sábado, 5 de enero de 2008 :: Noticiascadadía > Latinoamérica

Florencia de la V: "A mí la gente ya no me ve como un travesti"

Está en Carlos Paz, disfrutando del éxito de la obra "El champán las pone mimosas", mientras se prepara para regresar a la TV

Foto: Florencia de la V: "A mí la gente ya no me ve como un travesti"

(Noticiascadadía/Agencias).- La escena es casi bucólica: gran parque con pileta, vista panorámica del lago San Roque, mesa de jardín y a su alrededor un grupo pintoresco: Agustina Vicoli, modelo pulposa compañera de elenco con su novio, el jugador de fútbol, Claudio "Turco" Husain, Pablo Goicochea (el odontólogo pareja de Flor) en bermudas y con tatuajes varios en los brazos y en el centro la diva, Florencia de la Ve, en túnica blanca, anteojos de sol y ojotas.

Todos concentrados en una torta de chocolate. Y mate. Completan la postal dos perritos mínimos: un pomeranian llamado García y un maltés que responde al nombre de Cayetano, firmes al lado de la estrella.

Instalada en el barrio Costa Azul, bien alejado del centro, Florencia pasa su segunda temporada en Villa Carlos Paz con la obra El champán las pone mimosas, una de las más convocantes en esta ciudad serrana en la que conviven poderosas camionetas último modelo (de los campesinos de la soja o de los propios famosos) con familias numerosas de perfil netamente gasolero.

La casona alquilada está muy lejos de los infernales autos que aturden con fragmentos de las obras que publicitan a través de potentes parlantes. "¡Mirame la anaconda!", grita la voz de Yayo, el cordobés procaz de las cámaras ocultas de ShowMatch.

"Yo me quedo acá y no salgo en todo el día -explica la actriz- vedette- conductora-. Nos levantamos tarde, la chica hace la comida, comemos, hacemos pileta, tomamos mate. Ahora, por ejemplo, tengo un pijama party de adolescentes en el segundo piso, están las hijas de Juan Acosta, las de Mariano Iudica, las hijas de Pablo, todas acá en mi casa".

¿Y cómo es la relación con las hijas de Pablo, sos de hablar con ellas?

¿Qué? si los adolescentes ni te registran, hablan entre ellos, hacen como que no existís y arman una conversación acá y otra encima y otra paralela y hablan y es todo pilcha- boliche- pilcha- boliche- cámara digital- celular, pero me gusta, es divertido.

A los 30 años, y para sorpresa de muchos, Florencia atraviesa un excelente momento profesional, gran apoyo del público después de su paso por los hiperpopulares certámenes de ShowMatch (primero como concursante en "Bailando por un sueño" y, después, como jurado en "Patinando..."), una firme temporada veraniega y proyectos para la TV 2008: tendrá un papel central en la nueva tira de Sebastián Ortega (ver). Mientras que en lo personal asegura ser más feliz que años atrás, gracias a Sigmund Freud.

"Hago terapia hace casi 5 años -explica entusiasmada De la Ve-. Nunca pensé que iba a ir, te juro por Dios. Pero un día tuve la necesidad y la verdad es que empecé y me encantó. Y soy otra persona".

¿En qué te cambió?

En todo, en modos de encarar la vida, en disfrutar todo más. Soy más comprensiva, más flexible y tolerante. Hasta en mi relación con Pablo me sirvió mucho, porque podés hablar. A veces uno se pelea por nada, por ejemplo, vos tenías esto acá y vino tu pareja y lo movió y a vos te molestó y no lo dijiste y te hacés la cabeza que lo movió por algo y así empiezan los problemas. Eso se terminó, no me agarran más explosiones de ira.

¿Hacés terapia tradicional?

Sí, diván, pero yo hago lo que me nace, si quiero me acuesto, si quiero me paro.

Me resulta raro imaginarte en sesión, ¿qué habrá pensado tu psicóloga cuando llegaste...?

A mí lo que me gustó es que ella es cero televisión, es como muy culta. Ni sabía quién era yo, imaginate. Fui medio inconsciente, porque la verdad es que en el momento que estoy no sé si me atrevería a ir hablar con alguien desconocido.

Florencia asegura que es muy "gauchita" en sesión. "No me guardo nada -cuenta-. Además salgo de ahí con algo que me planteó y quizás lo pienso, lo elaboro, todo el tiempo estoy desenrollando la madeja.

Cuando puede Florencia trata de sembrar la semilla del análisis en su entorno de vedettes, un ambiente que, a juzgar por las frecuentes peleas, no parece tener mucho trabajo de análisis. Dato que confirma la propia Flor: "Las actrices se analizan -afirma-; las vedettes, no. Ellas hablan mucho de brillos y de dorado, o de tonos de rosa".

También, aunque ellas no se lo pidan, Florencia les da otros consejos: "que tengan siempre las uñas arregladas, si te hacen una entrevista siempre venirte producidita, ser puntual -enumera-, todo suma, y más cuando uno recién empieza, este es un trabajo de hormiga". Y que se aviven. "Por ejemplo -recuerda- en ShowMatch yo les decía a las patinadoras que no las contrataron sólo para patinar, que eso era un show, pero ellas se quedaban en el filo interno, en la vuelta. Y son todas vedettes -se va anonadando sola- y ninguna iba a venderse. La gente es media boluda, no saben ni por qué están, no hay nada peor en esta carrera que no tener el foco de lo que querés ser. Porque yo siempre digo 'acá cocodrilo que se duerme es cartera'. Pero sobre todo, está el tema de la formación, estudiar danza, canto".

En realidad si no fuera por los certámenes televisivos la mitad de las vedettes argentinas seguiría bailando sin ningún tipo de formación.

Obvio, ahí te das cuenta de toda la plata que nos robaron durante un montón de años. Porque antes era así, venían los bailarines que levantaban a la vedette entre 14, porque era una vaquillona y uno creía que bailaban, pero no.

¿Y vos estudiaste teatro?

Sí, pero lo que más estudié fue baile, comedia, musical, estudié en la escuela de Valeria Lynch. Pero la verdad es que la formación más fuerte es en el escenario, en los estudios de televisión, porque yo monólogo nunca había estudiado, antes no había esas escuelas de Stand up. Hice un curso de clown buenísimo y eso te hace despertar un montón de cosas.

¿Y qué te gusta de trabajar con Gerardo Sofovich?

Todo, porque me da una libertad total para trabajar. Hoy por hoy es una relación de padre e hija, más que una amistad. Fueron tantos años de que él haya apostado a mí. El fue el primero que me puso el nombre arriba del título que es la consagración artística total, y me ha hecho como 4 espectáculos para mí sola.

Vos lográs participar tanto de proyectos populares como de producciones consideradas "más cool", como las de Sebastián Ortega, ¿fue algo buscado?

Sí, yo creo que el mayor desafío es decir "quiero seguir haciendo cosas populares". Porque cuando uno llega a cierto nivel artístico hay muchos que no se quieren mover de ahí. Todos quieren ser cool y formar parte de otra clase de artistas. Y a mí lo popular me ha dado tanto que no reniego de eso.

Esta es la primera vez que en televisión te convocan para un papel femenino, ya que Laisa, de "Los Roldán", era en realidad un hombre. ¿Eso también lo considerás un logro?

Sí, creo que la gente ya trascendió mi condición. No me sorprende porque yo sabía que en un momento iba a pasar. A mí la gente ya no me ve como un travesti.

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