Internacional 06.06.2013Imprimir

Alimentos

La producción agrícola deberá aumentar un 40% en los próximos veinte años para garantizar el abastecimiento de alimentos básicos

El presidente de la Federación Nacional de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, afirmó que semejante demanda sólo podrá atenderse elevando la productividad de la agricultura de regadío

Del Campo, que intervino en el Seminario Internacional de Riego celebrado en Valladolid, analizó los principales desafíos a los que se enfrenta actualmente la agricultura, destacando la importancia de producir más y mejores alimentos con menos agua en un momento en el que no sólo el aumento de la población mundial sino también los cambios hacia un dieta más saludable basada en el consumo de productos hortofrutícolas presionan fuertemente sobre la demanda.

La producción agrícola deberá aumentar un 40% en los próximos veinte años para garantizar el abastecimiento de alimentos básicos

En este contexto, el presidente de Fenacore calificó de "decisivo" el papel del agricultor regante en los próximos años como garante de la producción estratégica de alimentos, incluso en los países desarrollados, ya que aunque se recurra a las importaciones, la mayor parte de la demanda se cubrirá con las producciones en mercados locales.

Curiosamente, la mayor parte de la producción mundial en el futuro dependerá de los países en desarrollo -sobre todo de África sub-Sahariana y América Latina-, que concentrarán las tres cuartas partes de los cultivos de regadío, por lo que será aquí donde mayor protagonismo cobre el reto de optimizar la gestión del agua disponible, máxime cuando la agricultura consume actualmente el 70% de los recursos disponibles.

Como ejemplo de eficiencia en el uso del agua, el presidente de Fenacore expuso el caso español, donde la transformación de mecanismo de riegos por gravedad a sistemas por presión -capaces de ahorrar hasta un 6.000 hectómetros cúbicos al año- ha permitido rebajar de un 80% a un 63% la demanda de recursos hídricos para uso agrario en poco más de quince años.

Sin embargo, no basta con una gestión eficiente de los recursos para garantizar la viabilidad de la agricultura de regadío, sino que es necesario también disponer de agua garantizada a través de las infraestructuras hidráulicas y obras de regulación adecuadas donde y cuando sea necesario; otro reto para los países en desarrollo.

Concretamente, las zonas subdesarrolladas deberán contar con una red de embalses y trasvases que no sólo les garantice poder llevar a cabo su actividad agraria, sino también reducir los impactos negativos de inundaciones y sequías producidas por un posible cambio climático para, de esta forma, no perder productividad.

En opinión del presidente de los regantes: "aunque en los países en desarrollo ya existen infraestructuras hidráulicas, es necesario seguir avanzado allí donde sea necesario. Siempre digo que el desarrollo de un país o región, además de por su poder económico, también se mide por el nivel de sus infraestructuras hidráulicas. Un caso muy gráfico: si en California dejara de llover tendrían agua garantizada para 850 días, en Europa sólo tenemos para 72 días. Creo que no hace falta añadir nada más".

Por lo tanto, los desafíos para atender una demanda de alimentos creciente no son sólo para los países más pobres. Los países ricos también deben asumir una serie de cambios que permitan una mejor redistribución de los recursos para evitar que el 75% de la producción total de alimentos llegue sólo al 30% de la población mundial.

De esta forma, Fenacore apuesta por acometer una profunda reforma agraria en los países en desarrollo en paralelo a un fomento de un consumo responsable para evitar que se desechen en Europa una media de 179 kilos de alimentos por habitante en perfectas condiciones, mientras son ya más de mil millones las personas desnutridas en todo el mundo.

 

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