Hacia una propuesta estética innovadora
Por Javier García Hernández, editor invitado a "Decir del agua" en la que reflexiona sobre la poesía cuántica
(Noticiascadadía).- La década de los 90 representa una época de tránsito en la poesía que se escribe en España, ya que a partir de entonces empezó a ser evidente el agotamiento del lenguaje poético figurativo, propio de la denominada “poesía de la experiencia” —que había alcanzado su cima a mediados de los 80 con corrientes como “la otra sentimentalidad”—, dándose a la búsqueda de un nuevo discurso lírico. Así pues, desde los años finales del pasado siglo, nos encontramos ante la conciencia de una realidad más compleja de la que hasta entonces nos había transmitido la ciencia positivista. Para expresar esa realidad, evidentemente, la poesía figurativa no contaba con fórmulas apropiadas.
Por ese motivo, en la poesía que muchos autores producen a mediados de los años 90 podemos percibir la necesidad que se tiene de transmitir una realidad que no sea sólo fruto de lo que se palpa, observa o investiga, sino también de cuanto se piense, sienta o especule.
Aquí podemos encontrar la razón por la que un grupo muy heterogéneo, compuesto fundamentalmente por poetas, novelistas, pintores y escultores, van a trabajar en la búsqueda de nuevas pautas creativas que sean capaces de representar e interpretar cuanto hoy día nos rodea.
Los encuentros y tertulias de un conjunto de estos artistas y escritores en Granada darán como fruto una serie de conclusiones que cristalizarán más adelante, en febrero de 1999, en el manifiesto del “Grupo de Estética Cuántica” (*), conocido como Email@fiesto, que será suscrito por artistas como Antonio Arellanes (Estados Unidos), María Caro (España), Andrés Monteagudo (España),Scott Murray (Estados Unidos), Agustín Ruiz de Almodóvar (España), K. C. Tebbutt (Canadá) y Xaverio (España); y escritores como Gabriel Ceballos (Argentina), Miguel Ángel Contreras (España), Miguel Ángel Diéguez (España), Rosario de Gorostegui (España), Hugo Lucheti (Argentina),Gregorio Morales (España), Francisco Plata (España), Preda Sorin (Rumanía), Fernando de Villena (España), Pedro José Vizoso (España) y Arturo Zamudio Barrios (Argentina).
Esta necesidad de ampliar la percepción está presente en los versos que en esos años escriben tanto algunos poetas con una larga trayectoria literaria como otros que durante ese período empiezan a publicar. No estamos pues ante un movimiento generacional, más bien ante un cambio del paradigma estético que no sólo va a afectar a la poesía, sino que se dará igualmente en la literatura, en general, y en otras manifestaciones artísticas de nuestro tiempo.
Una poesía y un arte con una nueva vitalidad y unos presupuestos estéticos que reconocen al ser humano como creador de su universo; la integración de los opuestos; la materia y la conciencia como dos caras de una misma moneda; o la necesidad de la individuación de cada persona en pro del bien común, huyendo de totalitarismos y homogeneidades que hacen de la humanidad un ente gregario. La nueva propuesta estética interdisciplinaria, sin conocer una edad o un espacio únicos, se hace necesaria y a la vez posible, dentro del mundo globalizado en el que vivimos, en el que la intercomunicación entre artistas y artes es un hecho.
La muestra poética que aquí ofrecemos está compuesta por autores con una dilatada obra literaria (Rafael Guillén, Gregorio Morales y Fernando de Villena), y por otros que se dieron a conocer en la segunda mitad de los 90 (Pedro José Vizoso, Rosario de Gorostegui, Belén Juárez, Miguel Ángel Contreras y Francisco Plata). Pero en ambos casos, unos y otros reflejan en los poemas que publican a partir de esa década las características propias de una poesía nueva: la estética cuántica. Hemos podido observar, asimismo, como autores de otras latitudes participan de estas coordenadas estéticas, como son los casos del nicaragüense Ernesto Cardenal (Cántico cósmico) o del mexicano Rubén Mejía (Expíritu).
Por último, señalemos que junto a los poemas se ofrece también una muestra de arte cuántico con obras de Antonio Arellanes, Mirta Cidra, Lynda Lowe, Andrés Monteagudo, Ivonne Sánchez Barea y Xaverio, con la finalidad de poder presentar un diálogo entre arte y poesía, dando así una perspectiva más amplia de esta propuesta estética.
Por Javier García Hernández. Revista "Decir del agua"















