El PP ha anunciado la creación de un contrato de integración entre los españoles e inmigrantes
(Noticiascadadía).- El primer permiso de
residencia y trabajo que obtiene el inmigrante es
por 1 año, en España. Cumplido éste, debe acreditar
haber trabajado al menos seis meses y estar
haciéndolo en el momento de solicitar la
renovación. Dicha renovación, si se concede, abarca
un período de 2 años. La siguiente renovación, que
tiene similares requisitos, concede permiso por
otros 2 años. Después de éstos el inmigrante puede
pedir ya un permiso de residencia permanente, que
cada 5 años se renueva con la mera presentación de
una copia de la declaración de la renta.
La secuencia de permisos y renovaciones, por tanto,
es: 1 año-2 años-2 años-permanente renovado cada 5
años.
En España, ahora, ninguna de esas renovaciones
exige un compromiso expreso de integración.
Situación actual en Europa:
Francia tiene establecido un Contrato de Acogida e
Integración que se tiene muy en cuenta en la
concesión o denegación de permisos. La nueva Ley lo
extiende incluso a los solicitantes del primer
permiso.
El Estado se compromete a fomentar la formación
linguística en francés, formación sobre la vida en
Francia y sobre los valores de la sociedad
francesa. El inmigrante se compromete a seguir los
módulos propuestos de formación cívica y
linguística, y a participar a las evaluaciones
previstas.
Bélgica tiene un modelo bastante similar al
francés.
Holanda impone un examen previo de integración, no
sólo para los que llegan sino también para los ya
residentes. El examen se refiere a conocimiento de
la lengua y a las costumbres y valores holandeses.
Quien no lo supera no puede acceder a un
permiso.
En Reino Unido se puso en marcha a finales de 2005
el examen “Vida en el Reino Unido” obligatorio en
los procesos de concesión de la nacionalidad
británica. Debe acertar en un 75% de las
respuestas. Se puede hacer cuantas veces se
necesite hasta aprobar.
En marzo de 2006, los ministros de Asuntos
Exteriores de Alemania, Francia, el Reino Unido,
Italia, Polonia y España se reunieron en una cumbre
informal para examinar la posibilidad de introducir
un «contrato europeo de integración» o un «examen
europeo» para los inmigrantes que desean
convertirse en ciudadanos de un Estado miembro de
la UE. Se acordó examinar la propuesta aunque
algunos Estados ya lo aplicaban o lo estaban
debatiendo internamente.
PROPUESTA DEL PARTIDO
POPULAR:
Introducir un Contrato de
Integración
¿Cuándo? En la primera renovación del permiso de
residencia y trabajo. Es decir, cuando el
inmigrante ya lleva un año con nosotros y
manifiesta su intención de adquirir una estabilidad
en la sociedad española.
¿A quiénes afectaría el contrato de integración? A
todos los extranjeros, exceptuando los comunitarios
(UE-27).
¿En qué consiste? Sería un documento formal, que
plasmara el compromiso mutuo del inmigrante y de la
sociedad española en favor de su integración.
¿Cuál sería su contenido? El inmigrante se
comprometerá:
- a cumplir las leyes españolas,
- a respetar las costumbres de los españoles,
- a aprender el castellano y, si lo desea, otra
lengua cooficial,
- a pagar sus impuestos y cotizaciones,
- a trabajar activamente para integrarse entre los
españoles, y
- a retornar a su país si por espacio de un período
de tiempo carece de empleo y de medios para
sostenerse.
Como contrapartida, España se comprometerá en dicho
contrato:
- a concederle los mismos derechos y prestaciones
que a un español,
- a ayudarle en su integración,
- a respetar sus creencias y costumbres
particulares, mientras no sean contrarias a las
leyes españolas,
- a enseñarle el castellano y, si lo desea, la
lengua cooficial del lugar donde resida,
- a ayudarle y formarle para encontrar empleo
durante un período de tiempo, y
- a ayudarle a retornar si por un período de tiempo
carece de empleo y de medios para sostenerse.
¿Cómo se garantizaría su cumplimiento? Si el
incumplimiento se hace evidente, daría lugar a la
no renovación del permiso de residencia.
¿Significa eso que se rechaza la diversidad
cultural o los rasgos propios de cada inmigrante?
En absoluto. De hecho, uno de los compromisos del
contrato, por parte española, sería a respetar sus
creencias y costumbres particulares, mientras no
sean contrarias a las leyes españolas. Este respeto
no es incompatible con el deseo de que todos
conozcan la lengua española y que todos respeten
los principios legales de España y los valores
comunes en los que éstos se sustentan.












