Demasiado coste para la violencia doméstica
El coste de la violencia doméstica en Latinoamérica y el Caribe equivale al 2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la región
(Ncd/Agencias).- "(La violencia doméstica)
afecta la productividad, pues las mujeres no pueden
ir a trabajar, así como representa un costo para
los sistemas de salud y servicios de tratamiento
psicológico", declaró a Efe Gryspan, con motivo de
la campaña "16 días promoviendo los derechos
humanos".
Esta iniciativa, promovida por diferentes agencias
de la ONU, busca la concienciación entre la
población latinoamericana de que la violencia
contra las mujeres y niñas es un obstáculo para el
desarrollo de sociedades justas y
equitativas.
"Vivir sin violencia es un derecho humano para
todas las mujeres y es algo factible. Es importante
sacar a la violencia del ámbito privado y
denunciarlo en el público para que sea perseguido",
indicó la costarricense Gryspan. Reconoció que
existen serias dificultades en la recopilación de
datos sobre la violencia contra la mujer, pero que
las cifras calculadas hablan por sí solas.
"En promedio, en Latinoamérica, entre un 30 y un 45
por ciento de las mujeres han sido objeto de la
violencia, ya sea física, sexual o psicológica",
indicó.
Este índice se sitúa en el 41 por ciento en
Colombia, el 28 por ciento en Nicaragua, el 41 por
ciento en Perú, el 27 por ciento en Haití, el 22
por ciento en la República Dominicana y el 40 por
ciento en Chile.
En el caso de México, se eleva al 44 por ciento, y
pese a que el caso de Ciudad Juárez es el más
notorio, el estado de Chihuahua, al que pertenece
esa localidad, no es el que tiene los índices más
altos de asesinatos de mujeres de todo el
país.
La campaña que promueve Gryspan se celebra
anualmente desde hace 16 años y también ofrece
apoyo a los programas y redes de ayuda a las
mujeres maltratadas que se están llevando a cabo en
Latinoamérica.
"La violencia contra la mujer es una de las
manifestaciones más claras de las asimetrías entre
hombres y mujeres y de la relación del poder",
señaló.
"Cuanto más independencia económica y poder de
decisión tienen las mujeres, menores son los
niveles de violencia", agregó.
Sin embargo, destacó que no existe una correlación
directa entre un nivel más alto de educación de la
mujer y una disminución de la violencia.
"Ello pone de manifiesto que es imperante abordar
la correlación entre la educación del hombre y la
violencia contra la mujer", afirmó.
Otro propósito de la campaña de la ONU es motivar a
los países latinoamericanos a ratificar los
instrumentos internacionales y regionales en esta
materia como la Convención sobre la Eliminación de
todas las formas de Discriminación contra la
Mujer.
En este sentido, Gryspan se mostró optimista de ver
los avances en Latinoamérica, región en la que
todos los países han ratificado la Convención
Interamericana de Belén do Pará (Brasil) de 1994.
También se congratuló de que cada vez haya más
gobiernos latinoamericanos que han incorporado en
sus legislaciones leyes que tipifican la violencia
doméstica como un delito.
"Combatir la impunidad es de suma importancia. Para
ello, es necesario capacitar al personal policial y
judicial cuando intervienen en casos de violencia
de género", afirmó.
Citó el caso de Guatemala, donde la violencia
contra la mujer ha aumentado el 270 por ciento en
los últimos seis años, y de los 2.500 casos de
mujeres asesinadas desde el 2001, sólo 14 han
llegado a una condena.
Otros retos pendientes, según Gryspan, es tratar el
tratamiento de las víctimas de la violencia
doméstica, pues normalmente son las mujeres
afectadas y sus hijos los que deben salir de sus
casas y refugiarse en los centros de acogida.
También indicó que se debe atajar los altos niveles
de reincidencia en los malos tratos, que son del 70
por ciento, mediante medidas cautelares, y atender
a los hijos que han sido testigos de la violencia,
porque acostumbran a perpetuar el fenómeno.
Para Gryspan, la migración ha traído consigo otras
formas de violencia contra la mujer, como es el
hecho de que muchas de ellas tengan que pagar con
favores sexuales para emigrar, así como la trata de
jóvenes y niñas para esclavizarlas en la
prostitución.










