"El eslabón olvidado"
Artículo de opinión de Jesús Cuéllar
(Noticiascadadía/Planeta Logístico).-
En la cadena de suministro todos los eslabones son
importantes, pero hay uno que en las operaciones
intercontinentales siempre interviene y es un punto
crítico: El paso por las Aduanas.
De nada sirve que procuremos un transporte rápido y
efectivo, manipulaciones ágiles en los puertos y
aeropuertos, que la operación se haya documentado
correctamente, obtenidos los permisos a que hubiera
lugar y se esté dispuesto a pagar religiosamente
los impuestos que correspondan, si finalmente el
paso por la Aduana es lento.
El funcionamiento de la Aduana española desde hace
años es modélico en sus procedimientos telemáticos
y, salvo huelgas y excepciones, en la rapidez de
los despachos. La Agencia Tributaria, lo conocemos
todos, funciona como un reloj.
El problema atrasado, el eslabón más que perdido
diría que olvidado, no es la Aduana sino los
servicios que, a disgusto suyo, son conocidos como
para-aduaneros y que dentro de los PIF (Puntos de
Inspección Fronteriza), inspeccionan determinadas
mercancías de forma previa a la Aduana. Están
integrados por funcionarios de sanidad, farmacia y
otros.
Estas inspecciones se realizan de forma muy lenta.
Los funcionarios son pocos. Sus franjas horarias y
diarias de actuación insuficientes para seguir el
ritmo que demanda nuestro comercio exterior. Sobre
todo cuando se trata de mercancías perecederas que
pagan precios de carga aérea para hacer su
transporte en horas, que pagan cámaras
frigoríficas, que son esperadas en los mercados de
manera inmediata.
La situación está frenando la exportación y la
importación de productos perecederos,
farmacéuticos, cosméticos, etc. Este pequeño
eslabón olvidado está haciendo que envíos con
destino u origen en España se transporten a través
de otros aeropuertos europeos en los que se
realizan estas inspecciones de forma más
sincronizada con las necesidades del
comercio.
No estamos hablando de la necesidad de grandes
inversiones. Solo de más técnicos y más horas de
actuación. En nuestro país tenemos suficientes
profesionales preparados para realizar esas
inspecciones. Por otro lado los importadores y
exportadores estarían dispuestos a ajustar de forma
razonable tasas para el pago de estos
servicios.
Lo más lamentable es que es un problema añejo. Tan
denunciado y diagnosticado que no se comprende que
todavía no haya sido solucionado. Pasan los años,
pasan ministros y gobiernos de distinto color y
seguimos igual ¿Hasta cuando?
* Jesús Cuéllar escribe en su blog "Planeta Logístico"













