Gay Mercader considera que es normal que a Michael Jackson se le haya "ido la pelota"
(Noticiascadadía/Agnencias).- Se cumplen hoy 20 años del primer concierto que dio Michael Jackson en España. El mérito de traerle, a pesar de "infinitas complicaciones", le corresponde al promotor Gay Mercader, a quien le parece "normal" que al cantante se "le haya ido la pelota", porque desde niño ha vivido "bajo presión".
En un país en el que "el deporte nacional" es el tiro al plato, Mercader admite en una entrevista con Efe que él no tiene ninguna vocación de "plato", por eso y pese a que es una institución en el mundo del rock desde 1976, cuando logró ser el primero que trajera a los Rolling a España, es un solitario que cultiva a conciencia su anonimato desde su reclusión en medio del campo.
Desde allí, y rodeado de mujeres que le ayudan a sobrellevar las cargas de los animales, las plantas y las suyas propias, controla la parte artística del emporio que montó hace 35 años y que desde hace dos es propiedad de la norteamericana Live Nation, organizadora de 33.000 directos al año en todo el mundo.
Mañana, 5 de agosto, se cumplen veinte años de la primera vez que Jackson actuó en España. Fue en Marbella; el 7 lo hizo en Madrid y el 9 en Barcelona. Y eso es, poco más o menos, todo lo que Mercader recuerda oficialmente de aquellas citas, en las que el cantante arrasó con "Bad Tour".
"Los dos bailarines que más me han fascinado siempre son Fred Astaire y Michael Jackson, que es, simplemente, deslumbrante. Luego se le va la pelota, pero es normal. Si le lanzas toda esa fama en plena juventud y además le quitas la infancia no es muy raro que la presión le desborde", defiende con elegancia.
En el 79 ayudó a Lou Reed a huir del Moscardó en medio de una tangana que "acabó con el cuadro"; en el 80, "cuando ya Paquito -Francisco Franco- estaba frío, frío", se tuvo que resignar a que las fuerzas vivas prohibieran el concierto de Bob Marley en Madrid por "subversivo"; y en el 81 vio liarse a tortazos a los Clash en un camerino de San Sebastián.
Cuando Mercader empezó por no haber no había ni escenarios y lo poco que se hacía era en Madrid o Barcelona. Ahora Bob Dylan toca en Mérida y Sting en Barbastro y se programan un centenar de grandes conciertos en toda España aunque algo sigue igual: si vienen es porque los trae él.
"Hay un exceso de oferta y eso no es absorbible. Las noticias que hay en el sector sobre pérdidas y falta de público son alarmantes. Aquí pasa como con los pisos: es una época de clara recesión y no se pueden montar diez festivales. Es un suicidio, una locura que afecta a toda Europa, no solo a España. Vamos a ver muchas lágrimas", vaticina.
Tantos años en "la pomada" y 59 años de vida le han permitido ver de todo en el negocio de la música, que a él le parece que se ha vuelto muy codicioso, y donde el regateo es la forma de cerrar los tratos: "ríete tú de cualquier etnia, de 250.000 puedes llegar a bajar a 5.000".
Los únicos conciertos que se traga "de pe a pa" son los de los Rolling, y en los pocos que le arrancan de su casa hace algo que le pone la piel de gallina: vivir alguna canción en medio del público para disfrutar el "subidón" que produce el delirio musical.
Le "repatean" los prejuicios que hay en la prensa sobre el mundo del rock: "si eres Rostropovich o Segovia puedes tocar hasta los 100 años, pero los Stones no, porque son viejos". Y lo dice alguien que ha tenido que escuchar ya varias veces en las últimas décadas que Jagger y compañía estaban acabados.
Dice que él no ha sido la mano que ha mecido la cuna del exitoso Rock in Río sino Roberto Medina, con el que se deshace en elogios, y que "sólo" se ha ocupado de la parte artística.
"De ese proyecto me parece brillante la preocupación de Medina porque el público estuviera a gusto. Eso es tan raro en este mundo...", subraya Mercader, que estará de nuevo en 2010 poniendo en marcha con él esa maquinaria aunque no sabe aún a quien traerán, porque, se ríe, "quién sabe qué pescado habrá en el mercado".










