Gente 22.10.2012Imprimir

Levantarse

Despetarse puede ser muy agradable

Sea como sea, la voluntad de levantarse es lo principal a la hora de dejar la cama, puesto que sigue sin haber un resultado concluyente sobre cuánto debemos dormir

Muchas veces habremos oído eso de que a alguien se le han pegado a las sábanas, pero no a todas las personas les sucede lo mismo. Hay múltiples razones por las que algunas personas tienen más dificultades a la hora de levantarse cada mañana, desde la pereza hasta trastornos del sueño. Sea como sea, la voluntad de levantarse es lo principal a la hora de dejar la cama, puesto que sigue sin haber un resultado concluyente sobre cuánto debemos dormir.

Despetarse puede ser muy agradable

De hecho, cada individuo precisa un tiempo diferente para el descanso, aunque hay determinados factores que provocan necesidades similares, como la edad. En general, un niño en el periodo de crecimiento necesita entre 12 y 18 horas de sueño, una cantidad que va disminuyendo progresivamente hasta la edad adulta, cuando se requiere entre 7 y 9 horas diariamente, aunque en días puntuales pueden necesitarse más.

Sin embargo, estas costumbres que nos parecen irrevocables no han funcionado igual en otras épocas. Según publicó en 2001 el historiador Roger Ekirch, hasta finales del siglo XVII se dormía en dos tandas. Tras una primera cabezadita de dos horas cuando se ponía el sol, los habitantes en distintos continentes se despertaban durante una o dos horas antes de volver a dormirse. Según investigó el estadounidense, la gente era muy activa en ese espacio, y aprovechaba para hablar o para mantener relaciones sexuales. De hecho, algunos manuales médicos franceses del siglo XVI aconsejaban que el mejor momento para concebir era después del primer sueño.

Sea como sea, para muchos es difícil levantarse cuando sienten que no han dormido las horas suficientes, porque lo sienten psicológica o fisiológicamente. En algunos casos, no dormir lo suficiente responde a malos hábitos pero en los más severos, puede ser debido a trastornos del sueño que deben tratarse médicamente.

Algunas técnicas pueden ayudarnos a despertar mejor, ya que según señalan algunos especialistas preparar la ropa del día siguiente o acostumbrarnos a tomar un desayuno completo pueden motivarnos para levantarnos cada mañana. Además, detalles como reservarnos el tiempo suficiente para desperezarnos y tomar consciencia del despertar es necesario, ya que hacerlo de manera abrupta puede acarrear mal humor. Otras técnicas son cuidar nuestra hidratación, con un vaso de agua para beber antes de levantarnos, escribir en una libreta algún sueño o pensamiento o tener algo que leer antes de levantarnos.

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Por otro lado, activar las cuerdas vocales puede ser un buen ejercicio para despertarnos y para activar nuestro cuerpo, además de realizar técnicas de respiración o bostezar exagerando el sonido, lo que es muy positivo precisamente para las cuerdas vocales, porque las estira de manera suave y las hidrata. Tras alguna de estas acciones, el cuerpo estará mucho más preparado para empezar mejor el día, por lo que, en definitiva, desvincular malas sensaciones al despertar puede hacer que sea menos difícil afrontar cada mañana.

 

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