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domingo, 3 de agosto de 2008 :: Noticiascadadía > Latinoamérica

El estado de Chihuahua, un abanico abierto al turista

La Sierra Tarahumara de México acoge a numerosos visitantes españoles en verano

Foto: El estado de Chihuahua, un abanico abierto al turista

Fotos: Rafaela López Brocal

Foto: El estado de Chihuahua, un abanico abierto al turista

Foto: El estado de Chihuahua, un abanico abierto al turista

Foto: El estado de Chihuahua, un abanico abierto al turista

(Noticiascadadía/Rafaela López Brocal/Chihuahua (México).- La Sierra Tarahumara, situada en el estado de Chihuahua (México), es uno de los lugares más impresionantes que un turista puede visitar. Un espacio donde se encuentra una inmensa cantidad de atractivos naturales, así como la diversidad de la gente que puebla sus municipios. Como no podría ser menos, los españoles también se aventuran a explorar y a introducirse en este territorio, formado por extensos espacios.

El viajante descubre un mundo lleno de paisajes montañosos y coloridos. Es un lugar idóneo para el descanso y la relación. Una zona que invita a la reflexión, así como al contacto permanente con la cultura popular y el lado más tradicional del país.

Como si de una ventana se tratara, Chihuahua tiene numerosas aspectos y lugares que se pueden explorar. El municipio de Creel, ubicado en plena Sierra Tarahumara, es uno de los lugares más bellos de la República de México. En esta parte del país se localizan las Barrancas del Cobre, principal atractivo turístico del estado. Se trata de una montaña que cuenta con numerosos parajes, donde el turista se pierde en la inmensidad de sus alturas y espacios abiertos. Los miradores que se encuentran en la zona tienen una espectacular vista hacia los numerosos acantilados, un espacio que corta la respiración al turista cuando se acerca a los balcones y a los largos puentes. El visitante se deleita con el agradable aroma que desprende la gran variedad de pinos, es por lo que disfruta en todos los sentidos.

Un salpicadero de impresiones y vivencias personales que dejan huella. Las continuas lluvias estivales sorprenden al turista cuando camina por territorio chihuahuanse. Creel permite olvidar el fuerte calor que hace en esta época del año. Pasar las vacaciones en la Sierra Tarahumara es muy distinto a las que se disfrutan en España, no sólo por el clima sino por el ambiente. En este lugar, todas las experiencias dejan un grato recuerdo, ya que su gente es hospitalaria y acogedora. Además, las costumbres están fundamentadas en la buena comida y en la música ranchera. Este aspecto es uno de los mayores atractivos del estado de Chihuahua, así como los vestigios históricos de su pasado colonial y del transcurso de su independencia.

En contacto con las “entrañas” de la cultura

Los puestos ambulantes de artesanía forman parte de la idiosincrasia de los mexicanos. En las calles de Creel se pueden encontrar violines de madera, cobijas de lana, obras de palma, tambores, flechas, collares, mantas, pendientes y figuras para adornar el hogar. De esta tarea se encargan los tarahumaras, conocidos como los rarámuris (hombres de pies ligeros), que viven en la Sierra Tarahumara. La venta se envuelve en un agradable y divertido ambiente, donde nunca falta el buen humor y la picaresca.

Un paseo por los mercadillos mexicanos es descubrir un mundo nuevo. Por este motivo, se convierte en un signo de identidad y en un lugar que no deja indiferente al turista. Es el auténtico acercamiento a la cultura de México y a la forma de vida de sus habitantes. Para experimentar nuevas sensaciones y descubrir el placer del regateo es vital pasar por uno de ellos.

Numerosos lugares abiertos al visitante. La sierra donde se ubica Creel es un auténtico abanico de actividades naturales, entre las que se encuentran la caminata, la escalada y los paseos en caballo. Los numerosos españoles que visitan el municipio pasean por lugares como el Lago de Arareko, donde se puede acampar y disfrutar de una fogata, y la Cascada de Cusárare (con una longitud de 35 metros), en la que se observa algunas formaciones de piedra espectaculares. Antes de llegar al pantano, se encuentra la Misión de San Ignacio y a su alrededor se ubica un extraordinario bosque de pinos, casas y cuevas tarahumaras.

Otra de las atracciones es la Cascada de Basaseachic (de 310 metros), famosa por ser la más alta en América del Norte. Los municipios de Batopilas y Urique son espectaculares por las maravillosas vistas que ofrecen y por la vegetación que los rodean. El turista debe pasar por ellos para hacer un recorrido completo por esta parte del mundo.

La Sierra Tarahumara de Creel destaca no sólo por su belleza natural, sino por la variedad de la gente que ocupa sus comunidades. Se trata de una fusión entre el mestizaje, los indios tarahumaras de México y los turistas de diversas partes del mundo. Aunque los habitantes no dispongan de todos los medios económicos más básicos, siempre brindan su casa al visitante. Los mexicanos son auténticos y sencillos, un motivo por el que Chihuahua se convierte en uno de los lugares más carismáticos de la república mexicana.

Un paseo por la gran ciudad

Aquellos que quieren gozar de un ambiente totalmente diferente y urbano, se desplazan a la ciudad del estado grande de México, Chihuahua. En la gran capital se encuentra una amplia gama de ofertas turísticas, así como el placer de lo moderno y lo cotidiano. Una cita obligatoria es la catedral, la mejor muestra del barroco en el norte del país. Su cantera ocre (dorada) contrasta con el azul del cielo, tan intenso y cristalino en estas latitudes.

Las Grutas Nombre de Dios, ubicadas a quince minutos del centro histórico y con una longitud de 1.330 metros, es uno de los recorridos más impresionantes para el turista. Aparece emergida entre los cerros como una fortaleza de piedra indestructible que dota de magia el lugar. Para revivir la historia es imprescindible pasar por el Museo de Hidalgo (situado en la planta baja del Palacio de Gobierno), fundado para rendir homenaje al Padre de la Patria.  

La comida mexicana es algo que, especialmente, les gusta a los españoles cuando visitan el país. La variedad de sus sabores y los atractivos colores que decoran cada “platillo” la hacen muy peculiar. A pesar de que se trata de una tradición culinaria basada en la sencillez, los turistas disfrutan de auténticos manjares.

En la mesa mexicana siempre está presente el chile (picante característico), ingrediente que se utiliza para elaborar comidas como el caldo de oso y el chile con queso. Y como no podía ser menos en una tierra de ganaderos, la carne de vaca –popularmente conocida como de res- goza de gran calidad y prestigio. Ésta es muy propia para cocinar con huevo. Pero cuando se trata de nombrar al rey de la concina mexicana no hay que olvidar el frijol, el acompañante de cada comida.

La música forma parte de la cultura mexicana. Por este motivo, no es extraño encontrar numerosos cantantes que se ganan la vida por las calles de Chihuahua. Este es uno de los momentos que sorprende al turista, pues la espontaneidad y originalidad de los mexicanos es cuando más se manifiesta. Son alegres y ocurrentes, por lo que, en muchas ocasiones, se convierten en el foco de atención de cualquier paseo turístico. Chihuahua es tierra de encuentros, un lugar donde hay espacio para todo y para todos.  


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