Ella 28.09.2012Imprimir

Belleza

Aromaterapia: cómo utilizar los aceites esenciales

Pese a la creencia generalizada, los aceites esenciales no se extraen directamente de las plantas, sino que se tratan más bien de una composición combinada de varias sustancias

Esta forma de medicina alternativa tiene su fundamento en la utilización de aceites esenciales, unas sustancias que ayudan en la prevención de dolencias físicas y en el fortalecimiento del estado anímico. Sin embargo, y en oposición al uso de otras plantas o remedios, no se ingieren, lo que, junto a su fácil disolución constituye su principal característica. 

Aromaterapia: cómo utilizar los aceites esenciales

Pese a que los métodos curativos modernos no incluyen esta terapia como propia de la medicina, su uso estuvo muy extendido en la Antigüedad. De hecho, los romanos se bañaban en aceites esenciales aromáticos con frecuencia, pues creían que hacerlo mantenía su vigor y su fuerza.

Sin embargo, este término no fue utilizado como tal hasta el siglo XX, cuando el químico francés René-Maurice Gattefosé descubrió por accidente las propiedades beneficiosas del aceite de lavanda cuando se lo aplicó sobre una quemadura por ser lo único que tenía al alcance de la mano.

Pese a la creencia generalizada, los aceites esenciales no se extraen directamente de las plantas, sino que se tratan más bien de una composición combinada de varias sustancias químicas biosintetizadas de esas plantas, aunque también proceden en algunos casos de animales.

Sus propiedades medicinales son numerosas y muy diversas: pueden dilatar o constreñir los vasos sanguíneos, servir como sedantes o ayudar en el proceso de digestión, aunque divergen dependiendo de la sustancia que incluyan. Entre los más comunes se encuentran el aceite de romero, muy útil para aquellas personas a las que les cuesta mantener la concentración y que tienden al olvido. Su éxito recae en que es buen remedio para activar las funciones de transmisión de ideas y de conocimiento en la mente y ayuda a combatir la desatención.

Al igual que el aceite de lavanda, con el de rosa mosqueta se obtienen buenos resultados cicatrizantes, así como ralentizar signos de la edad como arrugas o estrías.

Por su parte, el aceite esencial de limón es un excelente bactericida y antiséptico, así como activador de los glóbulos blancos y tónico venoso.

No obstante, la eficacia de los tratamientos depende en buena medida de elegir el aceite esencial y del método de aplicación, que varía desde la inhalación -no apto para personas con problemas respiratorios-, hasta los masajes, los baños o las vaporizaciones.

Pese a que su uso ha vuelto a extenderse recientemente y son muchas las personas que ya disfrutan de sus bondades terapéuticas, algunos expertos alertan de que muchas de las propiedades de las sustancias no son reales y que, como sucede con otras medicinas de tipo alternativo, los beneficios físicos que experimentan los pacientes no son más que la consecuencia de una buena predisposición psicológica por parte del paciente.

Sea como sea, el uso de la aromaterapia y de los aceites esenciales es cada vez más común y, con beneficios o no, se trata de un buen método para conocer muchas de las propiedades de los elementos naturales que nos rodean.

 

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