Consideraciones sobre el Serial 2008
(Noticiascadadía/Juan Muñoz-NuestroJaén).- LOS CAMBIOS DE LA FIESTA.- La Fiesta ha cambiado radicalmente en su esencia, o la han querido cambiar algunos, no sabemos con qué intereses, con qué finalidad, ni qué es lo que buscan.
Los verdaderos aficionados concebimos la Fiesta Brava, como un arte que crean toro y torero, en el que el humano pone en juego su vida en una bella danza que representa una lucha frente a un toro fiero, el cual en cualquier momento puede herirlo y hasta arrancarle la vida; drama éste, escenificado en un coso ante miles de espectadores emocionados por la belleza de el arte que se crea ante el peligro.
Si falta uno de los elementos, un torero capaz de dominar al toro técnica y artísticamente o un bravo toro que provoque la emoción a los espectadores en su lucha con el hombre, desmerece lo que pudiera ser una gran obra de la lidia, en la proporción en que cualquiera de estos factores se reduzca, ya sea en la capacidad del torero, o en la bravura y casta del toro.
Resumiendo, los dos elementos esenciales de la Fiesta son: el toro realmente bravo y el torero con valor, capacidad artística y técnica.
Pues bien, ahora en la actualidad vemos que dos de los sectores del negocio taurino, empresas y algunos ganaderos, se han dado a la tarea de disminuir o aligerar el espectáculo taurino, no sabemos con que razón.
¿Cómo lo están haciendo?, bueno, pues las empresas, los dos grandes monopolios empresariales taurinos de México, pero principalmente Espectáculos Taurinos de México que regentea plazas como León, Tijuana, Guadalajara y Aguascalientes, se han empeñado en poner en sus plazas corridas de ganaderías que han rebajado su bravura, consideramos que intencionalmente, las cuales ya representan muy poco peligro y mucho más comodidad a los espadas, quienes ante la poca casta de los astados, se dan el lujo de darse “un arrimón” ficticio que no se darían con un toro bravo o encastado.
LA MODA LIGHT.- Los ganaderos (los “de prestigio” o comerciales, quizás algunos 20) por su parte, se han dedicado a criar esos toros que ahora entran en esa clasificación de moda: la Light; pues son, según han dicho los propios empresarios, los que piden los toreros, en especial las figuras extranjeras que vienen a México. Cabe decir que también existen ganaderías con bravura y casta, pues hay casi 400 registradas en la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia del país y muchas de ellas siguen manejándose escrupulosamente y con honestidad por parte de sus propietarios.
De esta manera lo que ahora vemos en los ruedos es un simulacro de lo que es la auténtica Fiesta de Toros que, como ya hemos dicho, debe reunir cuando menos los dos elementos esenciales antes mencionados.
Con esto también creemos que lo que quieren es que el público, del que pueden surgir algunos aficionados, se la crea que eso que están viendo actualmente es la verdadera fiesta; con toros cayéndose, que se rajan, que regatean las embestidas, que reculan, a los que se les arriman y les hacen lo que quieren; bueno, quizá no lo que quisieran pues en muchos casos esos torines truncan las posibilidades de triunfo a los toreros. El público actual en su mayoría, no ha visto lo que es un toro bravo y un torero que les pueda, muy pocos lo han hecho.
Es de todos conocida la crítica que se desató al regreso de José Tomás por exigir toros cómodos para sus actuaciones, tanto en su presencia, como de que fueran de ganaderías “de las suaves”; ¿Creen ustedes que aquí en la Feria de San Marcos se hubiera arrimado igual a toros encastados, bravos y con presencia como lo hizo con los mansos de Teofilo Gómez? Lo mismo nos preguntamos de Castella, quien triunfó con un regalo que nombraron “Paisano”, descastado, bobalicón, cariavacado y sin presencia de la misma divisa.
¿Cuál es el motivo pues de que quieran disminuir la Fiesta? ¿Complacer a los figurines que exigen de estos torillos para firmar su contrato? No lo sabemos en realidad. Lo que si creemos es que si engrandecieran la Fiesta, si pugnaran por lo auténtico, lo verdadero, sería mucho mejor negocio para ellos, empresa y ganaderos, y los toreros ganarían mucho mas; la gente iría en mayor número a las plazas, habría mas afición; en cambio con su fiesta Light, en los tendidos no entienden lo que pasa, de diez corridas solo hay tres llenos, algunas entradas sólo llegan a los 3 mil espectadores y todo se vuelve mediocre.












