El Conde Duque acoge una muestra de libros 'pop-up'
El origen del término anglosajón se remonta al siglo XIII
(Noticiascadadía/Agencias).- Estos
libros pop-up, cuya denominación
se impuso en la primera mitad del siglo XX,
introducen complejas arquitecturas que al
abrirse o accionarse producen relieve o movimiento
en las ilustraciones, creando así sus
constructores la ilusión de hacer "vivir el
papel".
El origen del término anglosajón se remonta al
siglo XIII. Desde entonces fue un género
minoritario de producción escasa y destinado a
estudios superiores de anatomía, astronomía,
navegación o matemáticas. Durante siglos las
bibliotecas reales y aquellas ubicadas en
monasterios guardaron con celo aquellos raros y
bellos ejemplares.
La llegada a mitad del siglo XIX de nuevos
conceptos en la pedagogía infantil y juvenil y la
necesidad, cada vez más apremiante, de combinar la
enseñanza con el entretenimiento abrió un campo
insospechado a muchos creadores y artistas de esta
clase de libros quienes, paulatinamente,
consiguieron el favor del público joven con sus
producciones llenas de imaginación y fantasía,
construyendo de forma artesanal lo que en aquel
entonces se denominaba libros vivientes, mecánicos
o de imágenes móviles.
A partir de principios de siglo XX la evolución de
los libros vivientes es constante estableciéndose
ya como género propio de la narrativa infantil y
juvenil hasta llegar a la actualidad donde miles de
ejemplares son elaborados industrialmente lo que,
si contribuye a su popularidad, ocasiona, salvo
grandes excepciones, una lamentable pérdida de
calidad.













