La Fiscalía pide 23 años para 8 latinoamericanos acusados de matar a un joven marroquí
El crimen sucedió la madrugada del 14 de marzo de 2004
(Noticiascadadía/Agencias).- El crimen, que era al menos el tercer incidente grave que ocurría en Rubí entre jóvenes de ambos colectivos de inmigrantes, desembocó en enfrentamientos entre chicos latinoamericanos y magrebíes que tuvo que atajar la policía.
De hecho, el día siguiente al asesinato un centenar de magrebíes se concentraron frente a la estación de tren de Rubí en protesta por el crimen y, tras proferir insultos contra el colectivo latinoamericano, acabaron persiguiendo por las calles a jóvenes ecuatorianos, que tuvieron que ser protegidos por la policía.
Según mantiene la Fiscalía en sus conclusiones provisionales, los ocho acusados se encontraban en la plaza Pearson de Rubí (Barcelona) esperando un coche para ir a la discoteca cuando se encontraron con la víctima, Ali Meddahi, que iba muy borracho, y se enzarzaron en una discusión con él por causas que aún no están claras.
La discusión fue volviéndose más violenta hasta que un menor de edad miembro del grupo, que ya ha sido condenado por estos hechos, propinó una patada al marroquí, que cayó al suelo con una herida en la ceja.
Una vez se había desplomado, añade el ministerio público, los procesados, todos de nacionalidad ecuatoriana excepto uno, que es brasileño, la emprendieron a golpes y patadas contra el chico marroquí, que se encontraba completamente indefenso dada su inferioridad numérica y el estado de embriaguez en que se hallaba.
Durante la paliza, uno de los acusados sacó una navaja, con la que presuntamente asestó a la víctima veinte puñaladas en el cuello, la mandíbula y el rostro, tras lo que todos los jóvenes huyeron del lugar.
El presunto autor material del apuñalamiento, Leonardo Enrique C., fue detenido tres meses después en la localidad madrileña de Arganzuela (Madrid), donde al parecer se habría refugiado para eludir a la policía, y se le intervino una pistola de fogueo.
Aunque la Fiscalía cree que sólo uno de los jóvenes procesados fue el que apuñaló a Meddahi, acusa por igual de asesinato a los ocho al considerar que su intervención fue imprescindible para cometer el crimen, y solicita que indemnicen con 90.000 euros al padre del fallecido.
La acusación particular, que ejerce la familia de la víctima, pide la misma condena para los ocho acusados, pero eleva la petición de indemnización hasta más de 300.000 euros.
Las defensas de los acusados piden la absolución para los procesados -o, alternativamente, una condena por una falta de lesiones- y, aunque algunos admiten que sus clientes se enfrentaron a golpes con el marroquí fallecido, ninguno reconoce que utilizara el arma blanca.













