Intervida y el labio leporino
No se conocen con exactitud las causas del labio leporino
(Ncd).- El labio leporino es uno de los defectos
congénitos más comunes. La boca del feto se forma
durante los tres primeros meses del embarazo y es
en ese tiempo cuando las partes del paladar
superior y del labio superior normalmente se unen.
Si esta unión no ocurre, el niño presenta un labio
leporino, un paladar hendido o ambas anormalidades
a la vez.
No se conocen con exactitud las causas que originan
el labio leporino, pero los expertos aseguran que
influyen aspectos genéticos, nutricionales,
ambientales o la exposición a determinados agentes
químicos o físicos. Su incidencia media mundial es
de un caso por cada 700 nacidos vivos, aunque varía
en función de la raza, siendo más frecuente entre
los asiáticos que entre las razas blanca y
negra.
En Malí, donde INTERVIDA lleva a cabo su labor de
desarrollo integral, no existen estadísticas sobre
los casos de labio leporino pero esta malformación
afecta a bastantes niños en el país. Un bebé con
labio leporino puede tener problemas serios durante
la lactancia. Además, suelen padecer más
infecciones de oído, debidas al desarrollo
incompleto del paladar y de los músculos palatinos
que son necesarios para abrir las trompas de
Eustaquio. La pérdida de audición es otra de las
consecuencias que pueden sufrir los niños afectados
por esta malformación, lo que puede ocasionar
problemas en el desarrollo del habla. Por otro
lado, es necesario que estos niños reciban cuanto
antes un tratamiento odontológico para asegurarse
de que sus mandíbulas poseen la forma y el tamaño
correctos, corregir la posición de cada diente y
mantener una buena higiene buco dental.
Además de las consecuencias sanitarias, esta
enfermedad acarrea problemas sociales que pueden
derivar en una exclusión, ya que mucha gente mira a
estos pequeños con expresión de sorpresa y miedo.
En Malí estas consecuencias se pueden ver agravadas
por la situación de precariedad en las que viven
las familias, puesto que no pueden dar a los niños
una alimentación adecuada, así como por el peso de
las tradiciones culturales, al seguir muy arraigada
la creencia de que las personas que tienen
malformaciones importantes o patologías
inexplicables han sido víctimas de hechiceros o
están poseídos por el demonio. La enfermedad
también tiene repercusiones sociales en los padres,
especialmente en la madre, a la que se acusa de no
haber sido respetuosa con la tradición o las
prohibiciones.
Desde principios de 2006, INTERVIDA en Malí ha
ayudado a que tres niños de Ségou pudieran ser
operados. En Malí este tipo operaciones sólo pueden
realizarse en los grandes hospitales de la capital,
Bamako, lo que supone un coste difícilmente
asumible para la mayoría de las familias.
Generalmente, una única operación es suficiente
para corregir la malformación, aunque en algunos
casos resulta necesario realizar una segunda
intervención y ponerles aparatos dentales. En todos
los casos el resultado final es muy positivo para
los niños, que ven cómo les cambia la vida.
INTERVIDA está presente en Malí, el cuarto país más
pobre del mundo, desde 2000, donde realiza
proyectos de desarrollo integral en los que se
presta especial atención a la infancia, que supone
casi el 50% de la población maliense.










