Ella 27.09.2012Imprimir

Maternidad

Peligros y ventajas de ser madre a los 40

Las cesáreas pasados los 40 son también habituales, ya que el cuerpo de las féminas no tiene la suficiente elasticidad y es más complejo llegar a la dilatación que requiere un parto natural

El embarazo constituye una etapa en la vida en que la mujer debe reforzar las atenciones hacia sí misma por el bien del futuro bebé, unos cuidados que ya de por sí son intensos y que deben intensificarse aún más si cabe si la madre gestante tiene más de 40 años. La razón para esa dosis extra de precaución se debe a que esta es una edad más proclive a correr riesgos durante el embarazo. De hecho, y de acuerdo con las estadísticas, entre las madres por encima de la cuarentena hay muchas más probabilidades de que el bebé nazca con síndrome de Down, una cifra que se rebaja sensiblemente si la madre tiene 20 años. En este sentido, las cifras que se barajan son de un caso por cada 1.500 si la fémina tiene hasta 29 años; mientras que en las progenitoras de más de 45 años esa incidencia crece: se da un caso de cada treinta.

Peligros y ventajas de ser madre a los 40

Dar a luz bebés prematuros o con un peso por debajo de los índices normales también es más común conforme la edad de la mujer aumenta. Eso se debe a que a partir de los 35 años la producción de ovocitos disminuye sensiblemente y el cuerpo se va preparando para la llegada de la menopausia, provocando que el sistema reproductor femenino no esté optimizado.

Las cesáreas pasados los 40 son también habituales, ya que el cuerpo de las féminas no tiene la suficiente elasticidad y es más complejo llegar a la dilatación que requiere un parto natural.

Asimismo, las madres maduras presentan mayor riesgo de padecer hipertensión y diabetes gestacional, así como de sufrir un aborto. Pero estas situaciones también son extensibles a los hombres, pues pese a que los varones son físicamente capaces de ser padres pasados los 60 e incluso los 70 años, la calidad de su esperma se deteriora con la edad. En este sentido, los ensayos clínicos han demostrado que existe una fuerte relación entre la edad del padre y la aparición de enfermedades de tipo genético en los hijos.

Más allá de los problemas relacionados con el parto y las enfermedades, se sitúan las molestias que deja el embarazo, que con la edad también se acentúan. De este modo, a partir de los 40 años el dolor de espalda, la hinchazón en los tobillos y los dolores musculares que deja tras de sí el esfuerzo que requiere el parto son más intensos y afectan en mayor medida a las progenitoras tardías.

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Sin embargo, y si hasta ahora solo se valoraban los riesgos que entrañaba desafiar a la biología y ser madre en la recta final de la etapa fértil, los beneficios derivados de ello han equilibrado la balanza.

Para muchas mujeres, esta edad es la ideal para dar a luz, ya que les permite posponer ese momento tan importante a un punto en el que hayan alcanzado el pleno desarrollo de su carrera profesional y una situación financiera lo suficientemente holgada para que el bebé disfrute de todo lo necesario. La estabilidad y serenidad con que afronta la mujer madura el embarazo puede ser incluso beneficioso para los hijos, pues un estudio de la American Dietetic Association demostró que son progenitoras más cuidadosas y concienzudas que las jóvenes, y que toman decisiones más inteligentes como madres, como por ejemplo, las relacionadas con la alimentación del bebé. Así pues, y aunque biológicamente los 20 sea la edad ideal, emocionalmente no sería así.   <---newpage--->

 

por BANG Showbiz

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