Florencia de la V: "A mí la gente ya no me ve como un travesti"
Está en Carlos Paz, disfrutando del éxito de la obra "El champán las pone mimosas", mientras se prepara para regresar a la TV
(Noticiascadadía/Agencias).- La escena es casi
bucólica: gran parque con pileta, vista panorámica
del lago San Roque, mesa de jardín y a su alrededor
un grupo pintoresco: Agustina Vicoli, modelo
pulposa compañera de elenco con su novio, el
jugador de fútbol, Claudio "Turco" Husain, Pablo
Goicochea (el odontólogo pareja de Flor) en
bermudas y con tatuajes varios en los brazos y en
el centro la diva, Florencia de la Ve, en túnica
blanca, anteojos de sol y ojotas.
Todos concentrados en una torta de chocolate. Y
mate. Completan la postal dos perritos mínimos: un
pomeranian llamado García y un maltés que responde
al nombre de Cayetano, firmes al lado de la
estrella.
Instalada en el barrio Costa Azul, bien alejado del
centro, Florencia pasa su segunda temporada en
Villa Carlos Paz con la obra El champán las pone
mimosas, una de las más convocantes en esta ciudad
serrana en la que conviven poderosas camionetas
último modelo (de los campesinos de la soja o de
los propios famosos) con familias numerosas de
perfil netamente gasolero.
La casona alquilada está muy lejos de los
infernales autos que aturden con fragmentos de las
obras que publicitan a través de potentes
parlantes. "¡Mirame la anaconda!", grita la voz de
Yayo, el cordobés procaz de las cámaras ocultas de
ShowMatch.
"Yo me quedo acá y no salgo en todo el día -explica
la actriz- vedette- conductora-. Nos levantamos
tarde, la chica hace la comida, comemos, hacemos
pileta, tomamos mate. Ahora, por ejemplo, tengo un
pijama party de adolescentes en el segundo piso,
están las hijas de Juan Acosta, las de Mariano
Iudica, las hijas de Pablo, todas acá en mi
casa".
¿Y cómo es la relación con las hijas de Pablo, sos
de hablar con ellas?
¿Qué? si los adolescentes ni te registran, hablan
entre ellos, hacen como que no existís y arman una
conversación acá y otra encima y otra paralela y
hablan y es todo pilcha- boliche- pilcha- boliche-
cámara digital- celular, pero me gusta, es
divertido.
A los 30 años, y para sorpresa de muchos, Florencia
atraviesa un excelente momento profesional, gran
apoyo del público después de su paso por los
hiperpopulares certámenes de ShowMatch (primero
como concursante en "Bailando por un sueño" y,
después, como jurado en "Patinando..."), una firme
temporada veraniega y proyectos para la TV 2008:
tendrá un papel central en la nueva tira de
Sebastián Ortega (ver). Mientras que en lo personal
asegura ser más feliz que años atrás, gracias a
Sigmund Freud.
"Hago terapia hace casi 5 años -explica
entusiasmada De la Ve-. Nunca pensé que iba a ir,
te juro por Dios. Pero un día tuve la necesidad y
la verdad es que empecé y me encantó. Y soy otra
persona".
¿En qué te cambió?
En todo, en modos de encarar la vida, en disfrutar
todo más. Soy más comprensiva, más flexible y
tolerante. Hasta en mi relación con Pablo me sirvió
mucho, porque podés hablar. A veces uno se pelea
por nada, por ejemplo, vos tenías esto acá y vino
tu pareja y lo movió y a vos te molestó y no lo
dijiste y te hacés la cabeza que lo movió por algo
y así empiezan los problemas. Eso se terminó, no me
agarran más explosiones de ira.
¿Hacés terapia tradicional?
Sí, diván, pero yo hago lo que me nace, si quiero
me acuesto, si quiero me paro.
Me resulta raro imaginarte en sesión, ¿qué habrá
pensado tu psicóloga cuando llegaste...?
A mí lo que me gustó es que ella es cero
televisión, es como muy culta. Ni sabía quién era
yo, imaginate. Fui medio inconsciente, porque la
verdad es que en el momento que estoy no sé si me
atrevería a ir hablar con alguien
desconocido.
Florencia asegura que es muy "gauchita" en sesión.
"No me guardo nada -cuenta-. Además salgo de ahí
con algo que me planteó y quizás lo pienso, lo
elaboro, todo el tiempo estoy desenrollando la
madeja.
Cuando puede Florencia trata de sembrar la semilla
del análisis en su entorno de vedettes, un ambiente
que, a juzgar por las frecuentes peleas, no parece
tener mucho trabajo de análisis. Dato que confirma
la propia Flor: "Las actrices se analizan -afirma-;
las vedettes, no. Ellas hablan mucho de brillos y
de dorado, o de tonos de rosa".
También, aunque ellas no se lo pidan, Florencia les
da otros consejos: "que tengan siempre las uñas
arregladas, si te hacen una entrevista siempre
venirte producidita, ser puntual -enumera-, todo
suma, y más cuando uno recién empieza, este es un
trabajo de hormiga". Y que se aviven. "Por ejemplo
-recuerda- en ShowMatch yo les decía a las
patinadoras que no las contrataron sólo para
patinar, que eso era un show, pero ellas se
quedaban en el filo interno, en la vuelta. Y son
todas vedettes -se va anonadando sola- y ninguna
iba a venderse. La gente es media boluda, no saben
ni por qué están, no hay nada peor en esta carrera
que no tener el foco de lo que querés ser. Porque
yo siempre digo 'acá cocodrilo que se duerme es
cartera'. Pero sobre todo, está el tema de la
formación, estudiar danza, canto".
En realidad si no fuera por los certámenes
televisivos la mitad de las vedettes argentinas
seguiría bailando sin ningún tipo de
formación.
Obvio, ahí te das cuenta de toda la plata que nos
robaron durante un montón de años. Porque antes era
así, venían los bailarines que levantaban a la
vedette entre 14, porque era una vaquillona y uno
creía que bailaban, pero no.
¿Y vos estudiaste teatro?
Sí, pero lo que más estudié fue baile, comedia,
musical, estudié en la escuela de Valeria Lynch.
Pero la verdad es que la formación más fuerte es en
el escenario, en los estudios de televisión, porque
yo monólogo nunca había estudiado, antes no había
esas escuelas de Stand up. Hice un curso de clown
buenísimo y eso te hace despertar un montón de
cosas.
¿Y qué te gusta de trabajar con Gerardo
Sofovich?
Todo, porque me da una libertad total para
trabajar. Hoy por hoy es una relación de padre e
hija, más que una amistad. Fueron tantos años de
que él haya apostado a mí. El fue el primero que me
puso el nombre arriba del título que es la
consagración artística total, y me ha hecho como 4
espectáculos para mí sola.
Vos lográs participar tanto de proyectos populares
como de producciones consideradas "más cool", como
las de Sebastián Ortega, ¿fue algo buscado?
Sí, yo creo que el mayor desafío es decir "quiero
seguir haciendo cosas populares". Porque cuando uno
llega a cierto nivel artístico hay muchos que no se
quieren mover de ahí. Todos quieren ser cool y
formar parte de otra clase de artistas. Y a mí lo
popular me ha dado tanto que no reniego de
eso.
Esta es la primera vez que en televisión te
convocan para un papel femenino, ya que Laisa, de
"Los Roldán", era en realidad un hombre. ¿Eso
también lo considerás un logro?
Sí, creo que la gente ya trascendió mi condición.
No me sorprende porque yo sabía que en un momento
iba a pasar. A mí la gente ya no me ve como un
travesti.
















