Cultura 20.11.2007Imprimir

Presentar "Una vida agónica" es un homenaje a Haya, afirma Chang-Rodríguez en la presentación de su libro en Nueva York

Discurso de Chang-Rodríguez en la presentación de su libro

(Noticiascadadía).- Señores Embajadores Ántero Flores Aráoz, y Helí Pelaez, profesor Martín Poblete, Sr. Juan Blas Delgado, señores miembros del servicio diplomático, colegas universitarios, damas y caballeros.

Agradezco sinceramente los generosos comentarios de quienes me han precedido en el uso de la palabra. Gracias a todos por su presencia en este auditorio. En su momento le agradecí al Dr. Eduardo Lago por su mensaje grabado y al Presidente Alan García Pérez por presentar mi libro en el Congreso de la República Peruana en agosto pasado, tal como hemos visto en un DVD al comenzar este acto.

En esta oportunidad, deseo resumir la génesis de Una vida agónica. El libro se basa en pesquisas realizadas en bibliotecas de las Américas y Europa por varias décadas. La tarea se intensificó durante y después de mis conversaciones con Víctor Raúl Haya de la Torre, especialmente después de nuestras pláticas en Roma, Florencia y Venecia y en Lima. Nuestros diálogos me ayudaron a comprender mejor por qué su ideología es apreciada internacionalmente y cómo el creador del aprismo poseía una especial manera de armonizar lo político con lo ético. Varios escritores me alentaron a concluir el proyecto y ofrecieron su apoyo decidido y entusiasta, particularmente Robert J. Alexander, Fredrick B. Pike, Germán Arciniegas, Frances R. Grant, John A. Mackay, Roger Baldwin, Martin S. Stabb y Arthur Schlessinger, Jr., mi colega en la Universidad de la Ciudad de Nueva York y en la Asociación Interamericana por la Defensa de la Democracia y de la Libertad.

He escrito este volumen con el propósito de contribuir al mejor conocimiento de la historia de las ideas en Latinoamérica. El libro muestra la vigencia del pensamiento aprista; se ofrece, asimismo, como una valoración de este ideario, a menudo distorsionado tanto por panegiristas como por detractores. Espero que coadyuve a la comprensión de por qué las tesis políticas y culturales de Haya de la Torre han perdurado en nuestra era de globalización, caracterizada por la mayor movilidad del capital financiero, la consolidación de la economía de mercado que debilita la diversidad cultural e impone una homogeneización universal, protectora de los intereses de las potencias hegemónicas. En Una vida agónica, me he esforzado por mantener absoluta objetividad al resumir el verbo y la acción de Víctor Raúl Haya de la Torre.

Dedico el primer capítulo a “La revolución inconclusa”, gesta iniciada por los fundadores de la República peruana. Estudio las fuerzas en juego en el siglo XIX e identifico los rasgos socioeconómicos que permitieron la consolidación de la oligarquía, la adquisición de fortunas a expensas del erario nacional y la difusión de intereses egoístas. A continuación, me ocupo de “Tiranías oligárquicas y gobiernos populistas”, donde analizo la desintegración social conducente a la derrota peruana en la Guerra del Pacífico (1879—1883) y sintetizo los diversos regímenes militares y administraciones civiles impuestos por golpes de estado o emanados de cuestionados sufragios electorales.

En “Anarquistas, marxistas, heterodoxos y apristas”, evalúo los escritos de quienes divulgaron el pensamiento acrático, precursor del marxismo y del aprismo en mi patria. También explico cómo la proposición aprista es cismática del marxismo.

En el capítulo “Una vida agónica”, justifico el título del volumen y aclaro cómo para calificar la lucha permanente del pensador peruano, me valgo de un término empleado por Miguel de Unamuno en su libro de ensayos La agonía del cristianismo (1925). En Haya de la Torre fue evidente el incansable quehacer político, excepcional talento organizativo y especial habilidad para sistematizar sus ideas. Cuando doy cuenta del desenvolvimiento de su doctrina, identifico la influencia de Manuel González Prada, José Vasconcelos, Romain Rolland, los fabianos socialdemócratas, Harold Laski, el antropólogo Bronislav Malinowski de Oxford y, sobre todo, de Albert Einstein en Berlín. Conocer su influencia en Haya nos ayudar a calar en el trasfondo ideológico del aprismo.
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La tercera parte, “Imagen de una huella”, reúne las mejores fotos procedentes tanto del archivo de Alberto Vera La Rosa, ex Ministro de Industria del Perú, como de otros archivos. Sus respectivas leyendas fueron redactadas por Tito Livio Agüero Vidal y el mismo Vera La Rosa. Ellas explican el contexto y el período histórico.

“El APRA y el Partido Aprista Peruano”, la cuarta parte, se concentra en los programas máximo y mínimo de las dos organizaciones hermanas, a la vez que resume el derrotero de la evolución y difusión de su ideología. Muestro aquí cómo Haya, pensador heterodoxo del marxismo, estructuró un partido multiclasista (proletariado, campesinado y clase media), bien organizado y disciplinado, al cual dotó de un programa para cimentar los pilares de un gobierno auténticamente democrático.

En la quinta sección, dedicada a “Identidad e integración”, discuto la indispensable identificación nacional en la integración latinoamericana, implícita principalmente en los libros liminares El antiimperialismo y el APRA, de Haya, y Pueblo-Continente, de Antenor Orrego. En el capítulo siguiente, “La tesis del Espacio-Tiempo Histórico”, reflexiono sobre esta base filosófica del aprismo. En la parte final, “Vigencia del pensamiento de Haya de la Torre”, resumo mis conclusiones sobre tan importante tema. Se ve ahí cómo el ideólogo del APRA diseñó la teoría de la dependencia, puesta en boga por los científicos sociales brasileños y del Cono Sur de la CEPAL en los años 50 y 60. La visión profética de nuestro personaje nos mostró la futura Unión Europea y la caída del muro de Berlín con todo su simbolismo y soporte ideológico; sin embargo, no interpretó este último acontecimiento como el fin de la historia sino como el comienzo de una nueva era.

Contradiciendo a los precursores del vienés Karl Popper (1902-94), Haya sostuvo que la historia no se puede predeterminar. Sin embargo, el pensador peruano amplió el radio de acción de la relatividad del mundo científico al universo de las ciencias sociales, adecuó su propuesta revolucionaria a Indoamérica y recalcó la democracia funcional, el cooperativismo y la integración, a sabiendas de que los sistemas políticos no son permanentes por ser susceptible a la evolución del tiempo y la realidad.

Constatamos, igualmente, que varias de las supuestas herejías de Haya, combatidas antes por los jerarcas estalinistas, terminaron siendo abrazadas por algunos dirigentes adversarios.

El fundador del aprismo falleció hace veintiocho años y las batallas que inició, como las de don Quijote, todavía se libran en el pueblo-continente latinoamericano, ansioso de obtener los objetivos de su revolución inconclusa. La presentación de este libro esta noche es en gran parte un reconocimiento a uno de los más destacados ideólogos de la izquierda democrática latinoamericana.

Muchas gracias a todos ustedes por este homenaje al fundador del aprismo.

 

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