El espíritu de John Lennon visita a su hijo en Australia
John Lennon no es Elvis Presley, no sigue vivo y oculto en algún lugar del planeta, pero, precisamente por estar muerto desde hace más de 25 años, al ex beatle se le ha visto más en los últimos años que al Rey del Rock
(Noticiascadadía/Agencias).- Al parecer, el icono de la paz eligió un remoto lugar de Australia para aparecerse en espíritu a su hijo, Julian Lennon, en forma de pluma de color blanco. No es el único acontecimiento paranormal que ha envuelto a John Lennon, pues Paul McCartney y Ringo Starr aseguran que su compañero de banda posó junto a ellos en una foto 15 años después de su muerte, concretamente, en 1995.
Todo ocurrió hace unos días, cuando Julian Lennon participaba en una ancestral ceremonia de una tribu aborigen de Australia, donde se encontraba rodando 'Whaledreamers' ('Soñadores de ballenas') una cinta que pretende denunciar la desaparición de estos cetáceos y el peligro que corren los océanos. En un momento del ritual, uno de los ancianos de la tribu se acercó a él y le dio una pluma blanca, lo que dejó a Julian sin habla, ya que el objeto tiene un gran contenido simbólico para él.
Fuentes cercanas al cantante y director explicaron, según informaciones de 'Music News' recogidas por OTR/Press, que "aunque suene extraño, fue un momento muy raro y emocional para Julian. Se quedó sin habla. Poco antes de morir, John Lennon le había dicho: 'Si alguna vez me sucede algo, busca una pluma blanca y sabrás que estoy ahí, siempre velando por ti'". El hecho de la aparición espiritual cobra, además, especial importancia si se tiene en cuenta la frialdad que siempre ha rodeado a las relaciones de Julian con su padre, Yoko Ono o su hermanastro, Sean Lennon.
Sin embargo, no es la primera aparición que protagoniza John Lennon a gente que en algún momento estuvieron en su círculo de personas cercanas. Otro ex beatle, Paul McCartney, está convencido de que su amigo se le apareció, esta vez en forma de pavo real blanco poco después de que él, Ringo Starr y George Harrison se reunieran en 1995 para la grabación del single 'Free as a bird'. Se da la circunstancia de que la canción fue compuesta por John Lennon, pero nunca fue terminada, y Yoko Ono la cedió a sus compañeros de banda para que la acabaran en aquel mítico reencuentro.















