Los impagos empresariales crecen un 11.1% en abril y un 9.5% en 2007
(Noticiascadadía).- En el mes de abril, los datos propios de Crédito y Caución reflejan un crecimiento del 11,1% en los niveles de impago empresarial, en relación al mismo mes del año anterior.
Para el conjunto de los cuatro primeros meses del año, el empeoramiento del �?ndice de Incumplimiento de Crédito y Caución, que recoge la evolución general de los impagos en las operaciones comerciales entre empresas españolas, acumula un crecimiento del 9,5% respecto al mismo periodo de 2006. En marzo, este mismo indicador alcanzó un 10%, su valor máximo desde que Crédito y Caución comenzó a registrar los primeros síntomas de un cambio de tendencia, a finales de 2005.
Este índice de comportamiento en pagos está elaborado a partir de los datos propios de Crédito y Caución, que cubrió en el último año el riesgo comercial de ventas a crédito por valor más de 114.000 millones de euros realizadas por 26.000 empresas. Los sistemas de la Compañía estimaron la solvencia de 2,5 millones de clientes pertenecientes a todos los sectores de actividad de cara al cierre de las operaciones comerciales de las empresas aseguradas.
El comportamiento por sectores no presenta
grandes diferencias respecto a los meses
anteriores. Cueros y curtidos y Textil continúan
situados en la banda de morosidad alta. El sector
Químico y el Siderúrgico son los que reflejan un
mejor comportamiento en pagos.
Sector automoción
El sector Automoción es uno de los sectores de la banda de morosidad intermedia que viene mostrando una tendencia al empeoramiento de su comportamiento en pagos. El estrechamiento de los márgenes del sector, tras una reducción de los precios finales de venta de los vehículos cercana al 10% en los últimos cinco años, es uno de los factores que explican esta tendencia detectada por Crédito y Caución. A medio plazo, el sector afronta riesgos asociados a los procesos de deslocalización que vive la automoción en un entorno de economía global.
El despegue del sector en España se produjo en los años setenta. A raíz de los primeros acuerdos que limitaron los aranceles a las exportaciones industriales españolas a la Comunidad Económica Europea, algunas de las multinacionales más significativas de la automoción se instalaron en España, incentivadas por unos costes laborales muy competitivos.
Este sector tiene un importante peso en el conjunto de la economía española, cercano al 10% del PIB y al 11% del empleo. Es, además, es uno de los principales motores del sector exterior: representa cerca de la cuarta parte de las exportaciones españolas, solo superado por los bienes de equipo. Más del 80% de la producción se destina a mercados de la Unión Europea, como Francia y Alemania. No obstante, resulta significativo que, desde 2004, las importaciones de la automoción superan a las exportaciones.
El sector se articula en España en torno a una veintena de grandes factorías de fabricación. En torno a estos centros se ha desarrollado una industria auxiliar de componentes, formada por cerca de un millar de empresas, que generalmente concentran sus ventas en una de estas factorías. La actividad de este tejido industrial sitúa a España como séptimo fabricante del mundo y cuarto exportador. Sin embargo, desde finales de los ochenta, no se han producido grandes procesos de implantación de multinacionales de fabricación en España. Los desarrollos industriales más recientes del sector se están registrando en países asiáticos como India, China o Japón.
Estos procesos de deslocalización han afectado en España a más de una veintena de plantas de la industria auxiliar, si bien hasta ahora no se han producido cierres entre las grandes factorías de fabricación. El sector cuenta en España con grandes infraestructuras, plantas muy productivas y un capital humano altamente especializado, por lo que está resistiendo este escenario de deslocalizaciones mejor que otros países de su entorno, como el británico. Sin embargo, el tejido industrial español no es ajeno a esta tendencia global que, en el caso europeo, se ve incentivada por la incorporación de países de Europa del Este a la Unión. Estos cuentan con los mismos factores de atracción que España aportaba en los años setenta: acceso a los mercados europeos y unos bajos costes laborales.
De acuerdo al análisis del Departamento de Grandes Riesgos y Análisis Predictivos de Crédito y Caución, los principales riesgos de insolvencia empresarial en el sector están asociados a los efectos sobre la industria auxiliar local de la deslocalización o la reducción de actividad de los fabricantes implantados en España. El foco principal de riesgo está en las pequeñas o medianas empresas que fabrican un reducido abanico de productos adaptados a los requerimientos técnicos de un único cliente principal con el que, generalmente, mantienen una fuerte proximidad geográfica. Un segundo foco se sitúa en las dificultades que están atravesando algunos grupos multinacionales de componentes de automoción.










