El Emperors, el club favorito de Eliot Spitzer, facturó 1.000.000 en tres años de dólares
Pagó sueldos por 400.000 dólares a más de 50 prostitutas
(Noticiascadadía).- El objetivo que se trazó el FBI de confeccionar un mapa de la prostitución actual en los Estados Unidos, y que terminó con la carrera política del gobernador de Nueva York al tiempo que amaga con crear la de cantante de la prostituta que se acostaba con él, corrió, además, el velo sobre el funcionamiento interno de uno de los más famosos prostíbulos de “La Gran Manzana”.
El Emperors Club, la casa de
citas a la que era aficionado Eliot
Spitzer, el gobernador desbancado, y en la
que trabajaba “Kristen”, la joven
de 22 años que aspira constituirse en una nueva
estrella de la música mundial, era escenario –por
detrás de bambalinas- de problemas diarios y
domésticos que, por su falta de glamour, no forman
parte de las discusiones mediáticas al
respecto.
Es que, más allá de los 5.500
dólares que podía llegar a percibir
algunas de las chicas por una hora de sus
servicios, de los encuentros que se cerraban con
–se presume- varios otros políticos, empresarios y
famosos, en las ciudades, congresos y eventos más
top del mundo, en todas las casa se cuecen
habas.
Prostitutas madres que abandonan a sus clientes
antes de la hora estipulada para salir corriendo al
encuentro de sus hijos; desconocimiento sobre el
cómo firmar los recibos de las tarjetas de crédito;
dificultades a la hora de transferir dinero a
distintas cuentas bancarias, y empleadas que (en
medio de un ataque de arrepentimiento) solicitaban
“solo modelar”, son algunos de los problemas por
los que atravesaba a diario el Emperors.
La investigación del FBI reveló, además, algunos
otros datos jugosos, después de dedicarse a
estudiar 5.000 llamadas telefónicas y 6.000 correos
electrónicos, y apostar agentes encubiertos en el
estacionamiento y adyacencias del lugar. El
Emperors, en los tres años en los
que fomentó este antiguo oficio, facturó un
millón de dólares y pagó sueldos por valor
de 400.000 dólares a más de 50 prostitutas.
En su página de Internet, el club nocturno (y
diurno) hoy caído en desgracia, le
prometía a sus adinerados clientes volverles la
vida "más pacífica, equilibrada y hermosa, además
de dotarla de sentido". El gobernador
Spitzel todavía no habló sobre si
la vida se le volvió más plena, distendida y bella,
aunque sí se puede presumir que el ser cliente del
Emperors terminó por
imprimirle otro sentido a su vida.













