la emoción, el respeto y la modernidad.

 

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