###PREV_LINK### ###NEXT_LINK###

Cultura 22.10.2006Imprimir

¿Adonde irás narración oral?

Artículo de opinión de *Germán Jaramillo Duque

(Opinión/ncd).- El acto de narrar oralmente, o de tener la facultad de decir de manera armónica y sugestiva, utilizando la voz, ha sido y es factor de acumulación de poder por parte de quienes están dotados de la gracia o don de la palabra, porque son más los que oyen que los que leen, no por voluntad sino por razones de conocimiento y de oportunidades. Usamos la expresión oral para contar lo que otros no recuerdan, o no saben, convirtiéndonos en excepcionales seres sociales por poseer la memoria de los acontecimientos de nuestro entorno, y el conocimiento; y empleamos la expresión oral, también, para retener al oyente y esculcar sin prisa sus ignorancias, sus pasiones, sus ilusiones, sus miedos, sus vergüenzas, etc., bien sea utilizando el discurso político directo, o el relato, que es un discurso político encubierto.

¿A qué juega, ahora, la narración oral? Es la primera pregunta que me hice cuando tomé la decisión de escribir estos apuntes, como un aporte al análisis del camino que está tomando la narración oral en la época contemporánea.

Existen quienes argumentan que la narración oral es un acto escénico, y afirman, además, que como tal ha sido recién inventado. También están los que insisten en que la narración oral es un acto de transmisión cultural o vehículo de comunicación, y convencidos de ello crean teorías que justifiquen la permanencia de dicha función para evitar la pérdida de la memoria histórica, e inventan procedimientos con los que esperan ayudar a impedir que se pierda totalmente el valor social de la palabra. Están igualmente los que afirman que la narración oral es un acto de comunión entre el narrador y el auditorio, y se dedican a indagar sobre métodos de interiorización que hagan que dicho acto sea cada vez más espiritualizador, como si con ello estuviesen inventando una nueva secta religiosa. En fin; aparecen también los que aseguran que la narración oral es un acto libre y espontáneo que suele ser practicado, sin programación previa, por quienes disponen aún de tiempo para convertir la palabra hablada, en todo momento, en punto de partida de comunicación y entretenimiento. Quienes esto dicen, sostienen que el narrador oral está en la naturaleza del individuo, y que sólo requiere de un simple estímulo para manifestarse.

¿Cuánta razón hay en cada uno de estos postulados? Veamos:

Podemos afirmar que la narración oral es un espectáculo recientemente puesto en escena, si nos negamos a aceptar que todo ser humano, cuando habla hace una puesta en escena de lo que dice, y si desconocemos el valor escénico de juglares y payadores, o si nos da por creer que lo único escénico es aquello que sube al escenario de la sala de espectáculos. La narración oral trasmite cultura, y es al mismo tiempo un mecanismo de ajuste social, porque una de sus funciones esenciales consiste en mantener el hilo conductor de una ideología, razón por la cual en todo relato existe una multiintencionalidad que se va modulando de común acuerdo con las necesidades de cada época. Y es comunión toda vez que quien narra con fluidez y despierta sorpresas, consigue internarse en la atención del oyente, hasta descubrir esas emociones fundamentales que hacen que todo ser se exprese en lo social, para cumplir con la función anterior de adaptabilidad y manipulación. Y claro, es un acto espontáneo, porque no se aprende a contar, y porque contar resulta, en la mayoría de las ocasiones, un acto muy personal, aunque se aprendan ciertos comportamientos, o técnicas, como quieran llamarlo, para ejercitar mientras se cuenta, con el fin de hacer más entretenido el ejercicio. Es decir, para darle visualidad al acto de narrar.

 

 El argentino Andahazi dice que su novela es una venganza poética a la conquista - 31-05-07 13:55

Búsqueda de Noticias

Por favor, rellena el campo de búsqueda.

Ahora en portada...