"Estoy convencido de que la literatura es cosa de tramposos"
El mexicano Xavier Velasco se adentra en el mundo de la infancia en "Este que ves", su primera novela tras obtener el Premio Alfaguara de Novela en 2003
(Noticiascadadía/Agencias).- "Después del Premio
Alfaguara vino un impasse", confesó el autor,
porque, añadió, "pasan demasiado cosas para
asimilarlas y yo no pude escribir durante un par de
años".
Si la premiada "Diablo guardián" fue una novela de
fuga -con un personaje rebelde, adolescente que
está contra todo y todos-, "Este que ves" es una
obra de supervivencia.
Se trata de la historia de la propia niñez del
autor, hijo único que no contó con el "espejo" que
proporcionan los hermanos, y en la que Velasco
quería bucear desde hacía tiempo, porque, de hecho,
considera es la que le "legitima" como
escritor.
Xavier Velasco, que además de en la ficción se ha
adentrado en el género del ensayo y del cuento,
visita esta semana Madrid para participar en la
Feria del Libro, uno de los eventos más
significativos de la literatura en español.
"Este que ves", editada ahora en España por
Alfaguara, narra como un niño se salva, a través de
la escritura, del sufrimiento de una infancia poco
feliz, al igual que le ocurrió a Velasco.
"Yo fui un niño apestado, sin amigos", relató el
autor, al recordar que en el colegio no tuvo
prestigio social entre sus compañeros y que comenzó
a escribir a los 8 o 9 años para poder "escapar" de
esa situación.
"No me gustaba el fútbol, y sí la música, en
especial las canciones de Raphael, y me atraían las
niñas", reveló Velasco al explicar su escaso éxito
en el mundo escolar, del que dijo, desconocía los
códigos.
Reconoció el autor que la novela supuso "un proceso
inverso al exorcismo, meterse de nuevo en los
demonios infantiles, que uno cree que se han ido,
pero que en realidad nunca te abandonan".
"Escribí esta novela desde el fondo de las tripas,
me hice pedazos por dentro para contarla, la gocé y
la sufrí inmensa e intensamente", aseguró.
Porque para Velasco en la infancia los problemas
eran difíciles de resolver, ya que, dijo, "un niño
no puede cambiar nada de su vida, ni de la escuela,
ni de su casa ..., sus manos están atadas".
Por ello, todos los días, reveló, "me escapaba, a
través de la escritura y la imaginación".
Velasco cree en la figura "marginal" del escritor,
en el sentido de que en "Latinoamérica -relató- es
muy difícil dedicarse solo a la literatura sin otro
sustento" y recordó como hasta hace pocos años
trabajó también como publicista.
Además, añadió, el autor "siempre busca una forma
de marginalidad e investiga sobre la forma de
apartarse de la colectividad para verla desde
lejos".
Velasco se refirió a la "vigorosa" situación del
proceso creativo en México, con plumas como las de
David Toscana, Jorge Volpi e Ignacio Padilla.
Subrayó que en su país ha llegado el fin de la
"corporatización oficial de los escritores" con la
llegada de las nuevas prácticas políticas, porque
un escritor, afirmó, no "tiene que estar cerca del
poder�?.
La función social del escritor "es la de ser
honesto consigo mismo", aseguró Velasco.
Admirador confeso de Mario Vargas Llosa, se mostró
muy interesado en el trabajo de los escritores
españoles Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte,
Javier Cercas o Rosa Montero.
Y fiel a su convicción de que la evolución en su
oficio significa arriesgar, Velasco adelantó que
trabaja en una nueva novela, con varios planos y
personajes, que nada tiene que ver con "Este que
ves" ni "Con diablo Guardián" y que estará
concluida en una año aproximadamente .















