España 18.10.2006Imprimir

18 de octubre: Día Grande de Jaén

Hoy, San Lucas

(Ncd).- La feria de San Lucas se ha conocido desde hace años por ser la última del ciclo de fiestas primaverales y veraniegas de Andalucía, y aún de España, a lo que ha ayudado sin duda su carácter de última feria taurina de la temporada.

Por tanto, ha tenido siempre ese tinte otoñal, lluvioso con demasiada frecuencia, que le ha ido transmitiendo su carácter.

El precedente: las fiestas de la Virgen de Agosto.

Contra la creencia de muchos, la Feria de San Lucas no procede de la Edad Media ni el Condestable Lucas de Iranzo, allá por el siglo XIV, fue su creador. Es cierto que las Crónicas del Condestable hacen mención de celebraciones para celebrar la onomástica de este personaje histórico. Sin embargo, estas fiestas no pasaban de un ámbito doméstico y privado.

En realidad, la feria tradicional de Jaén se celebraba en conmemoración de la Virgen de Agosto. Fue un privilegio concedido por Enrique IV de Castilla a la ciudad de Jaén el día 23 de Junio de 1453, obsérvese que aún faltaban cinco años para que el Condestable llegara a nuestra ciudad, y se trataba de una medida que pretendía ordenar la multitud de ferias y mercados que se venían celebrando en distintos puntos del Reino de Jaén. Esta ordenación obedecía a cuestiones fiscales. Se trataba de beneficios concedidos por monarcas anteriores que estaban exentas de impuestos. El rey así, los concentró en la feria que se venía celebrando ya en la ciudad de Jaén, del 1 al 15 de agosto, añadiendo otros cinco días más.

Entre las costumbres de esta feria, la más destacada era alzar el paño de la Verónica desde la balconada de la Catedral, lo que provocaría que estos días se convirtieran en lugar de encuentro de peregrinos llegados desde distantes puntos del reino y aún desde más lejos.

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El Cabildo, con gran poder económico hasta mediados del XIX, impulsó estas celebraciones y siempre puso empeño en dotarlas de brillantez, pues el propio templo catedralicio estaba bajo la advocación de la Asunción de la Virgen.

A las celebraciones religiosas se le sumaban los festejos taurinos y los fuegos de artificio.

La Feria de Agosto se mantuvo hasta mediados del pasado siglo XX, como feria de ganado. Incluso algunos alcaldes de principios de siglo, a ellos se refiere Cazabán en su Don Lope de Sosa, le depararon algunos momentos de esplendor. Pero finalmente, desaparecería, tomándole el relevo como segunda feria de la ciudad la de la Virgen de la Capilla, hasta entonces una modesta feria de barrio.

Los orígenes de la Feria de San Lucas.

La Feria de San Lucas aparece en realidad en 1.805, debido a una epidemia de peste y fiebre amarilla que aconsejó no levantar la cuarentena de la ciudad durante aquel mes de agosto. El Concejo de la ciudad decidió entonces celebrar aquel año la feria haciéndola coincidir con una antigua feria menor de ganado vacuno que se venía celebrando en Octubre.

La Guerra de la Independencia provocó un importante quebranto en la cabaña ganadera jiennense. Por eso, en 1814 muchos ganaderos de la provincia y tratantes se dieron cita durante el mes de octubre en Jaén, costumbre que se fue asentando en los años de carencia y epidemias que siguieron.

La Real Sociedad de Amigos del País propuso en 1833 realzar la feria de octubre como feria agrícola y ganadera con festejos. Así, las ferias de Agosto y Octubre convivieron durante años. Motivos económicos sin embargo fueron inclinando la balanza hacia la de octubre. Ya en 1855 sólo se celebró la de octubre. Como se ha dicho, la feria de agosto tuvo algunos momentos brillantes, en 1909 o en 1929, pero acabó languideciendo. <---newpage--->

Las primeras ubicaciones de la Feria.

En un primer momento, la feria se ubicó en la Plaza de San Francisco y calle Los �?lamos. Pasó más tarde a la Carrera y después se trasladó a la plaza del Mercado, hoy de la Constitución. En 1833 se celebró en las Hazas del Pilar de los Callejones. La profusión de animales por el caso urbano ocasionaba no pocas molestias. Tal vez por ello se pasaría a los descampados de Peñamefecit y al Ejido de Belén.

Gigantes y cabezudos.

Los primeros gigantes y cabezudos llegaron a Jaén en 1902, con ocasión de las celebraciones por la mayoría de edad de Alfonso XIII y ya se harían presentes en cuantas cabalgatas se celebraran en la ciudad. Los primeros fueron dos gigantes, una reina y un chino, y dos cabezudos, un bandolero y una gitana.

En la feria de 1930 se le unieron otros cuatro, elaborados por el fotógrafo Jaime Roselló. En 1944 se incorporó el lagarto de Jaén, que se transportaba en un camión, y Blancanieves y los siete enanitos, obra del dibujante local Juan de Dios López.

La Feria Moderna. 

La Feria ha ido teniendo posteriormente otros emplazamientos: Arquitecto Berges y al solar del Estadio de la Victoria y la Escuela de Magisterio. También hubo ocasiones, como en 1915, que se celebraron en la Magdalena, el Hospicio de Mujeres o de los Huérfanos.

En 1952 se celebraron en unos eriales por debajo del Portillo de San Jerónimo, antes de llegar a la Salobreja. En 1953 se acondicionaría el Recinto Ferial Felipe Arche. En este período hasta principios de los 90, casi cincuenta años, la feria discurriría íntimamente ligada a la Carretera Granada, la Avenida de las Cruces y el Portillo de San Jerónimo. En sus locales vacíos, solares y almacenes se ubicaban las casetas, algo distintas tal vez a las actuales.  <---newpage--->

En el ferial se instalaban las tómbolas, casetas de tiro y atracciones. En la avenida que parte de la carretera de Granada hacia la plaza de toros se instalaban turroneros y tenderetes de chucherías.

Hasta los años 80 llegaron tres grandes casetas, permanentes, que acogían la Caseta Municipal. La más importante de todas era la del Condestable, situada justo en la esquina con la Carretera de Granada. Aquí se solían celebrar las actuaciones de la feria. Se elevaba sobre el ferial y precisamente sus vistas sobre las luces era uno de sus atractivos. De forma un poco extraña, albergaba un pequeño escenario en una esquina. Las otras dos, algo más destartaladas, eran la de El Lagarto y Las Tres Morillas. Cofradías, peñas y otros grupos compartían con la Caseta Municipal la gestión de las tres.

Entre las casetas privadas, durante años tuvo gran predicamento la de Coosur, por la calidad de sus platos, que durante algunos años ocupó la esquina con el portillo de San Jerónimo.

El recinto ferial de Felipe Arche terminó por quedar pequeño. A principios de los 90 se decidió reubicarlo. Fue una decisión desafortunada. El Arche se cerró y se construyó ese mastodonte que quieren llamar parque... pero no se pensó en alternativa. Peleas partidistas fueron postergando durante unos 8 años el proyecto. Y la feria vivió su peores momentos. Pasó de descampados en las lagunillas a los del actual bulevar: terrenos mal acondicionados, barrizales, falta de infraestructuras...

Finalmente, se inauguró el actual recinto ferial, algo más abajo del antiguo. 

El ferial se configura por un sistema de plataformas. Se va descendiendo por un paseo que comunica con las tres primeras, donde se ubican las casetas. De ahí se pasa a la Caseta Municipal, una antigua nave industrial. En el fondo, se extiende una gran explanada donde se sitúan atracciones, barracas y churrerías.

El ferial ha venido ha paliar las penurias de años pasados, pero se ha relevado, con sólo inaugurarlo, insuficiente. A los dos años ya tuvo una importante obra de readaptación y todos los años surgen quejas de aquellos que no consiguen un espacio para montar su caseta.

Entre las costumbres más extendidas de la Feria de San Lucas, destaca, además de los almuerzos, cenas, bailes, copas, atracciones y toros, la afición por la hípica. <---newpage--->

Se suele celebrar, si la peste equina lo permite, un concurso hípico en el Coso de la Alameda. Empieza a primera hora de la tarde y acaba justo a la hora de irse para el ferial y hay gran afición entre los jiennenses a las pequeñas apuestas.

(Fuente:yayyan)

 

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