Transporte y logística 29.08.2012Imprimir

Dinero

Tres de cada diez empresas empujan a sus empleados a compartir coche

Las empresas hacen números y centran su mirada en las flotas

El estudio -realizado entre más de 4.800 gestores de pymes y grandes empresas para determinar las tendencias actuales y futuras del vehículo corporativo- muestra cómo a las compañías no han tenido otra alternativa que reestructurar su flota para recortar la inversión y el gasto en combustible, el cual supone más del 30% del presupuesto destinado a este apartado.

Tres de cada diez empresas empujan a sus empleados a compartir coche

De esta forma, las empresas están optando por dosificar el uso de sus coches de acuerdo a las necesidades reales de sus empleados, siendo el carpooling la fórmula más habitual. Así, a través de un sencillo plan de reservas en el que los vehículos son utilizados bajo demanda previa, las empresas consiguen no sólo un ahorro directo por disminución de su flota, sino también por optimización de trayectos para reuniones y actividades comerciales.

Otra ventaja de esta fórmula es la menor carga psicológica negativa para el empleado, ya que la modernidad de la medida, la ruptura con la rutina habitual y el ahorro medioambiental (reducción de emisiones y consumo de carburante, principalmente) hacen de ella una alternativa de ajuste menos impopular.

Según el director del Informe del Vehículo de Empresa (CVO), Alejandro Madrigal, "si consiguiéramos que sólo el 2% de los conductores hiciera uso del carpooling se ahorrarían diariamente más de dos millones de euros en gasolina y más de 3.500 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera; hablamos de mucho dinero y sobre todo de movilidad y eficiencia".

Los países de cultura mediterránea, más proclives a compartir

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Curiosamente, el CVO evidencia que el carpooling está más extendido en los países de cultura mediterránea que, haciendo uso de los grandes tópicos, son más cálidos y proclives a relacionarse que sus fríos vecinos del norte de Europa, por no hablar de que la cuestionable salud de sus economías domésticas invita más al recorte que al gasto.

En una traslación al mundo empresarial y económico, mientras las compañías latinas abanderan el "compartir es ahorrar", las nórdicas, más seguras del equilibrio de sus cuentas, no se muestran tan "solidarias" y optan claramente por la independencia que proporciona el uso individual de su vehículo corporativo.

 

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