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lunes, 23 de julio de 2007 :: Noticiascadadía > Cultura

El Museo Marítimo Ría de Bilbao abre al público la exposición “Puertos españoles en la Historia�?

La muestra la componen cinco grandes áreas y permanecerá expuesta hasta noviembre

Foto: El Museo Marítimo Ría de Bilbao abre al público la exposición “Puertos españoles en la Historia�?

(Noticiascadadía).- El Museo Marítimo Ría de Bilbao abrió el pasado día 17 de julio al público la exposición “Puertos españoles en la Historia�?, que permanecerá en la Sala de exposiciones temporales del Museo hasta el 11 de noviembre. Esta muestra es el resultado de una labor de investigación del Ministerio de Fomento, acometida a través del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) y de su Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo (CEHOPU).

La exposición está dividida en cinco secciones formadas por paneles con texto e imágenes, y maquetas y objetos. Es una visión integral de la historia de los puertos del Estado desde la Antigüedad hasta finales del siglo XIX, que contempla las diferentes formas con las que se ha afrontado el reto que supone construir y mantener estas infraestructuras, las técnicas necesarias para la vida portuaria, y la configuración actual y pasada de los principales puertos españoles.

El primer área está dedicada al Mundo Antiguo y Medieval, y lo que en ella se contempla, de manera sintética, son más de 2.000 años de historia portuaria, desde los primeros puertos fenicios de los que tenemos noticia hasta la época de los grandes descubrimientos y las navegaciones oceánicas en el siglo XV. De esta lejana época, de la que lógicamente quedan menos noticias y vestigios y en la que los puertos eran poco más que buenos refugios naturales, se conservan en España dos de los grandes hitos de la historia portuaria romana, como son el muelle de Ampurias y el faro de Brigantium o Torre de Hércules, en A Coruña. Asimismo existen evidencias de importantes atarazanas medievales, donde los gobernantes musulmanes y cristianos acometieron la construcción de sus flotas.

El �?rea II, por la íntima relación entre el barco y el puerto, se dedica a La construcción y carenado de las embarcaciones, y en ella se habla de las instalaciones específicas para la construcción naval y de las tareas de reparación y mantenimiento de los barcos, efectuadas en los puertos, en instalaciones específicas: gradas, muelles de carena, varaderos, diques secos, como los construidos en el siglo XVIII en los grandes arsenales de la Armada, o los decimonónicos diques flotantes de hierro.

La tercera de las secciones de exposición, Técnicas constructivas portuarias, aborda los principales problemas que suscita la construcción de un puerto y las diferentes técnicas históricamente empleadas por los ingenieros portuarios, que constituyen el grupo más ingenioso, diverso y complejo de la ingeniería civil. Las técnicas para cimentar y construir bajo el agua, la construcción de diques para defensa del oleaje o los múltiples medios empleados para hacer frente al secular problema de los aterramientos, son algunos de los temas que se tratan en este apartado.

El �?rea IV, Servicios portuarios para el trafico marítimo, tiene por finalidad poner de relieve la principal función de los puertos: facilitar el tráfico de mercancías y el transporte de viajeros. En ella se muestran algunas obras como faros y luces portuarias, muelles de atraque, cargaderos de mineral, grúas para la carga y descarga de mercancías, tinglados y almacenes para su cobijo, etc.

El �?rea V, por último, bajo el título Los puertos y las ciudades, se centra en las relaciones entre el puerto y la ciudad. Aquí se hace un repaso, a través de planos, grabados y fotografías, a ciudades portuarias, como Bilbao, ofreciendo su desarrollo desde su fundación hasta el siglo XIX.

La exposición, además, se ambienta con la escenografía, formada a partir de reproducciones de mercancías diversas. El discurso expositivo se completa con trípticos informativos y un completo catálogo. En éste, además de recoger todos los paneles y algunos de los objetos expuestos, podemos encontrar seis estudios monográficos, profusamente ilustrados, de varios especialistas en la materia, así como un anexo sobre el sistema de patentes del siglo XIX, todo ello completado con una abundante bibliografía de referencia.

La exposición, tras su apertura en Sevilla en 1994, ha recorrido gran parte de España, aunque también ha viajado fuera de nuestras fronteras a otros dos puertos peninsulares: Lisboa y Oporto.

 

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