"Casa tomada", de Fernando Savater
Esta colaboración ha sido censurada por el diario "El País" y reproducida por numerosos medios de comunicación
(Noticiascadadía).- "Como no soy jurista -y cada
vez entiendo menos el guirigay de quienes lo
son-, no puedo decir nada relevante sobre la
sentencia del Tribunal Supremo que parte
salomónicamente por la mitad a ANV, éstos sí,
aquellos no, pasemisí, pasemisá. Lo único claro es
que el brazo político de ETA (que adopta nombres
distintos pero practica siempre la misma
obediencia) va a estar ampliamente presente en las
elecciones y luego en las instituciones
vascas, salvo una poco probable ilegalización penal
en el último momento. Y
también resulta indudable que la Ley de Partidos
habría autorizado otras
salidas legales para impedir real y totalmente esa
presencia.
¿Que no había plazo para una impugnación de ANV?
Si usted lo dice, le creeré, pero resulta raro que
se nos haya echado el tiempo encima cuando la
estrategia de ETA se conoce desde hace meses:
primero un partido en clara continuidad con
Batasuna como señuelo, luego reactivar la cáscara
vacía de otro partido "dormido" en la legalidad y
dotarlo milagrosamente de militantes, medios,
etcétera, de modo que permita el avance travestido
de los de siempre.
"Larvatus prodeo", que diría Descartes. ¿Que ANV
rechaza desde 1930 el
recurso a la violencia? Parece que a estas alturas
y mediando un reciente
atentado con víctimas habría que exigir un deslinde
del terrorismo etarra
más explícito a quienes tan a las claras provienen
de él: si no le entendí
mal, se lo oí decir al propio Fernández Bermejo en
una entrevista con Iñaki
Gabilondo en Cuatro.
¿Ah, pero es que lo realmente infumable es la Ley
de Partidos! Ahora se oye
por todas partes: en el País Vasco lo dicen desde
el consejero Azkarraga,
ese espejo de juristas, hasta el rejuvenecido
Alfonso Sastre, cuyas ideas
políticas siempre han sido un poco peores que sus
obras de teatro, háganse
una idea. Pongo la radio y en la tertulia escucho a
un mequetrefe que
compara esa ley aprobada por amplia mayoría
parlamentaria con las dictadas
por Franco: es que prohíbe cosas y nuestro héroe es
partidario caiga quien
caiga (él no caerá, descuiden) del prohibido
prohibir. Supongo que de
genialidades como ésta le viene el descrédito a
Mayo del 68.
Acudiendo a fuentes más serias, me deja perplejo
leer en un editorial de El
País (7-5-07) que «es una ley excepcional y de muy
problemática aplicación,
en la medida en que es limitativa de derechos».
Hombre, muchas leyes limitan
derechos pero siempre los de quienes los utilizan
para lesionar o impedir el
ejercicio de los de otros. Como explica a
continuación el propio editorial,
es el caso de quienes impiden la libre competencia
democrática apoyando la
eliminación física o la intimidación permanente de
sus adversarios políticos.
La Ley de Partidos defiende el ejercicio de los
derechos políticos de todos, menos de los que
quieren simultanear política y crimen para ganar a
dos bandas. ¿Y «excepcional»? ¿Por qué es
excepcional, si no fue dictada por decreto del
Ejecutivo sino aprobada en la sede legislativa
adecuada? Claro que siempre contó con la oposición
de los nacionalistas de toda laya y desde luego hoy
mantener una ley que contraríe a los nacionalistas
es algo realmente excepcional ¿Ha sido recurrida en
el Tribunal de Estrasburgo! Bueno, no sabemos si
prosperará el recurso, pero existe algún precedente
orientativo. Por ejemplo, cuando se ilegalizó el
Partido de la Prosperidad turco -al que pertenecía
entonces el islamista Gül y que contaba con seis
millones de votos- por apoyar la violencia
separatista y atentar contra la laicidad de Estado,
el Tribunal de Estrasburgo ratificó tal medida
dictaminando que «la democracia representa un valor
fundamental en el orden público europeo pero si se
demuestra que los responsables de un partido
político incitan a la violencia o mediante
mecanismos ilegítimos buscan la destrucción de la
propia democracia su disolución puede considerarse
justificada» (citado por R. Navarro Valls,
"Las dos almas de Turquía", El Mundo,
3-5-07).
Puede ser que la culpa de todo la tenga, en última
instancia, el obstruccionismo del PP a la buena
voluntad pacificadora gubernamental. Es lo que
parece dar a entender, entre otros miles, John
Carlin en su artículo "Es la hora de gobernar
juntos" (El País, 6-5-07). Compara la oposición
inicial de Ian Paisley a sentarse junto a Sinn
Feinn, sus actuales socios de gobierno, con
declaraciones semejantes de Mariano Rajoy o María
San Gil respecto al reconocimiento de Batasuna.
Entre otras diferencias que sería obvio señalar
(los dos extremos irlandeses en colisión tenían
mutuos lazos con grupos violentos, mientras que en
España el brote de terrorismo antiterrorista no
vino precisamente de los populares), omite Carlin
que la intransigencia de Paisley no ha cesado
porque sí, sino porque IRA ha entregado las armas y
Sinn Feinn ha reconocido finalmente la policía y la
magistratura norirlandesas.
Puede que el feroz clérigo haya cambiado, pero
sólo cuando también han cambiado las
circunstancias, tras una suspensión del Parlamento
autonómico y una renovada actitud de firmeza del
siempre oportunista Blair. Muchas cosas pueden
objetarse a la política del PP, sin duda, pero
ahora que la valiosa y valerosa María San Gil se ha
visto apartada momentáneamente de la política por
enfermedad, conviene recordar en su honor y en el
de su partido que cualquier concejal del PP en el
País Vasco ha hecho más por la defensa de las
libertades constitucionales de ustedes y mías que
todos los intelectuales abajofirmantes que luchan
contra la derechización del mundo desde sus cómodos
negocios artísticos o académicos.
Aunque duela decirlo y dejando a un lado la pureza
de las intenciones
iniciales, ejem, lo indudable ya es que el Gobierno
de Zapatero ha fracasado
en toda regla en el supuesto "proceso de paz". Una
ETA acorralada,
políticamente cortocircuitada y que podía haber
sido eliminada en año y
medio de haber seguido la política conjunta PP-PSOE
de finales del Ejecutivo
anterior (según afirma la Policía francesa) se
encuentra hoy revitalizada,
rearmada y dispuesta a actuar en cualquier momento.
Batasuna no ha cambiado ni un ápice sus
planteamientos políticos, ha pasado de fuerza
marginal y casi mendicante a interlocutor político
privilegiado, además de volver como fuerza
electoral y recuperar probablemente sus posiciones
perdidas en muchos municipios claves para su
financiación y reafirmación estratégica.
Ha aumentado la presencia radical en los medios
de comunicación vascos, sigue la coacción sobre los
ciudadanos disidentes y desde luego la extorsión
a
empresarios y profesionales, contra la que por lo
visto nada puede hacerse
(¿se imaginan lo que sería saber que cientos de
empresas, comercios,
restaurantes, profesionales están pagando
mensualmente cantidades
importantes a Al-Qaida pero que nada puede
intentarse penalmente contra
ellos porque bastante sufren ya los
pobrecillos?).
De Juana Chaos se pasea tranquilo por el mundo y dentro de poco tendrá problemas de sobrepeso, por lo que habrá que mandarle a su domicilio para que haga régimen. Y para colmo todo el mundo asume como inevitable que ETA volverá matar. Digo yo que en cuanto acabemos de desvelar las patrañas y mentiras de la supuesta "conspiración" del 11-M, habrá que empezar con las del "proceso de paz".
Denunciar a quienes dijeron que no había negociaciones políticas (lean, lean los documentos incautados al "comando Donosti"), a los que aseguraban sin enrojecer que Aznar hizo lo mismo, a los que sacaban la foto de las Azores cada vez que se les señalaba la de Patxi López con Otegi, a los que nos contaron las virtudes humanitarias y los efectos salvadores del tratamiento penal a De Juana, por no mencionar a quienes aseguraban que había "indicios borrosos" de la voluntad de ETA de dejar próximamente las armas Cuatro podría hacer otro buen reportaje, muy objetivo, sobre este tema y hasta le sugiero un título, más triste pero no menos verdadero que el del anterior: "La victoria de los embusteros".












