Entrevista a Eric Clapton por Julián Ruiz (Interviú)
Acaba de ponerse a la venta ‘The road to Escondido’, el álbum que Eric Clapton ha grabado con J. J. Cale. Siempre inquieto, tras su reciente gira en Japón actuará a comienzos de año por primera vez en Corea
(Ncd/Interviú).- “Me canso menos cuando estoy de
gira que cuando me siento en mi casa sin hacer
nada�?, asegura a sus 61 años. Eric Clapton acaba
de publicar su nuevo álbum, The road to
Escondido, cuya salida al mercado se ha
retrasado más de un año “por problemas
logísticos�?. Ha grabado este trabajo con uno de
sus ídolos, J. J. Cale, el compositor de Cocaine,
una de las canciones emblemáticas de la portentosa
carrera de Clapton.
“Estoy muy orgulloso de haber podido hacer un disco
con uno de mis héroes. Cuando grabé mi primer álbum
en solitario se me ocurrió realizar una versión de
‘After midnight’, una de las canciones de Cale, y
me fue muy bien. Luego, ‘Cocaine’. Gracias a él he
tenido mucho éxito y he podido explorar en
canciones de excelente calidad�?. Clapton posee una
humildad que bordea la enfermedad. A veces es tan
exacerbada que parece irreal. Pero nunca ha
cambiado Siempre será así. Otras veces resulta tan
tímido que incluso no disimula para decir: “Jamás
le pregunté a Cale si le habían gustado mi
versiones. Me encantaría que fuera así. Sí le
pregunté qué le parecería hacer un disco conmigo.
También le aclaré que había intentado en muchos de
mis discos sonar como lo hacía él, pero que jamás
lo había conseguido. Antes de morirme quería hacer
un disco con J. J. Cale. Me dijo que estaría
encantado en hacer un disco conmigo, que no había
problema. Y aquí estamos�?.
Un relajado Clapton nos explica cómo fue el proceso
de trabajo: “Primero John [J. J. Cale] me mandó
unas nueve canciones. Ya sabía que antes había
quitado algunos temas que a mí me hubiese gustado
incluir en este disco, pero la cosa estaba planeada
así. Me dediqué a escucharlas, y luego, a trabajar
en ellas. Al final, preferí seguir en su casa, en
Escondido, en ese ‘valle mágico’ para los indios en
el sur de California. Luego, resultó fácil
grabarlas, en una o dos tomas como máximo�?.
Una de las circunstancias por las que el álbum se
ha retrasado fue la muerte de Billy Preston, que
había intervenido feliz y brillantemente. Ahora,
The road to Escondido está dedicado a su
memoria. Clapton ya participó en el primer éxito de
Preston, cuando éste se había convertido en uno de
los primeros fichajes del sello Apple, de los
Beatles. “Este álbum es una mezcla de muchos
estilos. No es música de blues ni funk ni folk. Es
algo que está justo en el intermedio. Y todos esos
estilos giran entorno a J. J. Cale. Su sello, su
estilo, sigue siendo muy fuerte�?, asegura Clapton.
En su medida humildad nos asegura que está
perdiendo talento con el paso del tiempo. “Yo creo
que estoy en declive. Es lo normal. Cada vez canto
peor, toco con menos brío la guitarra. Pero no me
asusto, la edad pervierte las manos y la voz. Y
todo, en realidad, todo�?.
Un nuevo sentido de la vida
Clapton sabe que su vida ha ganado en salud al abandonar completamente el terreno de la heroína y del alcohol: “No está tan lejos el tiempo en el que lo primero que hacía al llegar a las habitaciones de los hoteles era mirar el minibar. En media hora, lo había vaciado. No dejaba ni una gota de alcohol. Ahora, por lo menos cuando abro y miro sólo me fijo en los cacahuetes, en el chocolate. Es como si me hubieran dado otra visión de la vida�?.
Durante años, dejó de tocar en directo Cocaine, en plena locura de su adicción a las drogas y al alcohol: “Pensé que le estaba mandado un mensaje negativo a la gente. Así que dejé de tocarla en directo. Ahora, he recapacitado y me he dicho a mí mismo que, en realidad, es una canción contra la droga, no a favor de ella, así que la llamo «sucia cocaína». Mejor así�?. Metido en un mundo muy familiar en estos últimos años, como consecuencia de haber sido padre de tres niñas, trata de filosofar sobre su propia existencia: “En la actualidad, me veo como un trovador. Aunque el otro día me vi también como un samurái que no puede renegar de su misión. Pero puedo ser también ‘Don Quijote’, en el sentido idealista de mi profesión�?. Su esposa, Melia, de 29 años, le ha cambiado la vida. El playboy que tenía entre sus conquistas a Naomi Campbell, Sharon Stone y Sheryl Crow es en la actualidad un hombre de familia: “Hubo un tiempo en que yo mismo me relacionaba siempre con el sexo. Las conquistas eran o formaban parte de mi existencia. Veía a una mujer en una habitación y la magnetizaba. Pero era un ser peligroso, porque no puedes ser bueno cuando ni tú mismo te sientes bien�?. Clapton conoció a Melia en 1999, en una fiesta que su gran amigo Giorgio Armani había organizado en Los �?ngeles, mientras grababa el disco con B. B. King. Ella trabajaba para el modisto y se acercó al guitarrista pidiéndole un autógrafo para su tío, un gran fan: “Lo que más me llamó la atención de ella era que me aseguraba que no conocía ni una de mis canciones y sabía muy poco de mi carrera�?. Empezaron a salir, pero a las pocas semanas habían roto. Melia dejó Los �?ngeles para trabajar en su Ohio natal, con su padre.
Pero en septiembre del 99 volvieron a estar juntos: “Al principio, me entró pánico de pensar en volver a tener hijos, porque pensaba que cuando ellos entraran en la pubertad, yo tendría más de setenta años. Pero luego me convencí a mí mismo de que tenía que dejar de pensar en el fantasma de mi vida caótica. Ahora creo que se podría hacer una buena canción de eso mismo. Yo con setenta, y ellos con quince. Tendré que grabarla�?. En los últimos tiempos, Clapton se queja de padecer tinnitus, un zumbido en el tímpano producido por los años de tocar cerca de potentes amplificadores: “Uno de mis oídos está arruinado, como pasa con mis amigos Pete Townshed y Phil Collins. A veces, me paro y escucho. Es como si tuviera un silbido permanente. En fin, una locura�?. Durante años se ha negado hablar de la muerte de su único hijo varón, Connor, una tragedia que le inspiró la famosa Tears in heaven, que a cambio le dio tantos premios Grammy –los Oscar de la música–. Pero ahora ha pasado el tiempo suficiente para sentirlo con perspectiva: “Yo estaba también en Nueva York cuando mi hijo cayó al vacío. Pero no estaba conmigo. Yo me encontraba en la habitación de un hotel, en la calle 57, a siete manzanas del edificio donde murió. Yo iba almorzar con él, cuando de repente recibí esa llamada telefónica con la voz histérica de su madre, Lory, gritando que Connor se había caído al vacío. En un momento, creí que se trataba de una broma maléfica. No me lo podía creer. Connor tenía cuatro años y medio. Escribí la canción, pero todavía se me pone un nudo en la garganta cuando interpreto ‘Tears in heaven’�?.
Clapton no ha abandonado nunca su natal Londres. Vive muy cerca del Royal Albert Hall. Por eso adora tanto esta sala, que cada año se convierte en sede de sus conciertos: “Londres es mi lugar. Yo soy inglés. Nunca he considerado vivir en otro lugar. Hubo un tiempo en que consideré la idea de vivir en Ginebra, en Suiza, por cuestión de impuestos y también de privacidad. Pero pensé que me equivocaría. Sí, es cierto que en Antigua tengo mi segunda casa, pero allí está mi fundación y mi escondite invernal. Nada más. Siempre trataré de ser un ‘english gentleman’. Y que no se me ofenda nadie, pero no existen los ‘spanish gentleman’, ni los ‘americans gentleman’, ni siquiera los ‘french gentleman’. Ese es uno de los pocos privilegios de ser inglés�?. Sí, Eric Clapton tiene razón: es, para todos los que le conocemos, un puro y simple gentleman.










