España 10.06.2007Imprimir

Adolfo Suárez: el motor del cambio hacia la democracia que comenzó su andadura el 15 de junio de 1977

De ministro secretario general del Movimiento, pasó a ser presidente del Gobierno por designación del Rey, en 1976

(Noticiascadadía).- Conocedor de las instituciones políticas del régimen franquista, supo controlar a sus representantes más reaccionarios y aprobar una Ley de la Reforma Política que acabó con el antiguo régimen dictatorial. La amnistía para delitos políticos y la legalización de los partidos fueron otras de las claves que posibilitaron la transición hacia un sistema democrático, que dio paso las elecciones de 1977.

Adolfo Suárez: el motor del cambio hacia la democracia que comenzó su andadura el 15 de junio de 1977

El Gobierno Suárez, que jura su cargo ante el Rey el lunes 5 de julio, no es bien recibido por nadie, ni por el búnker ni por la oposición democrática, ni por los "reformistas": ni Fraga ni Areilza quieren seguir en el Gobierno, que es conocido como el Gobierno de los penenes (siglas de la denominación Profesores No Numerarios), que quiere significar que Suárez se ha visto obligado a buscar a personalidades menores para componer el ejecutivo.

Tras un paquete de medidas económicas tomado en agosto, en el que se suprime el impuesto de plusvalías de origen bursátil, que recibe escasa atención por su "carácter veraniego" y que no impide que la Bolsa siga bajando, en septiembre el nuevo Gobierno da a la luz su proyecto de reforma política: se irá a "...las primeras elecciones a Cortes para constituir un Congreso de 350 diputados y elegir 207 senadores".

Dicho proyecto debe ser aprobado por los dos tercios de las mismas Cortes y luego refrendado por los españoles. El primer paso es tremendamente difícil: ¿cómo van a votar a favor de la democracia los procuradores de las Cortes franquistas? ¿Cómo van a votar a favor de su propia desaparición?

 

 

Suárez resultó en 1977 vencedor en estos comicios al frente de la coalición Unión de Centro Democrático, en la que aglutinó a numerosos grupos de diversa ideología.

Formó el tercer gobierno de la Monarquía y, ante la grave situación económica, firmó los denominados Pactos de La Moncloa. Durante esta etapa se aprobaron los Estatutos de pre autonomía de Cataluña, País Vasco y Galicia y se logró el consenso político para la redacción de la Constitución, que fue aprobada en referéndum en diciembre de 1978.

Ésta fue una etapa llena de dificultades sociales y económicas que aumentaron las tensiones con la oposición, su propio partido y el rey Juan Carlos. Presentó su dimisión el 29 de enero de 1981.

Su labor política durante la transición española le fue reconocida en 1996 con el premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

 

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