Las famosas no son perfectas
Los pequeños ojos de Paris, la nariz de Penélope o los casi inexistentes labios de Kate Moss son los más visibles…
(Noticiascadadía/Agencias).- Pese a que la
mayoría han pasado por el bisturí, continúan con
defectillos, en muchos casos imperceptibles, en
otros llamativamente visibles. Es el caso de la
actriz española más internacional, Penélope
Cruz. La intérprete de Blow
carece de separación entre la boca y la nariz.
Aunque es bellísima y con una gran fotogenia las
facciones de su rostro se alejan mucho de la
perfección.
Para disimular este defecto, nada desdeñable, e
imposible de mejorar con la cirugía estética, Pe
trata de disminuir el defecto óptico con la ayuda
de un corrector iluminador-quitaojeras, que utiliza
en el contorno de la nariz, para dar sensación de
amplitud.
La boca de Inés
La boca es la parte del cuerpo que también quita al
sueño a la imagen de Lancome, Inés
Sastre, con unas encías
desproporcionadas.
Asimismo una de las más copiadas y admiradas de
Hollywood, única en conseguir poner una alianza al
sexy Brad Pitt, Jennifer Aniston,
tiene la cara demasiado ancha, donde la mandíbula
es la protagonista, como si en vez de tratarse de
una belleza cinematográfica se tratara del maxilar
de un boxeador.
Para disimularlo, la protagonista de
Friends llama la atención sobre su larga y
cuidada cabellera, que es una de las más copiadas
por mujeres de todo el mundo. Además, abusa del
colorete en los pómulos para conseguir que las
miradas se dirijan a esa zona de su faz.
Orejas de abanico
Como Penélope, la ex de Brad Pitt es también
usuaria del corrector, que utiliza para acabar con
las ojeras permanentes que sufre. Por si fuera
poco, la actriz tiene las orejas ligeramente de
soplillo.
Mismo problema de Kate Hudson,
quien pese a su cara angelical, no puede disimular
que sus paneles auditivos están más separados de la
cabeza de lo que deberían.
Su compañera de profesión Tori
Spelling, hija del productor de Beverly
Hills 90210, Aaron Spelling, recientemente
fallecido, tiene la cara demasiado alargada.
La musa de Woody Allen, Scarlett
Johansson, no puede acabar con la
celulitis que inunda sus piernas ni con los
michelines de su tripa que anidan en su anatomía
sin posibilidad de ser erradicados por el momento.
En cuanto a sus caderas son bastante más anchas de
lo que dictan los cánones de belleza
actuales.
Al igual que a Johansson le pasa a la actriz
Kate Winslet, cuyo punto débil se
manifiesta en unos muslos desproporcionadamente
gruesos para su ya ancha constitución. Las ricas
herederas no se libran de complejos. Paris Hilton
tiene los ojos pequeños y también un ojo vago, lo
que le hace parecer bizca. Su mirada no es su
fuerte, como tampoco lo es para Paz Vega, que haga
lo que haga continúa teniendo una mirada triste,
aunque puede intentar resaltar el brillo de sus
ojos con una buena paleta de sombras.
Uma Thurman debe maquillarse para
disimular sus ojos saltones, responsables de que la
actriz no se encuentre entre las más deseadas por
los hombres.
Nicole Kidman carece de pecho,
parece una tabla de planchar y su mirada está
siempre como perdida, resultado del uso de
lentillas durante años.
Las dimensiones de la nariz de Sarah
Jessica Parker es el perfecto argumento
para los que arguyen la fealdad de la actriz, quien
no hace caso y continúa estando orgullosa de su
apéndice nasal.
Raquíticas
Muchas 'celebrities' pecan de extrema delgadez.
Víctimas de esta obsesión tan desfavorecedora son
Calista Flockhart, Keira
Knightley, con tan sólo 42 kilos en su
haber, Nicole Richie o la
protagonista de la serie estadounidense O.C.,
Misha Barton.
La modelo Kate Moss es víctima del
mismo problema, entre otros muchos. Sus labios son
casi inexistentes cuando no están maquillados y sus
dientes están más cercanos a la paleta de grises
que a la de blancos.
Otro de los grandes complejos de las bellas es la
estatura y es que no todas son altas y
despampanantes, algunas de las más deseadas son muy
bajitas. Winona Ryder, Eva Longoria y Salma
Hayek son las que más deben estirar el
cuello para hablar con sus interlocutores.
La piel de naranja, las pecas, demasiado vello, o
poco pelo son otros de los defectos de los
que ni las famosas se libran.

























