"Externalizar es caminar juntos"
Discurso completo del Comandante Pena (Mando de Apoyo Logístico a las Operaciones) en el ámbito de la celebración en Valencia de Punto de Encuentro 2007 (PE´07)
(Noticiascadadía).- Soy el Comandante Pena y como el resto de componentes militares de la mesa nº1 pertenezco al Cuartel General del Mando de Apoyo Logístico a las Operaciones (MALOG OP), en donde mi actividad diaria se centra en la función logística MOVIMIENTO Y TRANSPORTE. Hoy me dirijo a Ustedes en calidad de Vicepresidente de la mesa nº 2.
Con mi intervención, pretendo reforzar las ideas más importantes expresadas desde esta mesa, relacionándolas en algunos casos con lo expuesto por la mesa anterior, y contribuyendo en definitiva a la consecución de uno de los objetivos fundamentales que debe alcanzar este Punto de Encuentro que es, sin duda, motivar y suscitar el interés de todos los presentes, civiles y militares, sobre “LA EXTERNALIZACIÓN EN NUESTRAS FUERZAS ARMADAS”.
La externalización en las FAS. Interés a todos los niveles:
Los aquí presentes ya habrán podido apreciar que la externalización no es algo nuevo en este ámbito. Determinados servicios ya son prestados por empresas civiles tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. A esta situación debemos añadir el elevado interés existente en recibir nuevas aportaciones y propuestas de aplicación en este campo.
Desde nuestra mesa se han expuesto los antecedentes de la externalización desde sus orígenes en el mundo empresarial hasta hoy en día en que las FAS han adaptado esas tendencias integrándolas totalmente en su seno para así conseguir un mutuo beneficio (RECIPROCIDAD), que en el caso empresarial no debe ser únicamente el económico, al menos al principio.
Todo esto se ve reforzado por la concienciación asumida desde todos los niveles del Ministerio de Defensa, expresado en los diferentes documentos que establecen la actuación futura de los Ejércitos (Directiva de Defensa Nacional, Revisión Estratégica de la Defensa), en donde se recogen conceptos dirigidos a resaltar la creciente necesidad de la participación de la empresa civil en nuestras actividades.
Expresiones del tipo “Promover la participación de empresas civiles…., “…acudir siempre que sea posible al sector privado para cubrir el resto de necesidades…”, etc. forman ya parte de lo que debe ser nuestra necesaria relación con el mundo empresarial.
A nivel del Ejército de Tierra, es importante señalar que nuestra máxima Autoridad logística considera la externalización de parte del apoyo logístico como una necesidad ineludible. También expresaba recientemente que la relación Ejército-empresa debe estar sustentada en la mutua confianza y colaboración. Para ello haría falta voluntad, creatividad, espíritu emprendedor y caminar juntos….
Este impulso ha tenido su refrendo con la inclusión en nuestra DOCTRINA DE APOYO LOGÍSTICO, documento militar de referencia de la Logística del Ejército de Tierra, de un capítulo bajo el título de “Sistemas de Apoyo civiles a nuestra Logística. La Externalización”. No hay ninguna duda del gran interés e impulso que desde nuestra Institución se quiere dar a la externalización y, por tanto, a la relación Ejércitos-Empresa.
Ventajas, inconvenientes, límites:
Son ya conocidas las indudables ventajas que la externalización nos puede aportar: Aumento y mejora de ciertas capacidades operativas, ahorro de recursos humanos y materiales, acceso a medios, tecnología o procedimientos que las Fuerzas Armadas no disponen, etc.
Éstas y otras muchas han sido ampliamente expuestas y desarrolladas por esta mesa, tanto con carácter general como particular en los diferentes casos prácticos expuestos. El objetivo de estas presentaciones ha sido mostrar, desde diferentes puntos de vista empresarial, las “bondades” de la externalización y cómo a través del tejido empresarial se puede alcanzar más fácilmente su consecución mediante la aplicación y adaptación de sus herramientas.
Para las FAS, disfrutar de estas ventajas, supondrá el aprovechamiento “ad-hoc” de todas las capacidades y tecnologías industriales y empresariales existentes tanto de ámbito nacional como internacional.
Pero no todo es de “color de rosa” en este camino que queremos y debemos recorrer juntos. No debemos olvidar que la Externalización también tiene inconvenientes: Posible efecto de atrofia en las capacidades orgánicas de las FAS, dependencia del sector civil, posible incidencia de la legislación laboral en la seguridad de la prestación del servicio, dificultad en la acción de mando, pérdida de confidencialidad, etc.
También debemos insistir una vez más que no todo es externalizable. La externalización debe regirse por unos criterios insoslayables. No se pueden externalizar tareas de combate, aquellas que supongan merma de operatividad de las unidades, ni tampoco aquellas que supongan privación de conocimientos o técnicas que deban o pudieran ser asumidas en operaciones, exclusivamente por militares.
Inconvenientes y límites no deben suponer una merma en el interés que pretendemos generar en la empresa civil. Pero es necesario que ambas partes conozcan y tengan en consideración hasta dónde se puede llegar, el grado de cesión que podemos alcanzar en cada momento y los mecanismos de recuperación, en caso necesario, de determinadas capacidades. La externalización debe ser siempre un viaje con billete de ida con la vuelta “abierta”.
Barreras y complejidad
De diversas formas se ha mencionado que para alcanzar el adecuado grado de colaboración entre Fuerzas Armadas y empresa civil es necesario eliminar determinadas barreras o hacer menos complejo el camino a seguir. Estamos obligados a colaborar y entendernos.
Afortunadamente, la mayoría de las posibles barreras iniciales ya han sido superadas o está en vías de serlo. La situación actual en cuanto a la superación de esos obstáculos la podríamos resumir así:
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Estamos externalizando servicios en todas las ZO,s en las que nos encontramos desplegados. Este cambio de concepto ya está plenamente asumido; y con él sus éxitos y posibles fracasos.
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La sociedad cada vez valora más y mejor a nuestras FAS y reconoce su labor tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
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El sentimiento de desconfianza prácticamente ha desaparecido y ya se ve como algo normal la relación civil-militar en busca de objetivos comunes.
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Por un lado, las FAS están sometidas a un proceso continuo de mejora y actualización tanto de su soporte tecnológico como de la calidad de sus recursos humanos. Por otro, las empresas en su batalla diaria se especializan mucho más en su “core business” y son capaces de ofrecer unos productos y servicios cada vez de mayor calidad. Unos y otros se esfuerzan porque sus capacidades estén al nivel que el uno espera del otro.
Todos los puntos anteriores (cambio, sociedad, desconfianza, capacidades, etc.) relacionados con la superación de barreras “progresan adecuadamente”.
Pero al igual que sucede en una carrera de obstáculos, el deportista cuya especialidad sea este tipo de competición (me refiero a una carrera con las características de una prueba, mezcla de 3000 obstáculos y de una maratón), entrena día a día en incrementar sus capacidades y su técnica, nosotros también debemos progresar de igual modo, a través de una relación permanente y duradera.
Sin embargo, hay un aspecto que no he mencionado y que es el relativo al “desconocimiento”. A pesar de todo lo que aquí se ha presentado sobre la experiencia ya acumulada, la empresa civil tiene grandes dificultades para aproximarse a sus Fuerzas Armadas, excepto en los casos en los que se promueven determinadas contrataciones o prestaciones a través de concurso público con la correspondiente publicidad y en el que se detallan las condiciones y procedimientos de acceso. Al margen de estas situaciones, la empresa que quiera acercarse a ofrecer un determinado servicio, proyecto, etc. no lo tiene de entrada fácil.
Comentaba estos días atrás un vocal de esta mesa, la dificultad que encontraba cuando pretendía incrementar su cartera de clientes dentro del propio Ejército; todo ello, a pesar de ser ya un Proveedor acreditado de nuestro Ejército. Desde fuera no se distinguen unos claros interlocutores o cauces a través de los que poder encaminarse.
Se hace necesario, por tanto, y permítanme la expresión, un “Banderín de Enganche Empresarial”. Una referencia permanente, clara, conocida y fácilmente accesible. Esta referencia podría coincidir o ser algo muy parecido a lo citado por el presidente de la mesa cuando se refirió a la creación de un Comité de Expertos.
Externalización en Operaciones.
Alcanzado este punto de mi intervención en el que he recalcado el interés existente en las FAS por externalizar lo externalizable, con sus ventajas e inconvenientes, con las dificultades existentes, es el momento para poner de manifiesto qué necesitamos, qué esperamos respectivamente de la otra parte y qué ofrecemos.
¿Qué necesitamos?
La respuesta a esta pregunta ha sido el motivo central del trabajo desarrollado por la mesa n º 1. No obstante, nuestra mesa, con la exposición de diferentes casos prácticos, ha presentado soluciones a problemas empresariales reales. Soluciones que podrían ser perfectamente extrapolables y de aplicación a las necesidades extraídas de la mesa n º 1.
Para ello las empresas aportarán lo que realmente saben hacer, empleando para ello sus técnicas habituales, con las adecuadas adaptaciones al nuevo reto: “tecnología y formación”, “capacidad financiera y de inversión”, “optimización de recursos”, “know how”, “competitividad”, “adaptabilidad y adecuación”, etc.
Antes de finalizar este apartado de necesidades, debemos tener claro que el único parámetro para medir un Ejército es su eficacia. Los Ejércitos no han de ser baratos sino eficaces. Por tanto, no es válida la externalización cambiando costes por eficacia.
¿Qué esperamos respectivamente de la otra parte?
Creo que la respuesta a esta pregunta se podría resumir en muy pocas palabras y enlaza con la idea general de estas conclusiones: “Caminar juntos”. Esta idea ha sido citada en el día de hoy de diversas formas al hacer referencia a los términos de “partner”, colaborador, socio de referencia o socio estratégico.
El concepto “cliente-proveedor” en cuanto a la relación Fuerzas Armadas-empresa civil en el ámbito de la externalización, debe superarse, pasando a otra en la que exista una plena y común implicación en los problemas a solucionar, un compromiso en los resultados a obtener y en los objetivos a alcanzar; entendiendo además cada parte las capacidades y necesidades de la otra y estableciendo relaciones fructíferas a medio y largo plazo.
En este ambiente ideal de colaboración también será necesario un esfuerzo de adaptación y adecuación por ambas partes.
El militar tendrá que acostumbrase a trabajar muy próximo al empleado civil, con sus particularidades, legislación y forma de proceder; sin perder de vista que el grado de colaboración repercutirá en el tipo de contrato que se suscriba y con ello el grado de implicación a alcanzar. Me refiero a la protección / seguridad del personal civil, equipamiento, prestaciones de tipo sanitario, transporte, etc.
Pero, en mi opinión, tal vez sean las empresas las que tengan que acometer más cambios tanto en sus estructuras (nuevos departamentos, divisiones, etc.) como en sus capacidades tecnológicas y humanas, para poder prestar sus servicios al nivel requerido en una zona alejada de nuestras fronteras, con accesos en muchas ocasiones escasos y difíciles (tanto físicos como administrativos), en ocasiones hostil con el extranjero o colaborador de los Ejércitos de la coalición establecida y habitualmente con pocas posibilidades de explotación local de recursos materiales y humanos.
Además se deberá tener en cuenta los especiales requisitos en cuanto a las necesarias exigencias de seguridad, así como de procedimientos de licitación que contemplan las Organizaciones bajo cuyo amparo se llevará cabo habitualmente la intervención de España en Operaciones de carácter multinacional.
¿Qué ofrecemos?
No es necesario explicarle al mundo empresarial las aportaciones de valor que las Fuerzas Armadas les pueden proporcionar, sobre todo cuando la pretensión es “abrir las puertas” a un futuro en estrecha unión. Los Ejércitos, el ESTADO, es un excelente socio para cualquier empresa.
Entre todas esas aportaciones de valor quisiera detenerme en la relativa a la expansión: nuevos mercados, posicionamiento estratégico, etc. En este sentido el Presidente de la mesa n º 1 ha citado el cuerpo doctrinal aliado en el que dentro de las “modalidades de apoyo logístico multinacional” figuran los “servicios de apoyo logístico proporcionado por terceros”. Como él mismo citó “es una realidad imparable de creciente demanda”.
La externalización está llamada a alcanzar un mayor protagonismo en el contexto multinacional. Nuestra empresa civil, podría prestar sus Servicios no solo a España sino a otras naciones que lo requiriesen, porque su prestigio y buen hacer las harían acreedoras de esa confianza.
En este marco de colaboración podríamos incluso alcanzar metas superiores en las que España podría asumir la responsabilidad general de coordinar y suministrar una serie de actividades de apoyo logístico o de proporcionar una clase de apoyo o servicio determinado a una fuerza multinacional o parte de ella. Esto que acabo de citar coincide con la definición de otras modalidades de apoyo logístico multinacional contempladas por la Alianza (Nación Líder o Nación Especializada). Todo ello porque nuestras capacidades estarían por encima de las exclusivamente militares, gracias al binomio Ejércitos-empresa, cuyos frutos serían el resultado de esa mutua confianza y colaboración duradera
Finalmente y para terminar mi intervención quisiera agradecerle a todos ustedes la atención prestada. Espero haber contribuido a motivar y suscitar su interés sobre el tema principal de este Punto de Encuentro.
Quisiera aprovechar estos últimos instantes para resaltar el gran trabajo realizado por todos y cada uno de los componentes de esta mesa n º 2, cuya participación les ha exigido un importante trabajo añadido a sus responsabilidades diarias, así como, en algunos casos, largos desplazamientos para poder asistir a las diferentes reuniones necesarias para coordinar el trabajo aquí presentado.
Especial mención a nuestro Presidente Sr. D. José Luis Rodríguez que con su ilusión y trabajo nos ha “liderado” desde el primer momento.
Yo, como único ponente militar de esta mesa, quiero destacar la gran satisfacción que me ha supuesto compartir mesa, el mantel vendrá luego, con personas tan diferentes que han demostrado desde un principio su gran interés por participar en este reto y un gran cariño y admiración en todo momento hacia nuestras Fuerzas Armadas.
Muchas gracias.













