El futuro Observatorio de Riesgos Psicosociales andaluz tendrá su base en Jaén
(Noticiascadadía/Jaén).- La función principal del empresario es salvaguardar la seguridad y salud de los trabajadores, y en este cometido se incluyen también el evitar los riesgos derivados del estrés laboral, el mobbing, el burnout o la violencia en el trabajo.
No en vano, el 55% de los trabajadores de los sectores de hostelería y educación no universitaria, así como el textil está quemado (sufre burnout) y el 4% es víctima de acoso psicológico en el trabajo (mobbing). Además, el 53% de los trabajadores tienen carga mental alta y el 8% carece de unas relaciones laborables.
Estos datos fundamentan la preocupación de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Jaén por la creciente incidencia de los riesgos psicosociales en el trabajo, derivados, sobre todo, de las pésimas relaciones laborales que padece la provincia como pueden ser la temporalidad, la precariedad, la subcontratación o los ritmos elevados del trabajo.
Para tratar de dar respuesta a este problema global, Jaén contará con una base del Observatorio-Laboratorio de Riesgos Psicosociales andaluz, presentado recientemente. Para Ramón García, técnico de Prevención de Riesgos Laborales, la iniciativa permitirá diseñar estrategias para implantar nuevas prácticas de prevención de este tipo de problemas laborales en las empresas, así como incentivar la búsqueda de iniciativas legislativas que establezcan posibles soluciones.
“Con el observatorio pretendemos que este tipo de problemas en el trabajo sean tenidos en cuenta por los delegado de prevención y los trabajadores y se constituya en referente en la creación de un Observatorio Permanente de Riesgos Laborales, planteado por UGT en abril de 2003 a la Comisión Especial del Senado sobre Riegos Laborales”, resalta García.
El técnico subraya que es necesario inculcar una responsabilidad social a las empresas que se traduzca en una prevención de riesgos también psicosociales. Además, advierte que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales recoge estas cuestiones, por lo que “ni los poderes públicos ni los interlocutores tienen excusas de vacío legal para ampararse en una postura pasiva ante esta creciente realidad, que no sólo incrementan el número de accidentes y enfermedades en el trabajo sino que, también, inciden y agravan los riesgos físicos”.
Asimismo, hace hincapié en que la Estrategia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo destaca la emergencia en los últimos tiempos de este tipo de riesgos por los cambios tan profundos en el mundo del trabajo.












