Manifiesto para Chile
Artículo de opinión de Luis Arias Manzo, Fundador-Secretario General de Poetas del Mundo
(Noticiascadadía/Opinión).- Válido para la
Humanidad toda Entera. Humanos extasiados por la
magia de vivir, ha llegado el instante en que
quienes amamos la vida, tal como llega y sin
decoraciones ni joyas que no enaltecen nuestra
calidad de humanos, debemos unir las fuerzas para
defender la continuidad de nuestra existencia.
Vivimos actualmente el proceso de muerte de una
etapa degenerada y el nacimiento de una NUEVA ERA
en que tenemos un rol determinante que jugar.
La humanidad vive tiempos decisivos para su
sobre-vivencia: sigue en dirección hacia el
precipicio que la conduce a la extinción o cambia
de timón fijando trayectoria hacia la superación
colectiva que le asegure larga subsistencia.
Desde los tiempos más remotos que el hombre
recuerde, la existencia humana se ha visto
confrontada a coexistir con los medios ambientales,
los que le aseguraron, y le siguen asegurando, la
posibilidad de vivir. Pero al mismo tiempo, y
paradójicamente, el hombre en su afán de ser MÁS,
de CRECER y CRECER, ha ido deteriorando el planeta
hasta llevarlo a límites que ponen en peligro la
posibilidad de seguir existiendo como especie. Si
el hombre no cambia de rumbo, ¡Y AHORA!, las
próximas generaciones tendrán sólidas razones para
odiarnos.
Por otro lado, en este mismo afán de querer ser
siempre MÁS, no sólo se usan los medios materiales
del planeta para crecer y subsistir, sino que
también los medios humanos, arrastrándonos a la
despiadada y criminal competencia entre los
hombres, a tal punto que hoy nos estamos matando
entre nosotros mismos para existir, para
sobrevivir, para crecer, o simplemente para decir:
SOY, esto o lo otro, pero ¡SOY! o soy más que él,
más que tú, más que muchos, más que todos, en la
razón de nuestra existencia, eso no tiene
sentido…
Chile es un claro ejemplo de lo que estamos
afirmando; nuestra sociedad está sometida a la
lógica de la competencia por la competencia,
olvidando el fin de porqué estamos aquí. El fin es
la FELICIDAD, y ésta se construye de manera
colectiva, o simplemente no existe, porque vivimos
en sociedad, porque la competencia por la
competencia sólo produce desigualdad, y la
desigualdad atrae el odio, y el odio engendra
infelicidad.
Las clases pudientes de nuestro país viven bajo el
constante temor de ser víctimas de la delincuencia,
pierden espacios públicos y viven enclaustradas
tras rejas metálicas, modernos y sofisticados
sistemas de alarmas, rodeadas de guardias de
seguridad y en algunas ocasiones, armadas hasta los
dientes. Mientras las clases medias o más pobres
han caído en un nuevo tipo de esclavitud, viven
para pagar deudas y su dinero se puede comparar con
las ya casi olvidadas fichas que se usaban en
tiempos del salitre, valor que sólo servía para
comprar en ciertos lugares. Hoy, esas fichas son
electrónicas, son las famosas tarjetas de crédito o
dinero plástico, que sólo sirve para comprar en
ciertos lugares, allí donde dan el crédito, no se
puede comprar en otros lugares aunque las cosas
sean más baratas.
Y qué decir de las clases más pobres, éstas están
totalmente excluidas del sistema, viven inmersas en
el peligro de la droga, la delincuencia, la
prostitución y el Estado le responde con la
represión y el uso de la fuerza.
Esta situación se repite en todos los países que
ingresaron al modelo neoliberal y es consecuencia
de la tan ponderada globalización que tanto avala
la clase política. La globalización no es más que
un paso suplementario para la dominación del mundo
y se manifiesta a nivel planetario. Se basa en el
dominio de las finanzas, en la explotación de las
materias primas, el control de los bancos y en
síntesis, en la implantación de las Trasnacionales
que comienzan a invadir el mundo entero y a
controlar las economías, incluso, las más
independientes y soberanas del planeta.
Inexorablemente, la globalización pertenece a las
Trasnacionales, que a la vez, pertenecen al Imperio
y a las naciones más desarrolladas del planeta, y,
afecta indiscutiblemente el medio ambiente,
reduciendo progresivamente la capacidad de
abastecer la población de agua potable, la
biodiversidad, la energía, bienes vitales para la
continuación de la especie humana. Quien controle
estos tres elementos, controlará la vida futura de
nuestra especie.
Ha llegado a tal grado la mezquindad de la clase
dominante en el mundo, que no vacila en poner en
peligro el equilibrio de nuestro magnífico astro.
Así como deteriora el planeta constantemente con el
uso abusivo de los recursos naturales y humanos,
así construye armas de destrucción a gran escala,
capaces de destruir toda la humanidad en pocas
horas, y la supremacía del poder se concentra
siempre en las mismas manos, en lo que hoy
conocemos como naciones desarrolladas o modernas, o
simplemente naciones aliadas al Imperio.
El Imperio no es algo imaginario, es una bestia
bien real, es lo que invade países, ocupa
territorios, se acapara de los recursos del
planeta, contamina como nadie más, contamina las
aguas; elemento esencial para vivir, el aire; tan
necesario para la vida de la especie animal, y
amenaza la continuidad de la existencia de la
humanidad. Y no nos referimos sólo a esta
humanidad, nos referimos a cientos y miles de
generaciones que a través de los tiempos han
forjado el crecimiento del hombre en este espacio
del infinito cosmos, este espacio privilegiado que
llamamos tierra.
El poder económico que se acentúa cada día a nivel
global cuenta con la fuerza de las armas para
proteger su proyecto de dominio absoluto. Es decir,
los ejércitos se ponen al servicio de las
trasnacionales más allá de los intereses
nacionales, esta situación se acrecienta a medida
que crece el poder y el dominio de la empresa
privada.
En el siglo XX la humanidad enfrentó tres guerras
mundiales, la Tercera fue atroz, cuyo escenario fue
el mundo: guerras infames, batallas sangrientas,
golpes de estado por doquier, asesinatos de
personajes políticos y de presidentes, espionajes y
contraespionajes, todo en el contexto de lo que se
llamó “La Guerra Fría”, en efecto, lo que fue una
guerra mundial en que el Este y el Oeste se
disputaron el manejo del planeta, hasta que cayeron
los muros, se derrumbó uno de los imperios que
equilibraba el planeta dejando al Imperio
norteamericano como único amo del mundo y con el
triunfo de esa funesta Tercera Guerra
Mundial.
Hoy vivimos tiempos de guerra, es una historia de
nunca terminar; definitivamente vivimos la Cuarta
Guerra Mundial, es lo que el Imperio llama “Guerra
Contra el Terrorismo”, el escenario es el planeta
todo entero y la disputa es el mundo desarrollado
contra el mundo subdesarrollado, el Norte contra el
Sur, las naciones potentes contra los pueblos
débiles, la supremacía del poder contra las
naciones que detentan parte importante de los
recursos naturales. La disputa es por lo que queda
del planeta avasallado por las mentes perversas que
detentan el Poder gracias a sus malignos intereses
y a sus desquiciadas y maquiavélicas prácticas.
Sabemos cómo comenzó esta guerra, la historia
situará su inicio un martes 11 de septiembre de
2001 pero nadie puede pronosticar cuando y cómo
terminará.
Y en esta lógica de guerra y de ocupaciones en que
el fuerte se esfuerza por adormecer a los pueblos
para mejor arrebatarle su justo espacio en la
tierra ¿En qué están los pueblos más
subdesarrollados o más pobres del mundo? ¿Dónde
están sus dirigentes? Con algunas escasas
excepciones, están sometiéndose o vendiéndose al
Imperio.
Pero no todo es negativo, porque el caos moral, el
caos ético, el caos político [guerras infames], el
caos económico [cosas absurdas] no son sino
manifestaciones del PARTO DE LA HISTORIA, como
cuando una mujer da a luz un niño; muere una etapa
y surge otra de su seno.
Las nuevas generaciones, así como los jóvenes de
hoy, están llamados a ser creativos para con
imaginación encontrar las respuestas y
explicaciones que HOY la humanidad reclama a gritos
ante el evidente descalabro que vive. Por eso y
porque amamos la vida declaramos nuestra
disposición en luchar y buscar el camino que nos
conduzca a la liberación y salvación de la
humanidad.
1.- Frente a este afán de dominio absoluto que nos
podría llevar inevitablemente a la autodestrucción,
y ante tanta barbaridad, y a la luz de los nuevos
tiempos que se anuncian, debemos emprender el
camino de la protesta, por un lado, y de la
construcción de un nuevo amanecer, por otro, que
conduce a la liberación definitiva del
hombre.
2.- Nuestro llamado va dirigido especialmente hacia
las nuevas generaciones, y hacia los jóvenes que
ven con preocupación el futuro oscuro que se
anuncia de manera sigilosa, lo perciben, aunque no
se vea con claridad, pues los medios de
comunicación enturbian la realidad, empañan la
visión, todo por el interés que hay detrás y que
las mentes obscenas saben bien ocultar.
3.- Seremos el guerrero que cabalga por las
llanuras de la existencia humana, como lo hizo
desde la noche de los tiempos, en busca de la
perfección y del crecimiento lícito de la vida,
mientras se vive con los ropajes y las condiciones
que tenemos para hacerlo. Es por eso que no seremos
pasivos ante los crímenes que se cometen día a día
en nombre de la libertad, levantaremos nuestra voz
como un rayo de luz y haremos temblar al cobarde,
porque la protesta la convertiremos en la mejor
arma que el asesino haya conocido a lo largo y
ancho de la historia.
4.- Nos declaramos todos iguales: los blancos y los
negros, los aborígenes, los indios, mulatos,
mestizos o amarillos, y juntos empuñaremos las
mismas espadas para combatir lo que mata la vida,
luchando codo a codo tras la misma barricada para
defender la JUSTICIA [única para todos], la
IGUALDAD [efectiva entre todos los habitantes de la
tierra], la LIBERTAD [la verdadera, no la
artificial] y el DERECHO de los pueblos a existir y
vivir en paz.
5.- Nuestra voz pacífica y libertaria la llevaremos
a todas partes, ya sea a los fríos palacios del
poder o a la mísera caverna de la urbe, al césped
donde labora el hombre de la tierra, o al fondo
mismo de la mina donde escupe sangre el minero, a
los suburbios miserables de las urbes o al lecho
desdichado del pobre anónimo que sobrevive en las
cloacas de lo que llamamos progreso. No dejaremos
de visitar ningún lugar para llevar nuestra voz
ansiosa de igualdad, como si ésta fuese lluvia que
cae sobre la tierra, haciendo ver un espectáculo de
gracia, como si fueran flores para los ojos de la
humanidad. Seremos en la lucha la luz que busca el
hombre desesperado, como si fuésemos dunas en la
oscuridad de la noche.
6.- Nos declaramos pacifistas, pero ni cobardes ni
pasivos; antibelicistas, pero de ninguna manera
ingenuos. Sentimentalistas por naturaleza porque
nos extasiamos con la expresión artística de la
vida, y vivimos atrapados por la embriaguez del
encanto artístico, hasta el vértigo doloroso de la
creación. Nuestro sentimiento tenderá siempre hacia
un objetivo determinado: PERFECCIONAR LA VIDA, la
nuestra [la individual], la de todos [en
colectividad]. Somos pacifistas en busca de la paz
universal, pero LA PAZ no viene por que sí, hay que
ganársela, luchar por ella. La PAZ no será si no
hay JUSTICIA. La PAZ sólo será cuando reine primero
la justicia, porque ella sólo puede serla si es
consecuencia, fruto de la justicia. Sino será lo
que es ahora en el reinado de los Imperios: PAZ DE
CEMENTERIO.
Humanos extasiados por la magia de vivir,
¡Unámonos a esta batalla por la continuidad de la
existencia humana!
¡Convirtámonos en el eslabón necesario para que
continúe la VIDA!
* Luis Arias Manzo, Fundador-Secretario General de
Poetas del Mundo. Miembro del Movimiento de
Saneamiento Político y Social [MSPS]











