Olivarama 02.08.2012Imprimir

INVESTIGACIÓN

Identificada la variedad del olivo de la Iglesia cántabra de Santa María de Lebeña

El análisis de ADN realizado por la EBT de la Universidad de Córdoba al olivo indica que dicho ejemplar pertenece a la variedad Arróniz.

Más de mil años después de su plantación, la empresa de base tecnológica de la Universidad de Córdoba IDolive (www.idolive.es) acaba de identificar la variedad del histórico olivo que emerge sus raíces en la iglesia Santa María de Lebeña. Se trata de la Arróniz, originaria de Navarra y caracterizada por su resistencia al frío y a la sequía.

Identificada la variedad del olivo de la Iglesia cántabra de Santa María de Lebeña

Precisamente, de las aceitunas que brotan de este árbol se obtienen unos vírgenes extra de calidad, de color verde y de marcada personalidad.

Método de trabajo

El procedimiento llevado a cabo por IDolive se ha basado en la extracción de ADN de las hojas del ejemplar, con el que se ha obtenido su perfil genético. Dicho perfil se introdujo para su comparación en la base de datos del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba que, en la actualidad, cuenta con más de 500 variedades de olivo pertenecientes a 22 países.

Reclamo turístico

El olivo de Santa María de Lebeña es visitado cada año por números turistas y peregrinos. La iglesia, declarada Monumento Nacional en 1893, es una de las joyas más valiosas de la época mozárabe, esto unido a la leyenda que envuelve el lugar, rodeado por símbolos celtas y cristianos y a la romántica historia del tejo y el olivo, los convierten sin duda en dignos de ser conservados y admirados.

La iglesia se encuentra en el pueblo de Lebeña, entre Panes (Asturias) y Potes (Cantabria) y es uno de los monumentos más representativos del arte mozárabe en España. Fue fundada en el siglo X por los Condes de Liébana, Don Alfonso y Doña Justa, con la intención de trasladar allí los restos de Santo Toribio. El monumento fue construido a los pies de un tejo bajo el cual se celebraba el concejo del pueblo. Según la tradición, los Condes de Liébana, Alfonso y Justa, procedían de lugares diferentes de la Península Ibérica; él del norte y ella del sur. Doña Justa se sentía solitaria al estar tan lejos de su tierra, por lo que el conde mandó plantar un olivo como regalo para su esposa. El tejo representaría a Don Alfonso y el olivo a Doña Justa, que según la leyenda mantienen unidas sus raíces a lo largo de los años.

Se trata de un hallazgo, cuando menos, curioso, que permite conocer el origen e historia de unos olivos monumentales, aportando un valor añadido y contribuyendo así a la conservación de los recursos genéticos.


 

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