Cultura 13.04.2007Imprimir

Narrativa esencial: Releyendo a Cervantes (II)

Por Graciela E. Krapacher

(Noticiascadadía).- Dice Borges en “Otras Inquisiciones�?: “ ...el Quijote es realista; este realismo, sin embargo, difiere esencialmente del que ejerció el siglo XIX...la forma del Quijote le hizo contraponer a un mundo imaginario poético, un mundo real prosaico...para Cervantes son antinomias lo real y lo poético. A las vastas y vagas geografías del Amadís opone los polvorientos caminos y los sórdidos mesones de Castilla...Cervantes ha creado para nosotros la poesía de la España del siglo XVII, pero ni aquel siglo ni aquella España eran poéticas para él...El plan de su obra le vedaba lo maravilloso...El Quijote es menos un antídoto de esas ficciones (novela pastoril y novela de caballerías) que una secreta despedida nostálgica...Cervantes se complace en confundir lo objetivo y lo subjetivo, el mundo del lector y el mundo del libro ...�?

Narrativa esencial: Releyendo a Cervantes (II)

Para comprender esto es necesario tener en cuenta que el Renacimiento rompe con la tendencia antigua y medieval hacia lo sobrenatural, disloca la magia y coloca al hombre en un mundo racional donde todo podía ser entendido y explicado mediante leyes verificables. La magia y lo sobrenatural permanecen en este mundo por la transposición del campo físico por el mental. Los imposibles siguieron siendo posibles en la interioridad del hombre, en su imaginación. Y allí está el germen de Don Quijote; que ni es caballero, ni fuerte, ni valiente, pero puede imaginarse; es una interioridad que al exteriorizarse choca con una realidad que está en desacuerdo con su esquema mental copiado de los libros.

El Renacimiento apunta a una armonización de las variedades contradictorias en una unidad donde se debaten dos principios rectores de antagonismo hipostático: la naturaleza y la razón. La dualidad es el canon vital: la cuna y la sepultura; la vida es sueño. Cervantes cabalga en la zona divisoria de estos dos momentos. Por otro lado, la vida del escritor se desarrollará en un ambiente bélico desde cuyo centro contemplará la cúspide del poder español religioso (Lepanto,1571), la anexión de Portugal (1580) pero también la caída (derrota de la Armada Invencible, en 1588). Inevitablemente se traslucirá, en su obra, el choque del Sueño con la Realidad, anverso y reverso de su propia existencia. Por consiguiente, podríamos establecer un breve paralelo entre el relato del cautivo y los acontecimientos vivenciados por Cervantes.

Dice el Capitán: “ Embarquéme en Alicante; llegué...a Génova...a Milán donde me acomodé de armas y de algunas galas de soldado...halléme en la muerte de los condes de Eguemón y de Hornos, alcancé a ser alférez de un famoso Capitán de Guadalajara, llamado Diego de Urbina... �? (Cap. XXXIX, pág.332). En 1568 Miguel de Cervantes ha herido a un adversario en un duelo prohibido por la Ley y la sentencia había ordenado que “ con vergüenza pública le fuese cortada la mano derecha, destierro de la Corte por diez años y otras penas. �?

Esto constituye un extraño presagio siniestro bajo un mágico dominio de opuestos. Evitando la Santa Hermandad, como también lo hace Don Quijote cuando advierte su cercanía, sale a Valencia, luego a Barcelona y luego cruza el “mar azul�? rumbo a Italia, Génova . Los condes de Egmont y de Hornos fueron personas reales ejecutadas en 1568, fecha indicial de la estadía del Cautivo/Cervantes en Italia. Además, en la compañía del Capitán Diego de Urbina luchó Cervantes en Lepanto, batalla naval contra los turcos que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 y a la cual el Cautivo refiere sin nombrarla cuando dice: “ Digo, en fin, que yo me hallé en aquella felicísima jornada , ya hecho Capitán de Infantería, a cuyo honroso cargo me subió mi buena suerte, más que mis merecimientos .�? (Cap. XXXIX, pág.332) El cautivo también nombra a Juan de Austria como General de la Liga; éste era el hermano bastardo de Felipe II y fue jefe de la Liga contra los turcos, a los cuales venció en Lepanto. Dice el Capitán: “Volvimos a Constantinopla y el año siguiente que fue el de setenta y tres, se supo en ella cómo el señor Don Juan había ganado a Túnez, y quitado aquel reino a los turcos, y puesto en posesión dél a Muley Hamet, cortando las esperanzas que de volver a reinar en él tenía Muley Hamida, el moro más cruel y más valiente que tuvo el mundo�?. <---newpage--->

Muley Hamet y Muley Hamida son personajes históricos y el ataque a la Goleta, Fortaleza de la Ensenada de Túnez fue tomada por los turcos el 23 de agosto de 1574, tal como lo expresa la historia del cautivo; cuando el narrador dice en este pasaje: “ Sintió mucho esta pérdida el Gran turco y, usando de la sagacidad que todos los de su casa tienen... �? no deja de filtrarse cierta admiración-manifestada en la hipérbole- o reconocimiento de una cualidad positiva para la guerra que era su menester y predilección.

Así cuando se refiere a Muley Hamida también utiliza una hipérbole: “ el moro más cruel y más valiente que tuvo el mundo �?, tal vez porque el valor es una de las virtudes entrañables del español. El relato del Cautivo sufre una interrupción ya que cuando cuenta la pérdida de la Goleta recuerda como un tal Pedro de Aguilar había escrito al respecto dos sonetos. Uno de los oyentes dice que Pedro es su hermano. Este paréntesis está destinado a destacar la circunstancialidad apodíctica del relato: se pasa de lo histórico a lo más histórico.

La interrupción está indicada por el inicio de un nuevo capítulo (XL) y por otro tipo de discurso: la lírica, incorporada a la narrativa en la expresión de dos sonetos que exaltan el valor como virtud en los tercetos finales: ...�? primero que el valor faltó la vida/ en los cansados brazos que, muriendo,/ con ser vencidos, llevan la vitoria / Y esta vuestra mortal, triste caída / entre el muro y el hierro, os va adquiriendo/ fama que el mundo os da, y el cielo gloria . / En medio de los opuestos se recortan los valores renacentistas, el trascender más allá de la muerte sobre la tierra, a través de la fama heroicamente lograda; alcanzar la perduración en una tercera vida, distinta y equidistante de las otras dos: la terrenal y la eterna, la vida del recuerdo glorioso en este mundo, un continuar viviendo en el recuerdo por las obras, que es en definitiva el ansia de Cervantes, como se indicará más adelante.

Otro hecho comparable sólo por contraste es cuando el Cautivo dice: “ En todos estos trances andaba yo al remo , sin esperanza de libertad alguna ; a lo menos, no esperaba tenerla por rescate , porque tenía determinado de no escribir las nuevas de mi desgracia a mi padre .�? Cervantes nunca fue sometido como galeote, aunque la esperanza de libertad lo abandonaba por su incredulidad acerca del pago del rescate, que sí se había pedido y además, elevado su precio a quinientos escudos a causa de un malentendido; por último, su desgracia era conocida por su familia. <---newpage--->

Para los moros, el valor del cautivo era doble: el de la fuerza motriz (galeotes) y el valor comercial: los dueños del prisionero no ponían ninguna dificultad en que las noticias de la captura llegasen a la familia española, la cual ponía todo su esfuerzo en conseguir el dinero necesario para el rescate; cuando esto se lograba se confiaba a los frailes de la Orden Trinitaria o de la Merced, los cuales eran recibidos amablemente por los argelinos sin detrimento por cuestiones de religión ya que se trataba de una misión “caritativa�?; si se llegaba a un acuerdo el cautivo recuperaba la libertad y podía trasladarse a España en el barco de algún intermediario que llegaba a Argel con permiso especial para ello.

La situación de Miguel de Cervantes en el baño de Argel (en Constantinopla, los cristianos se hallaban aprisionados en antiguos baños, de allí el nombre de baño) fue a la vez miserable y privilegiada ya que era un esclavo distinguido que no estaba sometido a los trabajos más duros que realizaban los más humildes, así en analogía con el cautivo: “. ..entretenía la vida encerrado en una prisión o casa que los turcos llaman baño, donde encierran los cautivos cristianos, así los que son del rey como de algunos particulares...principalmente cuando son de rescate , porque allí los tienen holgados y seguros hasta que venga su rescate...Yo, pues, era uno de los de rescate, que como se supo que era Capitán, puesto que dije mi poca posibilidad y falta de hacienda, no aprovechó nada para que no me pusiesen en el número de los caballeros y gente de rescate .�?

Esta similitud de la condición del cautivo con la de Cervantes se diferencia sólo en las circunstancias; el cautivo no tenía cartas de recomendación, sólo su rango de Capitán, y se asemeja en la condición humilde de ambos, son soldados. Así, Cervantes expresa traslativamente su experiencia en �?frica a través de un personaje ficticio, pero además se desdobla sí mismo y como otro personaje ingresa al mundo histórico-textual evocado por el Capitán; se invierten así las categorías de la ficción y de la historia: “ ...Sólo libró bien con él un soldado español llamado tal de Saavedra , el cual, con haber hecho cosas que quedarán en la memoria de aquellas gentes por muchos años, y todas por alcanzar libertad, jamás le dio palo, ni se lo mandó dar, ni le dijo nunca palabra; y por la menos cosa de muchos que hizo teníamos todos que había de ser empalado, y así lo temió él más de una vez; si no fuera porque el tiempo no da lugar, yo dijera algo de lo que este soldado hizo,...para entreteneros y admiraros harto mejor que con el cuento de mi historia. �? (Cap. XL, pág.339), pero, a la vez, Cervantes parece alejar la presunción de esta analogía biográfica cuando le hace decir al Cautivo: “... no porque pensase escribir a nadie el desdichado suceso mío .�? (Cap. XL, pág.338)

La conversión de Cervantes en personaje histórico, trastocando e invirtiendo los niveles de la narración intra y transtextual, es un juego similar al de los narradores con lo cual se instaura la ambigüedad, lo laberíntico y la interdicción de ciertos caminos; y todo culmina siendo expresión de la discursividad y una continuidad ejemplificada del discurso de las armas y de las letras. Borges comenta que Carlyle había observado que “ la historia universal es un infinito libro sagrado que todos los hombres escriben y leen y tratan de entender, y en el que también los escriben .�? De esta inclusión cervantina se deriva un concepto de raíces renacentistas: “el erostratismo�?, o sea, “ el ansia loca de inmortalidad �? que según Miguel de Unamuno constituye el fondo de la locura de Don Quijote y “ si dudamos de persistir en espíritu �? dicha ansia “ nos hace anhelar dejar siquiera eterno nombre y fama �?; “ Sacrificarse a la fama en vez de sacrificar ésta a sí mismo; he aquí la esencia íntima del quijotismo y la raíz de la heroicidad...Y no puede decir que muere el que al morir consigue que su fama viva .�? <---newpage--->

Escribe Unamuno que Cervantes sentía esa misma obsesión de perpetuidad de su nombre y fama (este mismo tema fue analizado en los sonetos interpolados). Partiendo de esta idea, nos identificamos con ella y creemos entonces que la historia del cautivo constituye un subterfugio, una justificación, un escenario ficcional en donde a la manera de Hamlet se representa aquella verdad que necesita ser conocida por la plenitud del auditorio. Y en el centro de la escena está el heroísmo; el cautivo irrumpe en la venta como un fantasma que viene del pasado arrastrándolo consigo, “reintroduce la juventud de Cervantes en el ámbito de su vejez�?. Nuevamente la antítesis: el antihéroe encarnado en un pobre hidalgo, en el Caballero de la Triste Figura, frente al héroe épico, el Cautivo, el soldado Cervantes que ocupa, en una época posterior, el sitio y la fama que otrora fue patrimonio del caballero. Don Quijote y el Cautivo son las dos caras visibles de Cervantes: el antihéroe perteneciente a un estrato irreal y el héroe perteneciente a la palpable realidad; el antihéroe es el paradigma que no debe seguirse, las novelas de caballerías son modelo de literatura no realista.

El relato del Cautivo se destaca por su realismo del resto de los relatos intercalados, tal perfil lo diferencia, pero el eje de las oposiciones también lo determina: la historia amorosa y romancesca, tiznada de invención mixtura la naturaleza de esta nouvelle. Lo real radica en el clima epopéyico que vivía España desde sus orígenes y que culmina en el reinado de Carlos V; hasta entonces, el soldado era el héroe, el constructor de la nacionalidad y el adalid de la cristiandad. Cervantes personificará esta figura, combatirá con gloria, sufrirá cautiverios y retornará, pero a otra España. Carlos V que gobernó entre 1516 y 1555, dio un sentido imperialista al espíritu de cruzada de los españoles tras siete siglos de lucha contra los musulmanes; luego, la colonización de América, la conquista de Italia, las victorias sobre Francia consolidan la idea de misión religiosa; pero la reforma de Lutero (1517) desviará la Guerra Santa hacia el seno de la propia cristiandad; España trata de imponer la ortodoxia a través de las armas y luego del Concilio de Trento (1545-1563) abrazará la línea de la Iglesia que marca una dura frontera entre la ortodoxia y la “herejía�? y combatirá en su nombre la libertad de pensamiento y de creación con la Inquisición.

Esta otra España, la España de la Contrarreforma está en perpetua guerra intestina, en una existencia contradictoria, barroca-jesuítica (la fuerza de los místicos, la entrada renovada de ideales antiguos religiosos y nacionales), asfixiante, donde el heroísmo se resuelve en grotescos descalabros, donde reina la impotencia. <---newpage--->

De todos modos, no existe una correspondencia prolija sino una imbricación laberíntica entre ficción y realidad histórica que es difícil de deslindar. Tal vez el punto de coincidencia que podríamos establecer entre la Historia del Cautivo y la de Don Quijote sea la degradación : el bello, joven y fuerte caballero andante de armadura reluciente convertido en el malogrado hidalgo y el héroe militar, en el soldado prisionero del enemigo y, además, liberado por una mora que cometerá traición a su estirpe. Si bien los sucesos y los protagonistas son históricos, reales y contemporáneos a Cervantes en el relato aparecen bajo un sesgo de ficción o velados como ocultándose tras una máscara, el otro rostro, el del Cautivo, el del Quijote, el del propio Cervantes. La mayoría de los personajes de la novela se disfrazan mudando sus identidades frente a Don Quijote que a su vez muda la realidad a través de su mirada. Pero a nivel del relato, el cautivo no usa el engaño y aparece como lo que es, al igual que Zoraida; lo aparencial define pero al mismo tiempo crea ambigüedad y contraste, sospecha de verdad o de mentira; desde la realidad vamos hacia la irrealidad o de ésta a otra realidad. El cautivo “ en su traje mostraba ser cristiano recién venido de tierra de moros...él mostraba en su apostura que si estuviera bien vestido, le juzgaran por persona de calidad y bien nacida .�? (Cap. XXXVII, pág.319)

Aquí surge una ironía que alude al tema de la limpieza de sangre: problemática contextual religiosa que abarca la distinción entre cristianos viejos, cristianos nuevos y moros musulmanes o mahometanos. Siguiendo en la misma línea temática, Dorotea pregunta refiriéndose a Zoraida: “ ¿esta señora es cristiana o mora? Porque el traje y el silencio nos hace pensar que es lo que no querríamos que fuese �?; Zoraida “ no sabía hablar cristiano �? de donde se deduce que religión y lengua se identifican. El cautivo le responde que “ Mora es en el traje y en el cuerpo, pero en el alma es muy grande cristiana porque tiene grandísimos deseos de serlo...que...su persona...es más de lo que muestra su hábito y el mío .�?(Cap.XXXVII, pág.320).

El tema de la apariencia deja latente la existencia de otra personalidad, de otro saber que se repliega como mecanismo de una realidad religiosa conflictiva epocal donde la Cruzada enarbola el flameante estandarte de su vigencia y la Inquisición reivindica el valor de la sangre en la única fe. La problemática religiosa conforma un sustrato importante que se evidencia en la actitud inicial de los personajes: aceptación o rechazo; no parece haber una integración por asimilación social sino sólo por conversión al otro dominante.

Perfectamente enlazado con el tema de la identidad y lo aparencial da comienzo el discurso de las armas y las letras de Don Quijote: “ Verdaderamente, si bien se considera, señores míos, grandes e inauditas cosas ven los que profesan la orden de la andante caballería. Si no, ¿cuál de los vivientes habrá en el mundo que ahora por la puerta deste castillo entrara, y de la suerte que estamos nos viere, que juzgue y crea que nosotros somos quien somos? ¿Quién podrá decir que esta señora que está a mi lado es la gran reina que sabemos, y que yo soy aquel Caballero de la Triste Figura que anda por ahí en busca de la Fama? Ahora no hay que dudar, sino que esta arte y ejercicio excede a todas aquellas y aquellos que los hombres inventaron, y tanto más se ha de tener en estima cuanto a más peligros está sujeto. �? (Cap. XXXVII, págs.321-322). <---newpage--->

Cervantes retoma un viejo tema que ya había inquietado a la Antigüedad, que no había olvidado la Edad Media y que el Renacimiento encaró con actitud polémica. No es extraño que Don Quijote se pronuncie a favor de las armas, pues él se considera brazo armado de la justicia : “ ...véase si se alcanza con las fuerzas corporales a saber y conjeturar el intento del enemigo, los designios, las estratagemas, las dificultades, el prevenir los daños que se temen; que todas estas cosas son acciones del entendimiento, en quien no tiene parte alguna el cuerpo. Siendo, pues, ansí que las armas requieren espíritu, como las letras, veamos ahora cuál de los dos espíritus, el del letrado o el del guerrero, trabaja más ;...�? (Cap.XXXVII, pág.322).

Dice Don Quijote más adelante, en el mismo capítulo y en la misma página: “ ...hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo, entender y hacer que las buenas leyes se guarden .�? Se refiere a la jurisprudencia; esta idea la pone en práctica a través de las armas aunque siempre resulte maltrecho. Y continúa: “ ...las cuales (armas) tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida..Esta paz es el verdadero fin de la guerra, que lo mesmo es decir armas que guerra...y que en esto hace ventaja al fin de las letras... �? Aparece aquí nuevamente el contraste barroco, la paz como fin de la guerra.

La exaltación del milite guerrero frente al letrado (estudiante que supone pobreza-hambre-frío-desnudez) sirve de introducción a la Historia del Cautivo. Pero el soldado también es pobre porque depende de la miseria de su paga y cuando no cobra, roba para subsistir. Este discurso no manifiesta rasgos de locura; es un Don Quijote cuerdo quien lo pronuncia. El texto tiene como sustento la complementareidad entre las letras y las armas aunque haya una preeminencia de unas sobre otras: “... dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas, y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados. �? Pero con respecto a las armas dice: “ Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, vaguidos de cabeza...mas llegar uno por sus términos a ser buen soldado le cuesta todo lo que al estudiante en tanto mayor grado, que no tiene comparación, porque a cada paso está a pique de perder la vida...llevado de la honra que le incita, ...�? (Cap. XXXVIII, pág.325).

La sensatez y seriedad de este discurso se relaciona con la época contemporánea a la escritura de la obra y no a la época parodiada ya que los valerosos y gallardos caballeros usaban sólo la espada; en cambio, en dicha coetaneidad reina el fuego diabólico de los arcabuces. El ingenioso hidalgo alude a esta realidad renacentista a la que rechaza por el progreso y por los descubrimientos que la caracterizan. Dice:�? Y así,...estoy por decir que en el alma me pesa de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es ésta en que ahora vivimos; porque aunque a mí ningún peligro me pone miedo, todavía me pone recelo pensar si la pólvora y el estaño me han de quitar la ocasión de hacerme famoso y conocido por el valor de mi brazo y filos de mi espada, por todo lo descubierto de la tierra .�? (Cap. XXXVIII, pág.326). <---newpage--->

Insistimos en que no es casual que el personaje hable con cordura al discernir sobre las armas, sobre el soldado que las porta y sobre el honor que éste defiende. Cervantes enaltece esta condición real de profesor de las armas y la cruza con una historia ficcional, quizás para alejar la tentación de la analogía en un plano extratextual. De todos modos, Cervantes incorpora el personaje del Capitán cautivo, como una forma vacía y pronominal, traslativa, sin un nombre identificatorio; lo cual le permite de una manera velada, “disfrazada�? e indirecta contar una experiencia verdadera. Hay un ruego por parte de los demás personajes para escuchar y conocer estos sucesos a manera de crónica: “ Y así, estén vuestras mercedes atentos, y oirán un discurso verdadero... �? (Cap.XXXVIII, pág.327) Se trata de un relato de acontecimientos verídicos, superior, por lo extraordinario, a los relatos de sucesos fingidos, compuestos con artificio. Celina S. de Cortazar considera que “ esta narración interpolada, con leves conexiones con la trama principal, responde, en parte, a la experiencia personal de Cervantes; en lo que respecta al relato de las acciones militares y a los personajes que en ella intervienen, es absolutamente histórica. La acción de esta novela se sitúa (según los datos que el texto proporciona) bajo el reinado de Felipe II, unos quince años antes de la publicación del Quijote. Posiblemente fue compuesta en esa época y luego insertada en este lugar. El tema es el mismo de su comedia “Los baños de Argel�?. Los temas moriscos habían alcanzado gran boga a partir de la Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa, como lo prueba la inclusión de episodios de este tipo en otras novelas del tiempo y aún en obras de otro carácter. También los abundantes romances moriscos dan testimonio de este gusto general�?.

Aunque se deduce que los episodios narrados están basados en hechos reales hasta límites inusuales, este relato presenta ciertas analogías con los cuentos populares . Por ejemplo, el Capitán comienza su relación diciendo: “ En un lugar de las montañas de León tuvo principio mi linaje... �? donde, en primer lugar, se percibe una correspondencia verbal con el inicio de la novela en el Capítulo I de la Primera Parte: “ En un lugar de la Mancha...vivía un hidalgo de los de lanza en astillero ...�? lo cual marcaría una situación de privilegio para esta narración intercalada con respecto a las otras de su misma naturaleza, incluso en esta última cita también hay una referencia al linaje, porque de la percha o astillero pendían las armas mohosas de los antepasados, testimonios del linaje del hidalgo ahora pobre; también esta analogía parecería apuntar a marcar el carácter ficcional de la nouvelle, aunque según se analizó en este estudio, es indudable la presencia de lo referencial y de una intención realista. De todos modos, esta contrariedad reposa en la ironía cervantina, tantas veces ya invocada, que atraviesa toda la obra. <---newpage--->

El Quijote es la “ars magna oppositorum�? por antonomasia, afirma J.B. Avalle-Arce. En segundo lugar, esa fórmula de iniciación del relato a la que nos referimos conformaría una fórmula fija propia de los cuentos tradicionales que suele aludir a un lugar y tiempo indeterminados. Otro elemento de vinculación a este género es el tópico del padre que tiene tres hijos y un mandato para que cada uno cumpla a través del refrán: “Iglesia o mar o casa real�?. Los hijos deben elegir entre estos tres destinos, el refrán refuerza el status quo, la tradición, el sistema o el estado de cosas, y funciona dentro del texto como marcación de la época.

También podríamos determinar una estructura acorde a esta clase de cuentos que correspondería a una división en tres partes:

1.- El cautiverio : el relato comienza cuando el Capitán es capturado por los turcos. Dentro de los tópicos del cautiverio podemos incluir la huida : “... donde ya había probado mil maneras de huirme y ninguna tuvo sazón ni ventura ...�? Cervantes intentó huir también en varias ocasiones pero sin resultado positivo. Pero el tópico principal es el anhelo de libertad , el cual hará avanzar la historia. El Cautivo corresponde a la idea que todos tienen de un héroe : un incondicional hombre de acción y un enamorado virtuoso. El cautiverio podría considerarse como un Descenso a los Infiernos de donde es rescatado por la Diosa Zoraida o María.

2.- La intervención y la actuación de Zoraida : Zoraida y el renegado que traduce los mensajes entre la mora y el héroe son los ayudantes. La traducción establece un puente de relación analógica entre el relato y la novela que lo incluye. En esta parte aparecen dos motivos característicos de la época, ya que se encuentran también en otros textos en torno a la figura de la mora que, por un lado se quiere convertir al cristianismo y, por otro, es portadora de los atributos mágicos de las hadas. Circulaba en esos tiempos un cuento folklórico: “Cuento de la hija del diablo�? cuyo esquema abarcaba las vicisitudes de un hombre joven que cae en poder del diablo o de un gigante y que, para liberarse, debe sortear una serie de pruebas. La hija con poderes mágicos ayuda al joven cautivo y huye con él. El diablo la maldice. En el camino de la huida deberán vencer varios obstáculos para alcanzar la deseada libertad. Finalmente, el cautivo y la hija del diablo se casan. Es un cuento bastante antiguo que en las versiones portuguesas, el diablo se metamorfosea en un rey moro captor y su hija ansía convertirse en cristiana. En la Historia del Cautivo de Cervantes, el personaje enemigo es pergeñado bajo rasgos positivos pero la figura de Zoraida es ambivalente; por un lado, es descripta por el Cautivo como un ser de excepción y profunda fidelidad, belleza y espiritualidad, sin embargo, por otro lado, se erige como una traidora renegada de su religión y de su padre; podríamos leer esta actitud de Zoraida como un destino . Otra posible influencia en la invención de Zoraida que tendría, en este caso, un referente real, es un acontecimiento relacionado con el rey de Argel, Azan Agá, “ el más cruel renegado que jamás se ha visto �? según el Cautivo y que “ llegó a ser muy rico �?.

Éste fue rey de Argel entre 1577 y 1578. Se casó con la hija de Agí Morato, Zahara, cuando ésta enviudó de Abd-al-Malik. Zahara sería Zoraida. Agí Morato es en la ficción un moro principal y rico, alcaide de la Pata, el padre de Zoraida; y en la realidad es Hayyi Murad, hijo de esclavos y cristiano de formación que fue gobernador o alcaide de La Pata (Al-Batha), fortaleza de la zona de Orán, y renegado de gran fortuna. El relato novelesco del Cautivo y la mora es pura creación cervantina y es un ejemplo de las desviaciones que impiden encajar la realidad y la ficción, que permiten la libertad de combinar; el hecho de la incongruencia en los saberes sobre los personajes, en sus nombres, en el traslado “equivocado�? de sus rasgos o funciones, donde se mezcla la realidad española, la ficción y una realidad histórica que interactúa dentro de la ficción de la Historia del Cautivo. <---newpage--->

 La ayuda de la mora se traduce en la contribución de dinero para el pago del rescate. La aparición de la cautiva cristiana muerta a Zoraida actúa como estímulo para el viaje; este elemento sobrenatural sólo puede aparecer relacionado a lo morisco. El otro ayudante, el renegado cuenta un caso sucedido a unos caballeros cristianos que intentaban regresar a su patria; pero esta narración que sería un relato interpolado dentro de otro igualmente incluido, no se cuenta. Esto es significativo en cuanto alude a una cuestión verdadera pero en boca de un moro y renegado que termina siendo un entenado, ya que es sospechado de falsedad por parte de los cristianos por su naturaleza morisca y de parte de los moros por haber traicionado su raza y religión. El renegado se mueve en una zona fronteriza, de ambigüedades, como el efecto que intenta provocar Cervantes con su escritura. El tercer agente que ayuda al renegado a comprar la barca es un moro tangarino, es decir, un morisco antiguo criado entre cristianos en Castilla y Aragón, conocedor de ambas lenguas.

3.- El viaje de regreso y sus peripecias : Comprende el tópico de la partida de los cautivos de los baños y de Zoraida de la casa paterna. El padre de Zoraida y los moros remeros son llevados presos. Zoraida “ se cubre los ojos para no verle �? y pide la libertad para todos “... porque antes se arrojaría en la mar que ver delante de sus ojos y por causa suya llevar cautivo a un padre que tanto le había querido .�? Otro tópico es el develamiento de la verdad al moro en boca del renegado: “... quiero que sepas que ella es cristiana, y es la que ha sido la lima de nuestras cadenas y la libertad de nuestro cautiverio, ella va aquí de su voluntad, tan contenta...como el que sale de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida y de la pena a la gloria. �? (Cap.XLI, pág.353).

Se plantea aquí una antítesis entre ambas religiones y la imposibilidad de asimilación con la carga negativa puesta en el Islam, es la esencia de la Cruzada, es la evangelización y lo que la hace más verdadera es la voz del renegado que ha abjurado de su fe natural y la ha elegido tras el conocimiento de ambas. Pero vuelve la temática de la traición de Zoraida en boca de su decepcionado padre: “ ...tú eres cristiana, y la que ha puesto a su padre en poder de sus enemigos? �? Zoraida justifica su traición a través de una oposición: <---newpage--->

“-La que es cristiana, yo soy, pero no la que te ha puesto en este punto; porque nunca mi deseo se extendió a dejarte ni a hacerte mal, sino a hacerme a mí bien. �? (Cap. XLI, pág.354) El moro intenta suicidarse pero le salvan la vida. Aquí aparece la influencia del romancero. Llegan a un pequeño promontorio o cabo llamado por los moros Cabo de la Cava Rumia que significa ‘la mala mujer cristiana’ (analogía con Zoraida pero a la inversa) y “ es tradición entre los moros que en aquel lugar está enterrada la Cava, por quien se perdió España...y aún tienen por mal agüero llegar allí a dar fondo cuando la necesidad les fuerza a ello...para nosotros no fue abrigo de mala mujer, sino puerto seguro de nuestro remedio, según andaba alterada la mar .�? No es casual la alusión a esta leyenda cuyo núcleo lo constituye la traición, aunque haya sido puesta en práctica para hacer purgar una culpa como castigo. La traición parece presentarse como un fenómeno bifronte. La leyenda referida alude al origen de la invasión musulmana. Cuenta los amores del último rey godo, don Rodrigo, con la Cava, hija del conde don Julián quien trae a los moros a España para vengar el ultraje. Dice el romance: “ De la pérdida de España/ fue aquí funesto principio/ una mujer sin ventura/ y un hombre de amor rendido .�? El padre de Zoraida y los moros son liberados y abandonados en el Cabo de la Cava; las palabras que dice el moro a Zoraida se relacionan con la leyenda: “- ¿Por qué pensáis, cristianos, que esta mala hembra huelga de que me deis libertad? ¿Pensáis que es por piedad que de mí tiene? No, por cierto, sino que lo hace por el estorbo que le dará mi presencia cuando quiera poner en ejecución sus malos deseos; ni penséis que la ha movido a mudar religión entender ella que la vuestra a la nuestra se aventaja, sino el saber que en vuestra tierra se usa la deshonestidad más libremente que en la nuestra...¡Maldita sea la hora en que yo te engendré! ...�? (Cap.XLI, pág.354-355)

Todo aparece invertido y el orden alterado, pues en la leyenda el conde Julián está castigando con una traición un agravio a la honra de su hija pero el padre de Zoraida condena la traición religiosa y cultural de su hija y la acusa de deshonestidad ultrajándola con improperios. En la leyenda, la honestidad fue violentada. En el caso de la mala mujer cristiana, la traición es instrumento de la venganza por un amor forzado, pero en el caso de la mala hembra morisca la traición es consecuencia del amor y la propia voluntad. El cambio, la conversión, le impide volver a ser lo que era y y que ahora ya no es y define su decisión por contraste: “... a mí me parece tan buena como tú, padre amado, la juzgas por mala .�? (Cap.XLI, pág.355) Pero al retratar al alcaide moro Agí Morato con un perfil positivo, aumenta la crueldad de la escena del abandono en la playa desierta.

Además, el texto condena, en general, duramente la traición, incluso, se destaca al turco cuando actúa como español: “... los cuales alárabes le cortaron la cabeza y se la trujeron al general de la armada turquesca, el cual cumplió con ellos nuestro refrán castellano -que aunque la traición aplace, el traidor se aborrece; y así, se dice que mandó el general ahorcar a los que le trujeron el presente, porque no se le habían traído vivo .�? (Cap.XXXIX, pág.335). <---newpage--->

Otro obstáculo que deben enfrentar los viajeros es el encuentro desafortunado con un bajel francés que le quita todas sus pertenencias y el dinero. Por último, el arribo a tierra española. La unión de Zoraida y el Cautivo representa la convergencia de los opuestos en el plano religioso e ideológico-político, constituye un avasallaje de las convenciones sociales y de los ritos y supone el cumplimiento de las leyes naturales sustentadas en el amor de la pareja..

La sensualidad, la belleza y la libertad son atributos de lo morisco. Aunque la libertad es también uno de los temas principales del Quijote. Zoraida elige y se trueca en María, hay una perturbación de la identidad a partir de la mudanza de religión (Va dejando de ser lo que Dorotea “no querría que fuese�?). Pero ese trueque provoca en el auditorio femenino compasión ante el forzoso cambio de condición, lo cual se contradice con lo dicho por Dorotea.

Entre los elementos característicos del cuento popular figura el reconocimiento sorprendente o anagnórisis que se produce de manera inexplicable, como el caso del Capitán y su hermano. Esta situación corresponde al epílogo, que inserta la historia en la estructura central de la novela. Por una feliz casualidad, el oidor que llega a la venta resulta ser uno de los hermanos del Capitán; este tópico aparece con anterioridad en dos oportunidades: formando parte del relato, cuando los cristianos cautivos llegan a España y uno de ellos reconoce a su tío, Pedro Bustamante, en un grupo de jinetes que les viene al encuentro; y, cuando interrumpe el relato un miembro del público porque reconoce a su hermano en una de las personas nombradas por el Capitán. El oidor ha venido con su hija doña Clara; ésta y don Luis serán los protagonistas del siguiente episodio. El oidor es representante de las letras y el Capitán Cautivo, representante de las armas.

A Don Quijote se le torna difícil decidirse entre la pluma y la espada: el oidor y el cautivo son expresión de su discurso, por lo tanto, las letras y las armas terminarán abrazadas en el ámbito que domina Don Quijote: la venta (el Castillo).

La historia de doña Clara y don Luis se relaciona con la búsqueda de la libertad al igual que la historia del Cautivo y Zoraida. “ Perder la libertad es como estar muerto �? es una idea que atraviesa la conciencia de todos los personajes. Dice el Cautivo: “... no hay en la tierra conforme a mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida. �?

Al final del relato, en el capítulo XLI, el cautivo reconoce que la historia está incompleta ya que “... quisiera habérosla contado más brevemente, puesto que el temor de enfadaros más de cuatro circunstancias me ha quitado de la lengua .�?

Conclusión

Retomando lo declarado en la Hipótesis, concluimos que el sentido de lo arábigo se halla instaurado en la intrahistoria española y , por lo tanto, forma parte indivisible de la trama de su realidad en contra del esfuerzo de los cruzados, de las luchas por la Reconquista. Lo morisco se ha fijado como abono de contrastaciones, creando un equilibrio inestable, infiltrando lo sobrenatural, la falsedad, recogiendo el eco de los romances que alucina los cerebros y los corazones con las pasiones. <---newpage--->

La ambigüedad que se desprende (no ingenuamente) de este proceso indiscutible recae en el juego de narradores, incluida la problemática de la autoría, que si bien es profundamente funcional a la parodia de las novelas de caballerías que escribe Cervantes, éste coloca lo morisco como tamiz del conocimiento de la historia del hidalgo.

Pero a pesar de la intolerancia del Renacimiento frente al mito, de la ética disciplinante de la imaginación que propaga la Contrarreforma y que se complotan para que Cervantes trabaje en nombre de la verdad, parece flotar en el aire una fascinación por lo mágico ya que Cervantes, en el fondo de sí mismo adora lo que condena. Si bien el escritor aporta en su obra el sentido de la realidad a través de la Historia del Cautivo, que ante los demás relatos intercalados cumple una función de hito, porque ofrece un punto de referencia en el tiempo histórico para contribuir a la ordenación, sin embargo, el elemento morisco actúa como móvil de esta historia, ya que la mora Zoraida ocupa un lugar destacado en la misma aunque su figura sea enaltecida y a la vez condenada.

Finalmente, el análisis de esta nouvelle ha justificado, a nuestro parecer, el reconocimiento de varios tópicos que invariablemente son compartidos con la Primera Parte de la novela de Don Quijote en general, razón por la cual este relato confirma su esencial funcionalidad y sentido programático, aunque su confección remita a una fecha más antigua, dada la vastedad de la textualidad y la noción de reescritura que subyace y sustenta el oficio del poeta.

(*) Graciela E. Krapacher es asesora literaria, escritora y profesora. Ha publicado diversos artículos sobre temas de literatura y de crítica específica referidos a la obra poética y prosística de autores argentinos e íbero-americanos, tanto clásicos como contemporáneos. De su producción, se destaca la ensayística dedicada a los escritores Carlos Enrique Berbeglia, Julio Cortázar, Jorge Isaías y Juan Carlos Onetti. También abordó la producción del Siglo de Oro y -desde la óptica de la Antropología cultural- examinó los históricos atavismos de violencia que subyacen en la literatura española. Como guionista teatral, adaptó comedias y dramas que han sido representados en salas de la ciudad de Buenos Aires y del Interior.  Actualmente efectúa la corrección estilística de textos historiográficos sobre el pasado argentino que son publicados mensualmente en internet.

por Noticiascadadía

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