Los gastos en belleza de Sarah Palin
(Noticiascadadía/Agencias).- Desde que fue nombrada candidata a la vicepresidencia de EEUU, el Partido Republicano ha gastado unos 117.000 euros en vestuario y accesorios para ella y su familia, según el 'New York Times'.
No cabe duda de que Sarah Palin se ha convertido en uno de los personajes más mediáticos de los Estados Unidos. Cada paso que da es mirado con lupa y los miembros de su partido no han dudado en tirar la casa por la ventana para que está impecable en cada una de sus apariciones.
El equipo de asesores de la ex gobernadora de Alaska ha trabajado muy duro para embellecer a Palin. El pasado mes de septiembre el partido pagó 3.700 euros en maquillaje y peluquería, una partida presupuestaria que no existía hasta ese momento.
Pero aquí no se queda la cosa, porque Sarah Palin no acude, precisamente, a tiendas baratas. Desde su salto al estrellato, la candidata a la vicepresidencia es una habitual en tiendas como Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus. En la primera, Palin gastó 39.000 euros, y en una de las dos visitas que realizó a la segunda desembolsó más de 58.000.
Pero lo peor del caso es que estas facturas no se han pagado sólo para sus clásicos trajes de chaqueta que utiliza en la campaña (donde, por cierto, no ha repetido modelito en ninguna de sus apariciones públicas), sino también para los trajes de su marido, Todd, y de sus hijos. El Partido Republicano realizó compras en dos tiendas de ropa infantil y en la boutique de moda para hombre Atelier, donde desembolsó 4.000 euros.
La polémica ha vuelto a rodear a Palin antes estos gastos excesivos. El partido republicano se ha limitado a decir que no comentan " decisiones estratégicas sobre cómo se gastan los recursos", o, directamente, han utilizado la estrategia de la demagogia: "Con todas las cuestiones importantes a las que se enfrenta el país ahora mismo, es sorprendente hablar de trajes pantalón y blusas. La intención siempre ha sido que la ropa se destine a un fin caritativo tras la campaña".
No es la primera vez que los políticos nos sorprenden con su obsesión por la belleza. Está claro que ellos pueden. En el 2006, Hillary Clinton fue criticada por gastar 2.300 euros en dos visitas a la peluquería, y el demócrata John Edwards, por dejarse 300 en cortarse el pelo.













